La Unión Europea (UE) ha dado hoy el visto bueno a una nueva legislación que permitirá crear una infraestructura mínima de recarga de carburante en el territorio comunitario, con el objetivo de impulsar el uso de los combustibles limpios.

La normativa, aprobada en el marco de un consejo de ministros de Asuntos Generales, establece que cada Estado miembro tendrá un plazo de dos años para elaborar una estrategia alternativa sobre combustibles y enviarla a la Comisión Europea a finales de 2016.

Esas estrategias fijarán los objetivos nacionales del país para la puesta en marcha de nuevos puntos de recarga y abastecimiento para los distintos tipos de combustibles limpios, como la electricidad, el hidrógeno y el gas natural y las correspondientes acciones de apoyo.

El Ejecutivo comunitario se encargará de coordinar y dar coherencia a las medidas de los países.

Los plazos para la puesta en marcha de la infraestructura varían entre 2020 y 2030, dependiendo del tipo de combustible, del vehículo y de la zona donde se lleve a cabo.

Por ejemplo, la directiva establece que para final de 2020 los países deben instalar los suficientes puntos de recarga como para que los coches eléctricos y los que utilicen gas natural comprimido puedan circular al menos en ciudades y zonas suburbanas.

Para hacer posible el objetivo que persigue la ley, se deberán aplicar estándares técnicos comunes, que faciliten la interoperatividad de todos los puntos de recarga y abastecimiento.

La normativa entrará en vigor a los veinte días de su publicación en el Diario Oficial de la UE, que tendrá lugar en los próximos días.

El ministro italiano de Transporte, Maurizio Lupi, cuyo país preside la Unión este semestre, destacó que con esta medida «la UE está dando un paso decisivo hacia una economía europea más eficiente desde el punto de vista de los recursos, menos dependiente del petróleo y más atenta a la calidad de vida de las personas».

Por su parte, el comisario europeo de Transporte, Siim Kallas, indicó que con las nuevas reglas «la UE aporta la tan esperada seguridad legal para que las empresas puedan empezar a invertir», y la posibilidad de que las economías crezcan.

Recordó además que los países habían pedido «flexibilidad» para desplegar la infraestructura, y subrayó que ahora «depende de ellos desarrollar los marcos políticos correctos».

La CE recordó que hasta la fecha los combustibles limpios han tenido que hacer frente a tres barreras básicas: el alto coste de los vehículos, un bajo nivel de aceptación entre los consumidores y la falta de estaciones de recarga y abastecimiento.

Por otra parte, la directiva exige facilitar al consumidor una información clara sobre los combustibles que se pueden usar con un vehículo y para comparar los precios del carburante con los del combustible convencional. EFE