Guillermo Malinow, Ingeniero Civil egresado de la UBA que desarrolló actividades docentes en las Facultades de Ingeniería y de Agronomía de la Universidad Nacional del Comahue; miembro del Consejo Directivo del Comité Argentino de Presas y de la Comisión de Recursos Hídricos del Centro Argentino de Ingenieros; fundador del Instituto Argentino de Recursos Hídrico y miembro del Consejo Directivo del Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”, también consultor independiente, elaboró un artículo (descargar), analizando el potencial y las perspectivas de la energía hidroeléctrica.

En sus conclusiones, Malinow plantea:

Se estaría en un momento clave para retomar el desarrollo del sector, por ello es importante identificar las lecciones aprendidas en el pasado para poder avanzar hacia un desarrollo hidroeléctrico sustentable y para tal fin surge necesario replantear un plan energético global a largo plazo que permita, en varios años por delante, recuperar la generación de origen hídrico como una fuente racional, no dependiente y sostenible de energía eléctrica.

Estos proyectos significan energía limpia y barata, y sus obras civiles demandan insumos preferentemente de origen nacional, mano de obra intensiva, y provocan un fuerte impacto que motoriza el desarrollo regional.

Existen señales políticas orientadas a concretar la construcción de presas para cumplir objetivos diversos, entre los cuales figura la generación hidroeléctrica. En efecto, en el año 2006 la Secretaría de Energía de la Nación, a través de la empresa Emprendimientos Binacionales S.A. (EBISA), realizó una evaluación expeditiva de 25 aprovechamientos hidráulicos multipropósito en cartera, que tuvo en cuenta aspectos técnicos, económicos y ambientales.

Luego esta Secretaría, mediante Resolución N° 762/2009, creó el “Programa Nacional de Obras Hidroeléctricas”, llevado a cabo por las Subsecretarías de Energía Eléctrica y de Recursos Hídricos de la Nación, con el objetivo de incentivar la construcción de centrales hidroeléctricas y más recientemente, también dentro de la misma área estatal se inició el desarrollo del «Programa de Estudios en el 15 Sector Energético de la República Argentina – PESE», que entre sus componentes incluye estudios tanto de proyectos hidroeléctricos de gran escala como de pequeños aprovechamientos hidroeléctricos de hasta 30 MW de potencia instalada.

Las presas y embalses comprenden las grandes estructuras ingenieriles, por ello cada proyecto tiene una problemática muy particular por la cantidad y complejidad de los estudios a desarrollar hasta alcanzar un nivel de conocimiento y de certezas aceptables para proceder a su construcción (investigación hidrológica, sísmica, geológica, geotécnica, métodos constructivos, materiales disponibles, etc.).

Pensando entonces en un proceso racional para la elaboración de un programa de corto, mediano y largo plazo que apunte a la solución integral de la oferta hidroeléctrica, aprovechando la experiencia del pasado en materia de construcción y explotación de grandes obras de este tipo, surge conveniente recrear un ámbito específico desde donde se gestione todo lo inherente al Sector Hidroeléctrico.

Al Estado le corresponde elaborar la planificación de la energía a corto, mediano y largo plazo, cabe entonces la imperiosa necesidad de definir una Política de Estado que promueva la construcción de presas con sentido estratégico en el marco de un plan de desarrollo nacional y regional, para ello se debería organizar el funcionamiento de una Agencia que tendría por objeto llevar adelante el conjunto de tareas necesarias, como ser: la revisión de los proyectos, el desarrollo de nuevos proyectos, la recepción y adecuación de las obras concesionadas, entre otras.

Está visto que éste es el que debe tomar a su cargo la revisión y actualización de la mayoría de los proyectos en cartera, ya que después del proceso de privatización ningún inversor privado manifestó interés por el tema. Concretar un plan de obras hidroeléctricas como el que se propone implicará para la Argentina un esfuerzo técnico, económico, financiero y de gestión mayúsculo, que obliga a tratar el tema cuanto antes. De materializarse ello, sin dudas, redundará en un positivo efecto macroeconómico con formidable impacto en la economía del país y de la región donde se implanten los proyectos.

En otro orden de cosas, el hipotético ahorro de 2.738 M u$s en importación de GN que podría resultar en el año 2035, como objetivo posible de alcanzar por aplicación de programas UREE que ya se mencionó en el Punto 3, podría permitir alcanzar un ahorro total de 28.750 M u$s en los próximos 21 años. En efecto, si se partiera de un “ahorro cero” en el año 2015 y se alcanzara el ahorro estimado para el año 2035, el monto de ahorro total es el indicado.

Por otra parte la sustitución de energía térmica que emplea GN en su proceso por energía hidroeléctrica, como ya se indicó en el Punto 4, por reducción de la importación de GN implicaría un ahorro total en el período 2015-2035 equivalente a 4.818 M u$s.

Sumando ambos montos que se han asumido como de posibles “ahorros” se arribaría a un monto total de 33.568 M u$s, que es del mismo orden que el de la inversión total necesaria para materializar los 30 proyectos de infraestructura hidráulica del escenario H 1 que se ha estimado preliminarmente en 36.234 M u$s, ergo el ahorro en importación de GN, de continuar recurriéndose a esa vía, financiaría la construcción de tales proyectos.

grafico 1

Estado de situación del sector hidroeléctrico

En la década del ’90 del siglo pasado, los aprovechamientos hidroeléctricos de propiedad del Estado nacional, operados entonces por AyEE e HIDRONOR, fueron concesionados mediante el proceso de privatización llevado a cabo. Dichas obras de generación, que reunían una potencia instalada de 5.849 MW, fueron organizadas en 13 unidades de negocio, representando actualmente en el SADI1 el 52,7% de la potencia hidráulica instalada y todas las centrales producen, en un año de hidraulicidad media, una energía de 18.117 GWh, valor que representa el 40,7% de la generación hidroeléctrica total aportada al sistema.

A su vez deben considerarse las dos centrales hidroeléctricas binacionales, cuya producción se reparte entre los países socios, en efecto el reparto de la producción de energía eléctrica de la Central Hidroeléctrica Salto Grande es del 50% tanto para la Argentina como para el Uruguay, mientras que en la Central Hidroeléctrica Yacyretá el reparto de la producción es actualmente del orden del 90% y 10% para Argentina y Paraguay, respectivamente, si bien el reparto debe ser del 50% para cada país, el Paraguay le vende a la Argentina el remanente de la generación hidroeléctrica, magnitud que es computada dentro de la producción eléctrica que abastece la demanda del SADI.

En síntesis la potencia hidráulica que aportan estos dos aprovechamientos es de 3.735 MW, el 33,6% del total con que cuenta el sistema argentino y a su vez producen una energía hidroeléctrica de 21.906 GWh con destino a dicho sistema, valor que representa el 47,3% del total proveniente de fuentes hídricas. El 12,0% restante de la generación hidroeléctrica que recibe el SADI proviene de diferentes aprovechamientos hidroeléctricos y centrales hidráulicas de menor porte distribuidas en variadas regiones del país.

Retomando el tema de los contratos de concesión antes citados, éstos comienzan a vencer a partir del año 2023 momento en el cual, salvo situaciones particulares perfectamente establecidas, el dominio y la posesión de los equipamientos de las concesionarias se transferirán de pleno derecho al Estado nacional, ocasión que será menester tener definido bajo qué régimen continuarán en operación tales emprendimientos, sea mediante la extensión de los plazos de concesión, o de nuevas concesiones o bien a través de empresas que se implementen dentro de la órbita del mismo Estado nacional, es decir inclinarse por un proceso de estatización parcial o total.

Concluido el ya mencionado proceso de privatización de emprendimientos hidroeléctricos, el Sector por diversas causas ha sufrido una involución. Es así que desde la puesta en servicio de los aprovechamientos hidroeléctricos Piedra del Aguila y Yacyretá, este último operando en la cota intermedia de 76,00 m.s.n.m., el sistema luego de transcurridos 21 años incrementó en el entorno de un escaso 19% la potencia así como la generación de energía que aportan al SADI, porcentaje logrado por la incorporación de los emprendimientos Nihuil IV, Pichi Picún Leufú, Potrerillos y Los Caracoles y Punta Negra aún en construcción, a lo cual se sumó el aporte con destino al SADI de la central hidroeléctrica Yacyretá por haber alcanzado su embalse la cota 83,00 m.s.n.m. definitiva.

grafico 3

Posible evolución de la Hidroelectricidad período 2015-2035

Para los últimos 21 años (período 1992-2013) la serie de la demanda de energía eléctrica anual del MEM2 mostró una tasa media de crecimiento del 4,26 % anual acumulado (a.a.), teniendo en cuenta ese valor se proyectó la demanda de energía hasta el año 2035 con tasas de crecimiento del mismo orden o menor, habiéndose simulado la evolución de la misma con tasas del 4,0 % y 3,5% a.a.

Con el supuesto de una generación hidroeléctrica que contribuya entre 35% y 40% a la matriz eléctrica, hasta el año 2035 habría que adicionar este tipo de generación con magnitudes que van desde 52.270 GWh/año a 78.480 GWh/año, es decir incrementar en un 117% y un 176%, respectivamente, el umbral de 44.560 GWh asumido como energía media anual para el año 2014 de acuerdo a la capacidad de generación de energía de origen hídrico del MEM en un año de hidraulicidad media global.

El valor inferior de los dos antes citados totaliza para el año 2035 una generación media anual del MEM de 96.830 GWh, al que si le deducimos la parte que Argentina le compra actualmente al Paraguay, queda una generación propia del país del orden de 88.800 GWh. Este valor está lejos todavía del estimado preliminarmente como potencial hidroeléctrico técnicamente explotable del país que sería de 141.000 GWh, es decir que en el futuro subsiguiente a esta proyección existiría margen aún para incrementar la generación hidroeléctrica nacional en un 58,8%.

Dada la situación de estrechez por la que atraviesa actualmente el parque generador interconectado, sería menester realizar ingentes esfuerzos para reducir progresivamente el consumo de energía eléctrica vía programas UREE4. En ese sentido el Poder Ejecutivo Nacional, por Decreto Nº 140/2007 declaró de interés y prioridad nacional el uso racional y eficiente de la energía en todo el territorio del país. Solamente con poder pasar de una tasa de crecimiento de la demanda del 4% al 3,5%, que son los valores de la banda adoptada en este análisis, el consumo de energía eléctrica se reduciría en el año 2035 del orden de 31.000 GWh, es decir se lograría una reducción del 11%.

Según CAMMESA5 , a una tasa real de 0,23 M m3 de GN/GWh registrada en el año 2013 por las centrales térmicas que emplean gas natural (GN), la reducción antes mencionada representa el 51% de toda la energía eléctrica generada ese año por dicha tecnología. Tal ahorro sería de 7.130 M m3 de GN, volumen que a un precio final estimativo para el año 2015 de 0,384 u$s/m3 , mix en igual proporción entre los precios que puede pagarse para el gas boliviano y el GNL que se transporta vía marítima, representaría para ese entonces una erogación del Estado de 2.738 M u$s en importación de GN, si todavía se continuara recurriendo a este procedimiento para disponer de tal fluido.

Se entiende por UREE todas las acciones que se puedan realizar en las diversas etapas del quehacer energético para optimizar su uso, partiendo de los recursos, pasando por los servicios, hasta llegar al nivel de los consumidores, y desde el punto de vista técnico-económico es el manejo planificado de la energía requerida para la producción o la prestación de un servicio.

Ciertas experiencias muestran cómo a través de la información y capacitación de los ciudadanos se puede llegar a un uso eficiente y responsable de la energía eléctrica que permita enfrentar y evitar problemas futuros de abastecimiento.

Algunos esfuerzos realizados muestran que en el ámbito nacional la Secretaría de Energía de la Nación, en pos de lograr la eficiencia energética en edificios públicos se creó el PROUREE6, y además se puso en marcha el Proyecto de Alumbrado Público en Municipios. Esta misma Secretaría se propuso aplicar un sistema de premios y castigos sobre los usuarios e implementó una nueva versión del PUREE7, que estableció un sistema de bonificaciones para quienes ahorren y cargos adicionales para quienes se excedan en el consumo de electricidad.

El mencionado programa alcanza en grandes rasgos a los usuarios residenciales, comerciales e industriales (excluido el alumbrado público) abastecidos por las empresas concesionarias del servicio de distribución eléctrica del Área Metropolitana Buenos Aires y del Gran La Plata, no obstante las jurisdicciones provinciales fueron invitadas a participar del Programa.