Bajo el expediente 1234/15, el Senador Ernesto Sanz, presentó en la Comisión de Minería, Energía y Combustibles de la cámara alta, una propuesta para introducir el etiquetado de eficiencia energética en todos los rodados nuevos con destino al mercado local.

El legislador propone detallar: el rendimiento en el uso de combustibles; la autonomía del automóvil; y las emisiones de gases de efecto invernadero.

También sugiere “acompañar una ficha técnica incluyendo los contenidos específicos en la etiqueta de consumo energético, cuyo fin sea el establecer precisiones o explicaciones en relación a la información contenida en ella o elementos gráficos destinados a una mejor inteligencia de la misma y toda otra información que determine la Autoridad de Aplicación”.

La Secretaría de Energía, en concepto de Autoridad de Aplicación, estará encargada de establecer para cada cilindrada de automóvil “un consumo estándar de combustible y un sistema de categorización de eficiencia energética”, además de estipular los métodos de ensayo y determinar los mecanismos de certificación.

¿Quiénes estarían alcanzados por esta normativa? Sanz es claro: “Quedan comprendidos en la presente ley, en forma obligatoria, los productores, importadores, fabricantes y comerciantes de los automotores, sea a título oneroso o gratuito, en forma directa”.

¿Dónde debería mostrarse la ficha técnica? La información contenida en la etiqueta deberá formar parte de las instrucciones de uso del automóvil, ya sea incorporada al manual de uso y/o las especificaciones técnicas que se entreguen junto con cada automóvil que se comercialice, o bien adjunta a dichos documentos.

Entre los beneficios de implementar esta medida, Sanz destaca “la reducción de contaminación del aire, derivando en mayor salud para la población, avances tecnológicos, fuentes de empleo diversificado y menos gastos de infraestructura energética”.