El grupo de ex Secretarios de Energía presentó a los candidatos a la presidencia de la nación que competirán en las próximas elecciones nacionales el documento la energía en la Argentina: los desafíos políticos técnicos y económicos 2016-2019”.

El documento constituye una propuesta de política energética para ser aplicada por el próximo gobierno, concebida como una política de estado para resolver los graves problemas energéticos que se han manifestado y agudizado en forma irreversible en los últimos 12 años.

El documento es el resultado de más de seis años de trabajo,  en los cuales los autores han manifestado en soledad los graves problemas que amenazaban al sector y que permanecen inexplicablemente irresueltos al finalizar el mandato de Cristina Kirchner.

Una particularidad destacada en el trabajo es que en esta oportunidad los autores fueron asistidos en forma activa por un calificado equipo de jóvenes expertos en energía, especialistas en las diversas áreas, especialmente convocados. El trabajo es resultado de la confrontación plural de ideas y sintetiza propuestas que tienen un elevado grado de consenso político, técnico y empresarial.

La base programática de la propuesta está contenida en la Declaración de compromiso firmada en 2014 por numeroso candidatos a la Presidencia de la Nación y partidos políticos, que fuera elaborada con el asesoramiento de los mismos autores, y que demostró que la resolución de los graves problemas energéticos requerían soluciones acordadas, y que esos acuerdos son, además de necesarios, posibles.

El documento es extenso, está contenido en 20 páginas, y propone un conjunto de acciones concretas y detalladas para aplicar prioritarimante en los próximos 4 años:

  • Una nueva matriz energética, basada en una mayor presencia de las energías renovables.
  • La implementación de la planificación energética estratégica.
  • La priorización de recuperar el autoabastecimiento energético perdido en 2010, lo que exige eliminar la decadencia crónica de la producción de petróleo y de gas natural e incrementar las reservas comprobadas de hidrocarburos.
  • El compromiso de Argentina en la lucha global para la mitigación del cambio climático.
  • La promoción del uso eficiente de la energía.
  • El saneamiento de la economía energética, actualmente desquiciada.
  • La focalización de los subsidios energéticos en la pobreza y en la indigencia.
  • El cambio de la estrategia petrolera, privilegiando la exploración de las cuencas sedimentarias no exploradas y la exploración y cuantificación de los recursos no convencionales.
  • El cambio de la legislación de fondo en materia de hidrocarburos y la promoción de la inversión privada mediante licitaciones públicas internacionales y transparentes.
  • La redefinición de la estrategia nucleoeléctrica argentina, incluida la revisión antes de su inicio de las nuevas centrales nucleares recientemente anunciadas y aun no iniciadas.
  • La priorización de las obras de las obras de extensión de vida de la central nuclear de embalse.

Documento completo

1. Introducción
La presente propuesta política ha sido desarrollada por el grupo de Ex Secretarios de Energía, con el asesoramiento de expertos en las múltiples disciplinas que componen el sector energético argentino, que fueron especialmente convocados por los autores para expresar y debatir en forma amplia y participativa lineamientos del consenso de una política de largo plazo para el sector.

Los debates fueron abiertos al público en general y a la opinión especializada. Los expertos convocados, ampliamente reconocidos en el sector energético, expusieron sus análisis y se recibieron propuestas e ideas que fueron procesadas por un Grupo Redactor, conformado por jóvenes expertos energéticos especialmente convocados por los autores.

La Propuesta tiene por objeto aportar a los candidatos a la Presidencia de la Nación, de manera previa a las elecciones, un Programa para la gestión del sector energético argentino, concebido para superar la crisis estructural en la cual se encuentra inmerso. Lo hacemos convencidos de que en este tema no hay diferencias de fondo respecto al objetivo final; lo hacemos, además, porque la mayoría, si bien no la totalidad de quienes hoy son candidatos, han respaldado en 2014 con su firma la Declaración de Compromiso para la Energía1 elaborada por el grupo de Ex Secretarios.

Estamos convencidos de que es el momento de lanzar una Política de estado para la energía, y en función de ello el vencedor en las urnas, debe ser quien la lleve a la práctica, lo que requerirá del apoyo y la comprensión de quienes integren la oposición política republicana democráticamente elegida.

La propuesta está respaldada por la firma de sus autores y, como tal, reúne la experiencia de la mayoría de quienes han dirigido el sector energético argentino desde 1983 hasta el presente. Además, ha recogido los valiosos aportes académicos, profesionales y políticos aludidos.

Finalmente, la propuesta está respaldada por los Documentos emitidos por el Grupo de Ex Secretarios desde 2009 hasta el presente.
2. Sin energía no hay desarrollo económico y social

Sin desarrollo no habrá crecimiento económico ni inclusión social. Sin una provisión de energía segura, confiable y de precio competitivo, será imposible tener una industria competitiva, y por ende será también imposible la creación de empleos para incorporar al proceso productivo a la población que hoy se encuentra fuera del sistema formal y no cuenta con empleos remunerados en forma adecuada para garantizar el ascenso social y la sociedad igualitaria, a la que legítimamente aspiramos.

Demanda energética: Existe una correlación positiva entre el crecimiento económico y la demanda energética. El desarrollo económico y social requiere asegurar un suministro energético confiable, de calidad y costo competitivo.
La energía, palanca del desarrollo: un sector energético bien gestionado, que utilice los recursos energéticos cuantiosos que el país posee, que agregue valor a los mismos y que produzca energía en forma eficiente y a precios competitivos actuará como un dinamizador de la economía, producirá empleos de calidad y elevará el nivel de nuestros profesionales.

Por el contrario, un país sin un suministro energético de calidad, o con el problema energético no resuelto, es un país no confiable y sin futuro productivo para alcanzar el desarrollo.
3. La energía en la Argentina en 2015: una rápida mirada

El sector energético argentino está en una situación crítica, producto de un conjunto de decisiones equivocadas adoptadas en los últimos lustros, que aún advertidas en forma anticipada no han sido corregidas con criterios de razonabilidad y racionalidad.

En este contexto, que caracterizamos como de pésima gestión técnica, se puede afirmar lo siguiente:

a) La producción de petróleo decrece año a año desde hace 17 años;
b) La producción de gas natural cae en forma ininterrumpida desde hace 11 años;
c) Las reservas comprobadas de petróleo son iguales en magnitud a las que el país tenía en el año 1970, a pesar del gran crecimiento de población y del PBI desde hace 45 años;
d) Las reservas de gas natural son hoy la mitad de las que el país tenía al comienzo de la era democrática en 1983. Este proceso de pérdida de reservas se acentuó desde 2003 en adelante en forma alarmante.
e) La producción de energía eléctrica es cada vez más dependiente de la energía termoeléctrica generada a partir de combustibles fósiles, en desmedro de la energía hidroeléctrica y otras formas de producción de energía renovable;
f) No existe una Planificación Energética Estratégica de largo plazo. El sector energético, intensivo en capital, está entrampado en el corto plazo;
g) Los usuarios no pagan por la energía que consumen precios que retribuyan los costos de su cadena de valor;
h) Se ha montado un oneroso e injusto sistema de subsidios energéticos, afrontado con recursos presupuestarios financiados con emisión monetaria;
i) El país ha perdido el autoabastecimiento energético y se ha transformado en un fuerte importador de energía, y a raíz de ello este sector es actualmente un gran demandante de divisas. Desde 2010 hasta la fecha se gastaron 50.000 millones de US$ en concepto de importaciones energéticas;
j) El sector privado ha paralizado la realización de inversiones genuinas por falta de credibilidad en las políticas aplicadas. El Estado decide inversiones de alto costo con métodos irracionales3.
k) La legislación y la normativa aplicable es obsoleta y no se adapta a las necesidades de la Argentina;
l) La institucionalidad es deficiente. Los Entes reguladores4 del sector están intervenidos y degradados en su profesionalidad técnica. La relación Nación-Provincias productoras está expuesta a la intervención discrecional y a la discriminación política, con roles imprecisos no delimitados por la nueva ley petrolera. Entidades técnicas como CAMMESA han sido politizadas y se han creado empresas como ENARSA, cuyo rol excluyente ha sido la intermediación parasitaria en procesos de compra sin adecuada transparencia y control. Desde la urgencia y la asimetría se han firmado acuerdos con países como China y Rusia, que a cambio de créditos de exportación, comprometen inversiones millonarias para obras de infraestructura energética sin los adecuados procesos de compulsa y competencia.
3 La reciente firma de compromisos para la compra de centrales nucleares en China y Rusia; la ejecución del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA); la ejecución de la central carbonera en Rio Turbio, etc.
4 Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y Regulador del Gas (ENARGAS).

4. Haciendo foco en los principales problemas energéticos de Argentina

Los recursos energéticos: los recursos argentinos son cuantiosos y suficientes para alcanzar un desarrollo energético competitivo y superar las dificultades actuales que nos muestran como un país débil y altamente dependiente de terceros. Nuestras fortalezas son la existencia de los recursos de extracción no convencional, en particular shale gas, shale oil y tight gas; la existencia de extensas cuencas sedimentarias -continentales y marinas- que aún no han sido exploradas y poseen amplia favorabilidad para la existencia de hidrocarburos; la existencia de un importante inventario de recursos hídricos aún no aprovechados, y la amplia favorabilidad de nuestro territorio para el aprovechamiento económico de la energía eólica y solar.

– Los recursos humanos, institucionales y tecnológicos: La Argentina tiene capacidades históricas relevantes en materia energética; es un líder regional en la utilización de la energía nucleoeléctrica, tiene la infraestructura de transporte y distribución de gas natural más importante de la región, tiene la experiencia y el conocimiento para llevar a cabo grandes emprendimientos hidroeléctricos con altísima integración de la industria nacional, y posee una industria petrolera pionera en América Latina5 con un nivel de actividad en número de perforaciones por año que se encuentra entre los más importantes del mundo.

– La matriz energética argentina es fuertemente dependiente de los hidrocarburos. En 2013, sobre un total de 81 millones de toneladas equivalentes de petróleo utilizadas en el año, el gas natural representó el 52,8%, el petróleo el 32,9%, y el resto del 14,3% fue cubierto por las fuentes renovables (9,2%), la energía nuclear (2,3%), y el carbón (1,5%)6.

Sobre este punto, es importante destacar que desde 2003 en adelante el país experimentó una notable involución respecto al tipo de matriz energética. En este período de 12 años, el sector eléctrico acentúa la dependencia argentina de los hidrocarburos: mientras la generación eléctrica aumentó un 60%, el consumo de hidrocarburos utilizados para generar esa energía creció un 180%.

– Las reservas de hidrocarburos no se gestionan en forma adecuada, y caen por falta de inversiones y de políticas públicas apropiadas. Es un hecho cierto y comprobado que nuestro país ha dejado caer en forma alarmante su inventario de reservas comprobadas de gas natural y de petróleo, como se observa en el gráfico siguiente. Como consecuencia, la producción de hidrocarburos proviene de yacimientos cada vez más viejos y de menor rendimiento. La disminución del inventario de reservas es también la causa lógica de la persistente caída de la producción nacional de hidrocarburos, que nos precipitó en la importación creciente y descontrolada.

– La producción de petróleo convencional es decadente: la producción total de petróleo de la Argentina continúa en declinación. La tendencia declinante se mantiene durante los últimos 17 años, y esto es característico de las cuencas maduras y de yacimientos antiguos que no son reemplazados por nuevos descubrimientos. Existe consenso entre los expertos sobre que estos yacimientos continuarán declinando su producción.

– Los hidrocarburos no convencionales – Formación de Vaca Muerta y otras: Aunque representan una oportunidad para la Argentina; existe consenso de los expertos respecto a que los yacimientos no convencionales serán una fuente de riqueza en el mediano y largo plazo. En la actualidad, la producción de hidrocarburos no convencionales alcanza al 3% de la producción total y la materialización efectiva de esa oportunidad requiere de grandes inversiones, de precios del petróleo que tornen competitiva dichas inversiones, de costos competitivos en la industria local7, y de un clima inversor dinámico y entusiasta, hoy ausente en nuestro país8.

– La productividad del sector de hidrocarburos es declinante: se ha constatado, y existe consenso sectorial, sobre que existe una acelerada pérdida de productividad en la producción petrolera en la Argentina, que9

– La Argentina pierde terreno en el contexto regional: La declinación relativa de nuestro país en materia de producción de hidrocarburos puede verse claramente expresada en cualquier comparación que se realice a nivel regional o internacional. La década perdida en energía puede resumirse por comparación con lo sucedido con Brasil, nuestro principal socio del MERCOSUR, conforme lo muestra el gráfico siguiente.

– Los crecientes desequilibrios energéticos, consecuencia de la última década, provocan fuertes problemas macroeconómicos y perturban a toda la economía nacional.
En 2014 existe un parque de equipos de perforación que es un 46% superior al existente en el período 2010/2011, sin embargo, el número de pozos perforados por año es similar en ambos años.

– Las importaciones energéticas alcanzaron los 11.000 millones de US$ en 2014, y esto constituye una sangría de divisas que complica a la totalidad del funcionamiento de nuestro sector externo (ver gráfico). Esto resulta inadmisible en un país con la dotación de recursos potenciales de la Argentina.

– Una aspiración lógica y un imperativo político y económico es recuperar el autoabastecimiento energético perdido al comenzar la presente década.

– Los subsidios energéticos han alcanzado una cifra sin precedentes, cercana a los 15.000 millones de US$ en 201410, y han crecido exponencialmente en los últimos 10 años. Su existencia conspira contra el funcionamiento de la economía en su conjunto y contra la economía energética en particular.

– Los subsidios son irracionales y no favorecen a la población que los requiere: como se subsidia la oferta, el 95% del monto total de los subsidios es percibido por empresas que mejoran sus utilidades y cuyos ingresos les permitirían pagar los verdaderos costos de la energía. Menos de un 5% del total de la masa de subsidios es percibida por sectores sociales pobres o de pobreza extrema. A su vez, la masa de subsidios favorece más a los habitantes del área metropolitana (AMBA) que a los del interior del país.

– Las tarifas eléctricas: las tarifas de los servicios públicos de electricidad se encuentran ante el retraso de más larga duración (2001-2015) de los últimos 50 años, y también el más profundo respecto a la caída en términos reales (73%) de los últimos 50 años. Un dato relevante es que el 80% de la totalidad de las ventas de electricidad paga con sus tarifas apenas el 22% de los costos de generación de la energía consumida (ver gráfico).

– Las empresas de servicios públicos energéticos están quebradas: el análisis de los balances y cuadros de resultados de las empresas proveedoras de servicios públicos de gas natural y electricidad indican quebrantos patrimoniales y fuertes pérdidas operativas; y ello pone claramente en evidencia una política tarifaria incorrecta aplicada en forma sistémica durante la última década.

– Argentina es un país irracional en sus decisiones energéticas: En los últimos 12 años las incorporaciones de equipamiento en generación eléctrica han correspondido en un 73% a centrales termoeléctricas cuyo funcionamiento está basado en el consumo intensivo de hidrocarburos11. Gran parte de la incorporación de potencia de ese período para abastecer el crecimiento de la demanda consistió en máquinas de alto costo, concebidas para paliar emergencias12. En contraposición, la incorporación de energías renovables fue prácticamente insignificante13.

– La planificación energética estratégica no existe: Las decisiones de política sectorial siempre obedecieron a criterios y urgencias cortoplacistas. Ha sido por otra parte evidente que en este período se han tomado decisiones de impulsar obras sin los estudios completos de factibilidad técnica, económica y ambiental requeridos14.

5. La propuesta energética para los candidatos 2015

a. Una política de largo plazo

Este Programa se articula sobre la base de una Política Pública de largo plazo, que deberá ser implementada por el Gobierno nacional en el período 2015-2019, pero que deberá ser consensuada con las fuerzas políticas nacionales de forma de asegurar la aprobación parlamentaria de la misma y su continuidad más allá del período de gobierno.

-Esta política pública requiere no sólo de consensos políticos, sino también de acuerdos sustentados en los sectores empresarios, académicos, profesionales, funcionarios de organismos especializados y gremiales, y el acompañamiento de la sociedad civil.

-La política pública así concebida será, mientras duren los consensos políticos sobre los que se sustenta, una Política de Estado.

b. Un estado eficiente que cumpla roles indelegables

-El Estado cumplirá los roles indelegables previstos en la legislación15 teniendo como única finalidad alcanzar el bienestar general.

-Las decisiones estatales se enmarcarán en criterios estratégicos objetivos; serán transparentes y sometidas al control público.

-Las decisiones estatales se implementarán en una Planificación Energética Estratégica, que será elaborada por el Gobierno y aprobada por ley del Parlamento.

-La planificación estratégica perseguirá los siguientes objetivos generales prioritarios: a) la sustentabilidad del abastecimiento energético mediante una matriz energética diversificada; b) la confiabilidad del suministro; c) la minimización del costo total de abastecimiento con la finalidad de alcanzar la eficiencia de la producción energética y precios competitivos para los usuarios; d) la accesibilidad al consumo energético de toda la población; e) la preservación del ambiente en todo el territorio nacional; f) la participación en función de acuerdos internacionales en la lucha para la mitigación del cambio climático; g) la integración energética regional a través de la conformación de mercados regionales de energía potenciando los acuerdos de intercambio existentes y el aprovechamiento energético de mutuo beneficio, y h) el control de los requisitos de factibilidad de los proyectos, y la transparencia y competencia de los procesos de selección y adjudicación de obras energéticas.

-La política pública se orientará a la puesta en valor de los recursos potenciales, revirtiendo la declinación productiva de hidrocarburos16, y a la consiguiente reposición de los inventarios de reservas comprobadas de petróleo y gas natural.

-La política pública se orientará a lograr una matriz energética menos dependiente de los hidrocarburos, y con una mayor participación de las Energías Renovables, de manera de reducir el impacto ambiental y la emisión de gases de efecto invernadero. Nuestra matriz energética es altamente dependiente de los hidrocarburos (hoy 87%). El desafío es diversificar la matriz e implementar las políticas y las inversiones para alcanzar esos objetivos estratégicos con metas intermedias.

-Nos encontramos ante formidables oportunidades: los avances tecnológicos han bajado los costos de fuentes alternativas que no eran competitivas en un pasado cercano. Ello abre entonces la ventana de oportunidad para encarar la reestructuración de la matriz energética, tomando en cuenta las condiciones de competitividad y financiamiento de cada fuente disponible.

– La piedra angular de la recuperación energética argentina es un sector privado que invierta asumiendo precios e incentivos, con horizontes previsibles y reglas estables, tomando los riesgos propios de cada actividad.

-Dentro del concepto anterior, será necesario promover programas de participación público-privada en la ampliación de la infraestructura (PPP). Ello permitirá disminuir riesgos y en definitiva minimizar costos totales de los emprendimientos.

-El sector privado debe poder acceder al sistema financiero nacional e internacional y al mercado de capitales en condiciones competitivas respecto a las que ofrecen otros entornos de países vecinos en la región. Es función del Estado generar esas condiciones generales competitivas mediante políticas macroeconómicas adecuadas.

-Los entes reguladores del sector serán autónomos del sector político, e independientes de los intereses de las partes. Asegurarán a los participantes de los mercados energéticos el cumplimiento de la legislación vigente en la materia.
d. Tarifas justas y subsidios justificados y razonables

-Tarifas justas y razonables: la política tarifaria de los servicios públicos será concebida de forma tal de retribuir todos los costos y la utilidad que un inversor y gestionado eficiente asume para prestar el servicio. Serán fijadas por el Estado, tal cual lo previsto en los respectivos marcos regulatorios.

-Los precios de productos energéticos que se venden en mercados competitivos serán libres, debiendo la política pública promover la competencia y sancionar las prácticas distorsivas.

-Los subsidios energéticos serán los estrictamente necesarios para garantizar a la población careciente focalizada por indicadores socioeconómicos el acceso a la energía.

-Los Subsidios Energéticos serán fijados por ley del Congreso; serán acotados en el tiempo y perseguirán fines determinados fijados en la legislación. No se admiten subsidios indiscriminados y generales a la oferta o a la demanda.

-Para alcanzar el objetivo simultáneo de obtener tarifas justas y subsidios acotados a lo impuesto por razones de integración social, se establecerá un plazo de convergencia con el conjunto de medidas de política económica.

e. Hidrocarburos
-El Objetivo central de la Política de Hidrocarburos es incrementar la producción de petróleo y gas natural, y explorar el potencial de nuevos recursos.

-La Estrategia buscará promover, además de los recursos no convencionales, la exploración petrolera en áreas convencionales continentales y marinas17 que permanecen inexploradas y que constituyen el 70% de las cuencas sedimentarias existentes en nuestro país. El objetivo es incorporar nuevos yacimientos convencionales que reemplacen a los yacimientos maduros descubiertos hace más de tres décadas. La nueva estrategia no prescinde de Vaca Muerta y otros desarrollos que puedan emprender los actores conforme a las oportunidades de negocio que ofrece la industria, sino que la complementa18.

-Programa de exploración petrolera. Se promoverá un programa exploratorio de hidrocarburos que abarque tanto las cuencas sedimentarias convencionales como no convencionales, recurriendo para ello a licitación pública internacional. Para los modelos contractuales se tomará en cuenta la experiencia internacional y los antecedentes exitosos de la región.

-La exploración de las cuencas sedimentarias inexploradas se realizará mediante licitaciones públicas internacionales realizadas por el Estado nacional y por los estados provinciales en sus respectivos territorios.

-La meta orientativa de la nueva política exploratoria es duplicar el nivel de reservas comprobadas de yacimientos convencionales actuales de petróleo y de gas natural para el año 2023. Ello implica reemplazar reservas con una tasa de reposición del 200% en los próximos años; lo que significa incorporar reservas comprobadas de gas natural por 672.000 millones de m3 y 512 millones de m3 de crudo.

-Sanción de un nuevo marco jurídico para los hidrocarburos. Se reformulará la estructura legal vigente en función de las nuevas realidades jurídicas institucionales y geológicas. Las leyes que surjan de ese nuevo ordenamiento, incluida una nueva ley de hidrocarburos, deberán contar con amplio consenso de las fuerzas políticas para que pueda ser aplicada en todo el territorio nacional. Esa nueva legislación deberá conciliar los intereses de las provincias y la Nación, facilitar el pleno desarrollo de los recursos del país y posibilitar la exploración en el Mar Argentino hasta el talud oceánico. También preverá la adecuación institucional para que el Estado pueda ejercer en forma adecuada su rol de fiscalización.

-Gestión de YPF. Se impulsará la gestión autónoma de YPF, con la actual participación mayoritaria del Estado, para que rija su plan de negocios por objetivos empresarios, privilegiando la exploración, el desarrollo y la explotación de las cuencas argentinas, de los recursos convencionales y no convencionales. La empresa mantendrá su capitalización bursátil en el mercado argentino e internacional, y podrá establecer asociaciones estratégicas con empresas nacionales o internacionales a partir de contratos estándar consustanciados con las condiciones y lineamientos de la nueva política energética. La Gestión de YPF será auditada por la AGN, sin perjuicio de otras auditorías que se realicen sobre la Empresa.

-En petróleo y derivados se adoptará una política de precios alineada con los precios internacionales.

-Importación de gas natural: en la transición a recuperar el autoabastecimiento se optimizará el uso de infraestructura regional y se evaluará la construcción de nueva infraestructura de importación de gas natural con el objeto de pagar precios competitivos para el abastecimiento del mercado interno mientras dure la condición de país importador.

-Se propondrá a los actores empresarios y gremiales la firma de un pacto que premie el incremento de la productividad sectorial.

-Se crearán programas de incentivos a determinadas explotaciones que tengan comprobadas dificultades para su puesta en producción por razones de índole tecnológica, logística, etc. Los programas de incentivos serán focalizados y su evaluación económica de beneficio-costo para el país debe ser positiva. Estos mecanismos pueden estar complementados con adquisidores de cupos de producción por parte de organismos en los que el Estado forme parte.

-Se implementará una política flexible tendiente a amortiguar los precios al consumidor final de combustibles líquidos; la misma combinará una baja de la alícuota de impuestos a los combustibles cuando se producen alzas en la referencia de precios de mercado.

f. Energía eléctrica

Las proyecciones preliminares de largo plazo sobre las necesidades de inversión del sector eléctrico para el período 2016-2025 se estiman en el orden de unos 5.000 millones de US$ por año. Estos valores serán confirmados en la Planificación Estratégica.

La estimación previa señala que un 75% de esa cifra será requerida para ampliar la capacidad de generación, y el 25% restante para ampliar redes de Distribución y Transmisión.
Es un hecho comprobado por los usuarios y avalado por especialistas sectoriales reconocidos que en los últimos años se han incrementado los cortes del servicio y han aumentado los tiempos de reposición de las fallas de la red. La conclusión es clara: la calidad de servicio empeora con el paso del tiempo y ello es verificable en la información que con retraso produce el ENRE.

Las empresas privadas concesionarias de los servicios públicos de distribución de jurisdicción nacional se hallan en situación de virtual quiebra patrimonial, siendo esta situación menos grave a nivel de las jurisdicciones provinciales.
Las empresas de Generación existentes también muestran una situación patrimonial y de resultados endeble. Ello ha redundado en que los inversores no juzguen al sector eléctrico argentino como un sector interesante para invertir en su ampliación y recuperar la inversión en el largo plazo.

En este contexto, el Estado nacional ha cumplido un rol inversor ineficiente y no genuino. Ineficiente, porque ha reemplazado la inversión de las empresas con obras con costos altísimos y carentes de estudios técnicos, y no genuino, porque la financiación de esas inversiones se realiza con partidas presupuestarias de un presupuesto nacional deficitario, financiado con emisión monetaria.

Es necesario que el sector eléctrico revierta esta situación anómala. Esto implica sanear el conjunto empresario fijando, cuando corresponda, las tarifas que permitan la recuperación de los costos eficientes, tal lo previsto en la legislación vigente y eliminando los subsidios socialmente innecesarios.

En este contexto, juega un rol importante la recuperación empresaria del sector eléctrico y la recuperación de la capacidad empresaria de invertir para ampliar la infraestructura eléctrica. La recuperación empresaria debe permitir que las empresas puedan ser sujetos de crédito para el financiamiento de las inversiones.

g. Objetivos para la construcción de centrales nucleares

Durante el año 2016 se determinará en forma prioritaria el cronograma de obra correspondiente al Proyecto de Extensión de vida de la Central Nuclear de Embalse, el costo total de obra y la fecha de entrada en servicio comercial de la central.
Se realizará en forma prioritaria la evaluación del grado de avance de los Estudios de Factibilidad para el lanzamiento de la cuarta central nuclear prevista en la ley 26.566.

Otros emprendimientos nucleares: por ley especial del Congreso se determinarán los objetivos del Plan de Construcción de Centrales Nucleares no previstas en la ley 26.566.

Durante el año 2016 se encomendará a la CNEA la realización de un estudio que defina el tipo de central nuclear argentina para los futuros emprendimientos de generación nuclear (tipo de central, combustible nuclear a utilizar, procedencia del combustible, etc.)

La nueva ley tomará en cuenta las obras previstas en el Plan Energético Nacional 2016-2030 y las necesidades energéticas proyectadas. Se promoverá el desarrollo de generación nucleoeléctrica a través de un programa que contemple la actividad de la industria nucleoeléctrica y su tecnología, las últimas condiciones de seguridad a nivel mundial y las factibilidades económica y financiera.

h. Eficiencia energética

Se promoverán criterios de eficiencia energética para reducir la tasa de intensidad energética de la Argentina19 y de la elasticidad de la Demanda energética frente al Producto Bruto Interno20 de la Argentina, de sus elevados niveles actuales a la tasa promedio mundial en el curso de la próxima gestión de gobierno.

Para superar la crisis energética que heredará la nueva administración de gobierno, no sólo habrá que producir más energía y diversificar la matriz, también habrá que consumir la energía en forma más eficiente y reducir pérdidas.
Trabajando por el lado de la demanda, con políticas que promuevan el ahorro de energía en los hogares y el comercio, en la industria y en la iluminación; y que a su vez faciliten la radicación de inversión en proyectos de cogeneración (calor y electricidad) se podría llegar a reducir el consumo de electricidad en unos 100.000 GWh hacia el año 2030. Sólo trabajando en medidas concretas como el etiquetado obligatorio de aparatos domiciliarios, el reemplazo de lámparas de más bajo consumo, el etiquetado de eficiencia de motores industriales y algunas otras medidas de adopción de estándares mínimos (en materia edilicia, entre otras), se podría ahorrar hacia el fin del período unos 50.000 GWh por año. Esto equivale a unos 6.000 MW (megavatios) de potencia instalada, o sea unas 8 centrales eléctricas de la potencia de Atucha II que comenzó a generar electricidad a pleno recientemente21.

La eficiencia energética también debe traducirse en ahorro de consumo de gas para calefacción, en la eliminación de pilotos en equipos de calentamiento de agua, en el etiquetado de eficiencia de los equipos de gas, y en la complementación del uso del gas con el agua caliente de origen solar. En una etapa más avanzada la informatización de las redes eléctricas permitirá avanzar en la gestión de la demanda de energía y en la venta de excedentes al sistema. La eficiencia también debe alcanzar el transporte. El ferrocarril consume en promedio 3,5 veces menos combustible que el camión por cada tonelada transportada.

La energía ahorrada cuando hay un uso eficiente y racional es energía no producida, y por lo tanto no contaminante. La producción de energía es la mayor fuente de emisión de gases de efecto invernadero porque la matriz de energía mundial depende en un 80% de la energía primaria fósil (petróleo, gas, carbón).

La promoción de las fuentes alternativas de energía no contaminante para mitigar el cambio climático hoy tiene como capitulo preliminar la promoción de las políticas de eficiencia y uso racional de la energía.

i. Integración energética regional

Se promoverá una política de integración energética regional para conformar mercados regionales de gas natural y de electricidad que aprovechen la complementariedad de los recursos en la región y las conexiones físicas existentes. Dentro de esta política deberán priorizarse acuerdos con los respectivos socios regionales para la ejecución de las obras de binacionales. También se propiciarán nexos de cooperación y complementación con Brasil en materia nuclear para encarar una estrategia conjunta para esta fuente energética.