Argentina es hoy uno de los principales países con mejor recurso eólico en el mundo. Según cifras de CAMMESA, ya están operativos 1909 MW de potencia eólica, cuya mayoría fue incorporada en los últimos 3 años.

Para abastecer a este rubro en el país, el empresariado avanzó con la conformación de una industria local. Lo que llevó a que existan, hasta la fecha, seis fabricas de torres eólicas y dos plantas de ensamble de aerogeneradores en distintas provincias argentinas.

“El desafío ahora para el sector es poder desarrollar la cadena de valor”, señaló Gastón Guarino, presidente de GRI Calviño, coordinador del Clúster Eólico y miembro de la Cámara Eólica Argentina (CEA), durante un evento de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA).

“Tenemos que buscar a futuro la sustitución de importaciones, hacer una cascada sobre la cadena de valor nacional, en función de ya estamos transitando la etapa productiva que te permite la integración de piezas”, afirmó.

En este caso, el empresario repasó la presencia de los dos tecnólogos internacionales que ya están integrando en Argentina el nacelle y el hub para aerogeneradores –en buena medida con componentes traídos del exterior–. Sus fabricas, una en Campana y otra en la provincia de Córdoba, serían ya parte de una industria que alcanzó a emplear al rededor de 3 mil trabajadores –entre fabricas de torres y plantas que ensamblan– de un total cercano a los 10 mil solo en el rubro eólico.

¿Qué faltaría para que se mantenga el pipeline de proyectos y se apalanque a la industria eólica nacional?

Gastón Guarino conversó sobre el tema con Energía Estratégica y enfatizó que “desde abril de 2018 el sector empezó a sufrir falta de financiamiento para nuevos proyectos y eso complicó el normal desenvolvimiento de la industria”.

Para recuperar el terreno perdido, siguiendo su análisis, primero se tendría que estabilizar la estructura de deuda del país. Luego, buscar un mecanismo alternativo para transitar el mediano plazo sorteando el problema de transmisión eléctrica.

“Desde el sector, tenemos más de un proyecto que no requiere una gran cantidad de recursos para poder llevar adelante una transición”, aseguró.   

Entre estos, el empresario planteo utilizar las redes existentes a través de otros protocolos de operación, utilizar la capacidad residual que fue licitada y no construida, poder montarse sobre las futuras lineas de las centrales hidroeléctricas que ya se van a estar construyendo y poder trabajar en alguna combinación tecnológica como eólica e hidráulica.

Puntualmente sobre ocupar la capacidad de los proyectos que estarían incumpliendo plazos de la licitación RenovAr, el consultado fundamentó la posición indicando que esto solucionaría no sólo la problemática de capacidad de transporte disponible, sino también de ejecución de proyectos.

Y desarrolló: “hay muchos proyectos adjudicados que aún no logran solucionar el financiamiento y son proyectos que rápidamente pueden mantener en actividad a la industria en el corto plazo. Por lo que es un debate obligado para definir qué se va a hacer al respecto”.

Por lo pronto, la nueva administración estaría receptiva a escuchar las demandas del sector privado y las conversaciones serían cada vez más periódicas para ir atendiendo los principales problemas coyunturales de la actividad en lo que va del año.