Originalmente, la idea era generar con una potencia de 25 MW, pero a fin de respetar las condiciones técnicas de la red eléctrica, se resolvió proponer una potencia de 15 MW.

Roque Chávez ha llevado adelante la propuesta basada en que el distrito que gobierna, tiene un acervo cultural totalmente inmerso en el manejo del bosque, recursos naturales basados en residuos de la biomasa forestal y necesidad de producir energía para la zona, la provincia y el país.

«Éste es un proyecto que, por su importancia estratégica, estamos hablando de generar electricidad con recursos genuinos de modo sustentable, que involucra no sólo a la localidad propuesta (en la que provocaría un impacto social-laboral muy importante), sino que importa muchísimo al gobierno provincial, y manifiestamente al gobierno nacional como un aporte directo a la diversificación de la matriz energética argentina«, sostuvo.

Dicho proyecto, viene desarrollando un trabajo conjunto entre la comuna y la provincia, a través de sus organismos como la Subsecretaría de Energías Renovables, la Secretaría de Ambiente y el Ministerio de la Producción, entre otros. Además se suma la Nación, a través de la Secretaria de Integración Nacional de la Jefatura de Gabinete de la Nación, y el programa Probiomasa.

La provincia cumplió con desarrollar un estudio preciso de la potencialidad del recurso forestal del distrito como productor de biomasa forestal residual, y va a colaborar para que se realicen los Estudios de Etapa 1 que exige Cammesa, con el fin de asegurar la viabilidad técnica para la interconexión al Sadi.

Desde 2012, año en el que el actual presidente comunal, Roque Chávez, instaló el proyecto, siempre pareció sonar una utopía. ¿Cómo entender que desde el extremo norte pueda producirse y proveerse la energía para todos y cada uno de los distritos ubicados desde San Justo hasta el límite con Chaco? Y ni hablar de la inversión millonaria necesaria para hacer realidad la idea: casi 500 millones de pesos.

Pero Villa Guillermina ya proveyó de tanino a la industria mundial durante medio siglo, y sobrevivió –como pudo- al rigor del cierre de la industria que le dio vida. Por esos lares, los emprendimientos, por más hercúleos que se presenten, son siempre posibles. La perseverancia está en los genes de los hijos de esta tierra.

Fiel exponente de esa idiosincrasia, Chávez deambuló casi tres años por despachos oficiales para explicar el proyecto consistente en instalar una central generadora de energía a partir de la biomasa forestal, la cual funcionaría en esta localidad del norte santafesino.