En el periodo 2010-2014, el abaratamiento en el coste de adquisición de la electricidad en el mercado fue de 25.232 millones de euros, según recoge el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2014, editado por la Asociación de Empresas de Energías Renovables-APPA.

La explicación de este abaratamiento tiene su origen en que la generación renovable presenta, en la mayoría de los casos, un coste variable muy inferior al de otras centrales de generación fósil tradicionales, por lo que su propia existencia provoca un «efecto depresor» en el ‘pool’ y, por tanto, un precio de casación inferior al que resultaría en el caso de que no existiera generación renovable.

Esta generación sustituye a unidades de generación convencionales, con un coste variable más elevado, fundamentalmente los ciclos combinados de gas natural, que de tener que aportar toda la energía que actualmente generan las tecnologías limpias acabarían fijando un precio mayor en el mercado eléctrico.

Esto se debe a que el eléctrico es un mercado marginalista, es decir, en el que todas las centrales ofertantes cobran el precio de la última unidad de generación casada, que oferta a un coste mayor, ha explicado la asociación.

De esta manera, si de la casación del mercado se elimina la generación renovable, entrarían en el ‘pool’ otras centrales de generación con un coste superior y, por tanto, el precio del mercado sería mucho más elevado.