Sólo la provincia de Santa Fe permite a los usuarios residenciales compensar de la factura mensual la energía eléctrica que volcaron al sistema durante las horas que la oferta es mayor al consumo, como suele ocurrir durante el día, cuando los paneles fotovoltaicos reciben la radiación solar pero pocas bombitas y electrodomésticos están siendo utilizados.

En una entrevista exclusiva para Energía Estratégica, Nicolás Brown, ingeniero industrial y Máster en Energías Renovables, con experiencia en el mercado y desarrollo de proyectos de energía eólica y solar, asesor sobre estos temas en la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires y ex Jefe de Energía Renovable y Eficiencia Energética de la Provincia de San Luis, evaluó el tema en profundidad.

¿Puede hoy un usuario comprar paneles solares y ser auto-suficiente en Argentina?

Depende de los objetivos del usuario. Si lo que quiere es desconectarse totalmente de la red (y usar un sistema de baterías para consumir energía a la noche) puede hacerlo, pero es muy caro. La mayor parte de la gente no desea hacer esto: quieren tener la red eléctrica y además un panel solar. Esto es más complicado.

En la mayor parte del país (excepto en la provincia de Santa Fe) la posibilidad de conectar un sistema de generación solar en una casa es un vacío legal, termina siendo prerrogativa de la distribuidora aceptar o no esta conexión. Así que, si se desea hacer correctamente, hay que obtener el permiso de la distribuidora. Como no existen canales estándar, y las distribuidoras son entidades muy burocráticas, esto es de por sí un desincentivo enorme. La provincia de Santa Fe, en cambio, ya cuenta con un procedimiento técnico que permite la conexión de paneles solares en el techo de cualquier casa.

¿Cuáles son las complicaciones que notas en el sector respecto del uso doméstico de estas fuentes limpias?

A la complejidad regulatoria y burocrática de instalar un sistema de generación solar en el techo de mi casa, hay que agregar un problema más: el desincentivo económico.

Hoy gran parte de los usuarios de Capital y Gran Buenos Aires (EDENOR Y EDESUR) tiene las mismas tarifas (en pesos) que en la década de los 90.

Por otra parte, los proveedores de paneles solares se enfrentan a varias trabas a la importación, y se encuentran con un mercado chico que no les permite ganar economías de escala, por lo que los precios locales de los equipos solares son bastante mayores a los internacionales (sucede lo mismo con cualquier otro tipo de electrónico).

En consecuencia, llegamos a un gran absurdo: mirando lo que cuesta instalar un equipo solar en el techo de mi casa, y lo que pago por la factura de luz, calculo que podría repagar el equipo en… ¡casi 700 años!

Entonces… ¿Cómo debería regularse el mercado para facilitar la expansión de las renovables?

Para facilitar la expansión de las renovables a nivel distribuido, hay que cambiar el sector de la energía renovable distribuida en tres sentidos: cambiar la regulación, mejorar la economía y generar la obligación.

A nivel regulatorio, se debe permitir a cualquier usuario conectar equipos de energía solar en el techo de su casa y se debe dar los incentivos regulatorios y económicos adecuados para desarrollar el mercado; por ejemplo simplificar las trabas para los proveedores e instaladores de sistemas de generación renovable, para bajar sus costos. Lo ideal sería combinar estas acciones con programas de incentivo a la instalación de estos equipos: financiación en cuotas, descuentos, desgravación impositiva, etc.

Gradualmente, también se debe obligar a la incorporación de energía renovable en los nuevos edificios, y eventualmente a todos los edificios y casas.