La Comisión Federal de Electricidad (CFE) emitió un comunicado solicitando al Centro Nacional de Control de Energía(CENACE) que quitara de must-run a plantas renovables, principalmente a las de gran generación.

La CFE responsabiliza al rubro de las energías limpias del apagón eléctrico que el pasado 28 de diciembre afectó a más de diez millones de personas, es decir al 30% de la demanda total.

La empresa insistió en que un incendio en una línea de transmisión de Tamaulipas, en el noreste del país, fue la principal causa del incidente. Mientras que las autoridades de dicho Estado cuestionaron la versión.

En tanto, el Cenace confirmó que, como medida preventiva, se verá obligado a sacar de operación a parte de la generación renovable a fin de asegurar confiabilidad en el sistema.

Y no es la primera vez que el ente toma disposiciones contra las energías limpias. A principios del año pasado limitó la entrada de plantas privadas de renovables al país, entre otras decisiones.

Erick Hernández Gallego, accionista en Greenberg Traurig, opinó respecto a la decisión gubernamental y las medidas tomadas en el último tiempo: “A fin del año pasado pensábamos que el Gobierno había entendido que las energías renovables no eran el problema, dado que mandó señales sobre inversión en proyectos renovables”.

Sin embargo, la reciente decisión tomada por CFE y Cenace cambió el panorama: “Para este Gobierno, la intermitencia de las renovables son las que generan la falta de confiabilidad, de manejo y de transmisión de energía en la red, y que ello le genera sobrecostes a la CFE”.

“Digamos que este gobierno sigue casado con la idea de que las renovables son el diablo”, agregó.

Las distintas políticas tomadas durante este mandato respecto a las energías limpias generaron incertidumbre dentro de los inversores, lo que produjo fugas de capitales en varios sectores del país y el cierre de puertas a proyectos nuevos.

Y si bien se obtuvieron resultados a favor de las defensas de los litigios, lo que produjo tranquilidad en el mercado, Hernández Gallego denota que “México está en un impasse”.

“Las empresas todavía no decidieron sacar al 100% sus capitales, pero sí frenaron nuevas inversiones hasta no tener más claridad con este gobierno”.

Acerca del futuro hay dos movimientos políticos de relevancia que podrían afectar el lineamiento de las renovables. El primero y más cercano es la asunción de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, que se dará el 20 del corriente mes.

“Estamos esperando a que Joe Biden asuma para ver cómo implementará su política energética y si la misma presionará a México a efecto de tratar de revertir la tendencia del gobierno mexicano”, señaló el accionista.

El segundo hecho son las elecciones federales. Para Hernández Gallego, si el gobierno actual saca mayoría en el Congreso, “existe una gran posibilidad de una contrarreforma energética, para evitar todos los amparos”.

Y añade: “La situación en la cámara alta puede cambiar con presiones externas, como por ejemplo la de Joe Biden, como así también de manera interna, donde debe seguir y ampliarse la presión de parte de empresas privadas y gobiernos estatales como Jalisco, Nuevo León o Tamaulipas, que ya han presentado amparos contra las políticas del gobierno”.