Garantizar la calidad de las tecnologías de energías renovables es indispensable para consolidar un sector que ya es una realidad en nuestro país, pero requiere determinadas condiciones que basadas en las experiencias de otros países, planifiquen y apuntalen su crecimiento conforme a la coyuntura nacional.

Esta necesidad está directamente ligada con la actualidad de mercado de las “renovables” en Argentina: habiendo superado una fase incipiente, el sector cuenta hoy con un vasto marco legal, una red público-privada de entidades y organismos afines, experiencia en varios proyectos a nivel nacional y regional y un crecimiento paulatino a partir de la combinación de productos importados y los producidos localmente.

En función de profundizar este proceso, los brazos tecnológicos del estado, tienen la oportunidad de desempeñar un rol fundamental, ya que cuentan con la capacidad de intervenir en diversas instancias determinantes: analizar las cadenas de valor de cada tecnología identificando los eslabones estratégicos de mayor oportunidad para la industria nacional y cuales valen del esfuerzo de investigación y desarrollo aportado por el sistema de ciencia y técnica; organizar un esquema de evaluación, certificación y homologación para equipos y piezas; desarrollar, difundir y hacer cumplir normativa y estándares de calidad, sea por sus propios medios o en asociación con el IRAM o con cámaras empresariales afines; desarrollar y definir patrones de medición y acreditar laboratorios de evaluación y calibración que apunten a un  sistema de calidad con cierta trazabilidad.

El momento para la calidad

La garantía de calidad (GC) consiste en contar con una normativa propia destinada a asegurar un determinado desempeño de productos y servicios, como también los mecanismos para verificar el cumplimiento de tales requisitos mediante un sistema de evaluación y certificación. La GC brinda la credibilidad necesaria para la creación de un mercado sano, eficiente y de rápido crecimiento que no solo minimice el riesgo de los inversores sino que también asegure las expectativas de los usuarios.

Países con políticas de incentivo o promoción que han integrado normativa y los correspondientes instrumentos para su control, han demostrado una mayor calidad y un mejor despliegue de las energías renovables en su conjunto a partir de los productos y servicios comercializados. (Estados Unidos, Alemania, Suiza, Reino Unido). Es decir, avanzar en políticas de incentivos contemplando mecanismos que garanticen que las tecnologías y su equipamiento asociado tanto sean importados como de industria nacional, se desempeñen conforme a lo esperado, aumenta la eficacia y el éxito de estas últimas. En la actualidad, por ejemplo, 14 estados de los Estados Unidos requieren de licencia por parte del contratista, y 4 estados solicitan la certificación de equipos. Otro ejemplo es el caso del estado norteamericano de Arizona, en el que los usuarios residenciales cuentan con facilidades financieras para la adquisición de equipamiento siempre y cuando sean equipos certificados por organismos gubernamentales determinados.

De esta manera, los proyectos pueden acceder más fácilmente a las fuentes de financiamiento cuando no implican un riesgo tecnológico. Los mercados emergentes necesitan GC para evitar que los productos inseguros, de bajo rendimiento y con tendencia a fallar empañen la percepción de la tecnología y envenenen el mercado.

Es así que la garantía de calidad impacta directamente sobre todos los actores involucrados: decisores políticos, fabricantes, diseñadores e instaladores y usuarios finales.

Sostén institucional para un sector complejo

Establecer un marco de GC requiere de una infraestructura institucional. Esta infraestructura de calidad (IC) abarca normas, metrología, ensayos, sistemas de certificación, inspección, acreditación y gestión de la calidad. La IC se puede definir como una completa red institucional (pública y privada) y un marco legal que la contiene.

Una IC integral compromete grandes inversiones por parte del Estado y su industria asociada para la formación profesional de recursos capacitados, el montaje de plataformas y laboratorios de ensayo, el funcionamiento de organismos de certificación y homologación de piezas y partes, la acreditación de laboratorios y de instituciones que regulen e impartan normativas al respecto.

Instrumentos para una Infraestructura Tecnológica de Calidad (ITC)

Existen una serie de herramientas concretas, sobre las que es necesario trabajar, que permiten avanzar en la ITC:

  • Normativa y Regulación Técnica (nacional e internacional, pública y privada). Esto abarca un amplio espectro de tópicos, incluyendo seguridad, diseño, performance, confianza, entre otros; y apunta a determinar los requerimientos mínimos para productos, procesos o servicios.
  • Metrología, para la definición y realización de las unidades internacionales de medición, y el desarrollo de una continua cadena de trazabilidad desde el Sistema Internacional de Unidades hasta el usuario final. Este ítem compromete, a nivel nacional, uno o varios institutos de metrología y diversos laboratorios de calibración.
  • La Evaluación determina las características de un producto en comparación con los requerimientos de una normativa determinada.
  • La Certificación es la verificación formal que un producto, servicio o un sistema de calidad sea de una organización o la competencia de una persona, cumple con los requerimientos de cierta normativa.
  • La Inspección, que puede llevarse a cabo por clientes privados, organizaciones o autoridades gubernamentales.
  • La Acreditación proporciona una confirmación de la competencia técnica de un individuo o una organización sobre la prestación de servicios, por lo tanto, es necesario garantizar la independencia de sus decisiones de acreditación.
  • Por último, la implementación de un Sistema de Gestión de la Calidad para los fabricantes de equipos o proveedores de servicios (por ejemplo, instaladores de equipos) permite validar que los procesos de fabricación den lugar a productos con un nivel de calidad uniforme y replicable y que están instalados, operados y mantenidos de acuerdo con procesos documentados.

Resumiendo, nuestro país ha atravesado con éxito las dos primeras etapas para la inserción de las tecnologías de energías renovables: análisis y evaluación técnica/económica y política pormenorizada del mercado renovable y crecimiento incipiente a partir de una combinación de productos importados y los producidos localmente. Hoy, nos encontramos de cara a una fase de crecimiento del mercado por un apoyo político que asegura inversiones en el sector y debemos generar las condiciones para consolidarlo. Dentro de la región, Brasil y Chile han dado pasos significativos en este sentido. Argentina tiene los elementos para proyectar seriamente su fortalecimiento institucional, que cuenta con un importante camino recorrido en la materia, y que puede jugar un papel clave en la implementación de la infraestructura tecnológica de calidad que las renovables necesitan para despegar de forma segura.