Según un estudio macroeconómico elaborado por DNV GL, la energía hidroeléctrica suministra alrededor de 600 teravatios hora de electricidad en Europa -el 18% de la generación total de electricidad-, una cifra que podría alcanzar los 800 teravatios hora en 2050, lo que supondría un incremento del 31%.

El mismo estudio hace referencia a la importante contribución del sector hidroeléctrico en la economía europea, ya que la creación de valor por parte de las empresas hidráulicas europeas y de los fabricantes de equipos supone unos 38.000 millones de euros -cantidad equivalente al Producto Interior Bruto (PIB) de Eslovenia-, y se espera que continúe creciendo en el futuro. Las previsiones apuntan que en 2030 la contribución del sector hidráulico al PIB europeo podría estar entre los 75.000 y 90.000 millones de euros.

Ingresos gubernamentales

Además, el sector de la energía hidráulica en Europa genera importantes ingresos para los presupuestos gubernamentales a nivel nacional, regional y local. El informe estima que su contribución a los impuestos directos ronda los 15.000 millones de euros anuales.

El sector hidroeléctrico también contribuye a la creación de empleo, ya que de manera directa e indirecta da trabajo a más de 120.000 ciudadanos en Europa, una cifra solo comparable con el empleo generado en la industria europea del aluminio. Las previsiones apuntan que para el año 2030 el número de puestos de trabajo en este sector podría superar los 150.000. Además, cada empleo crea un valor anual de 650.000 euros, es decir, ocho veces superior a la media europea en el sector de la fabricación.

Puestos de trabajo

El estudio pone de manifiesto que un aumento del 10% de la energía hidroeléctrica en el año 2030 supondría la creación de cerca de 35.000 empleos en Europa, principalmente fuera del sector hidroeléctrico. De hecho, el análisis muestra que los efectos del empleo en otros sectores son significativamente mayores que en la propia industria de la energía hidroeléctrica, es decir, cada puesto de trabajo adicional en esta industria crea hasta siete puestos de trabajo adicionales en la economía global.

En el capítulo de inversiones, la construcción de centrales nuevas -así como su mantenimiento y renovación-, requieren de grandes cantidades de dinero que sufraguen estos proyectos. Solo entre 2010 y 2013, el sector hidroeléctrico ha invertido alrededor de 36.000 millones de euros, es decir, unos 12.000 millones de euros al año, una cantidad que, según el estudio, es ocho veces mayor que la inversión realizada por la industria papelera en un periodo de tres años. Si se dieran las condiciones regulatorias y legales adecuadas, en el año 2030 se estima que la cantidad total invertida podría alcanzar los 180.000 millones de euros.

Además de la generación de electricidad, muchas centrales hidroeléctricas también proporcionan beneficios adicionales, entre los que se encuentran la mitigación de las inundaciones; el suministro de agua potable para el consumo humano, el riego y las necesidades industriales; además de la promoción del turismo y la navegación. Según el estudio, los múltiples usos de la energía hidroeléctrica representan un valor económico anual adicional de entre 10.000 y 20.000 millones de euros. Además, debido a los efectos del cambio climático, estos beneficios podrían aumentar en el futuro por la mayor necesidad en la gestión del agua y control de las inundaciones.

Los expertos afirman que la capacidad hidroeléctrica existente -alrededor de 200 gigavatios-, es un activo de valor muy importante para la Unión de la Energía. Se trata -afirman- de una fuente de energía limpia que permite la integración de otras energías renovables en el sistema eléctrico debido a su flexibilidad y capacidad de almacenamiento, especialmente las centrales por bombeo, consideradas muy rentables y flexibles para el almacenamiento de electricidad ya que, al ser capaces de transferir agua entre las dos reservas en diferentes niveles, pueden ofrecer electricidad cuando el sistema lo necesite y almacenar el excedente de electricidad de las plantas eólicas y solares.

Hasta la fecha, la energía hidroeléctrica ha jugado un papel fundamental en la integración de las renovables -sobre todo eólica y solar- en países como Dinamarca, Alemania o España y, en algunos casos, sobre la base de la contribución de la energía hidráulica, en Noruega, Austria y Suiza.

Fuente: Energy Press.