¿Qué conclusiones se destacan de la subasta? 

Antes de llegar a las conclusiones, conviene recordar mínimamente el marco donde estas subastas se dan.

En primer lugar, el mercado de gas en Argentina funciona en base anual con dos períodos estacionales claramente marcados. En invierno (mayo – septiembre) se observa un notable incremento del consumo de gas residencial para calefacción con la consecuente presión al alza en los precios por la escasez; mientras que en verano la demanda se reduce sensiblemente (de octubre a abril), registrándose también los precios más bajos frutos de la abundancia de oferta.

Además de los hogares (consumo residencial) los otros dos grandes actores son los consumidores industriales y comerciales (desde grandes siderurgias hasta pymes comerciales, pasando por estaciones de GNC) y los generadores térmicos, que usan gas natural para generar energía eléctrica.

Estos actores (los generadores) representan cerca de un tercio del consumo de gas del país. Pero desde inicios de 2020, ya no son los generadores quienes compran el gas con pocas excepciones vinculadas a Energía Plus y Res SE 21/2016. Ahora es CAMMESA quien compra el gas para generación térmica, a través de subastas donde productores y comercializadores ofertan volumenes y precios, para cada una de las Cuencas del país.

Por último: el costo de gas para generación es un dato clave. No solo porque representan un tercio de la demanda de gas, sino además porque con esta generación se cubre más de la mitad de toda la demanda eléctrica argentina. El precio que se pague por el gas para generación, tiene enorme incidencia en el costo total del sistema eléctrico.

¿Y qué cambios se dieron en las últimas subastas?

Estas subastas mensuales de CAMMESA, reflejan lo que ocurre en el mercado en un momento puntual. Así, en enero 2020 se vieron precios de corte en US$ 1,80 MMBTU, muy influenciadas por una defecto en la subasta: el adjudicatario no tenía compromiso firme alguno de entregar el gas. Ello se corrigió -relativamente – en los siguientes llamados, incluyendo un Deliver or Pay (DoP) mínimo del 30%; febrero arrojó un precio de corte de US$ 2,50 MBTU. En marzo con menores temperaturas, demanda acotada, el precio bajó a US$ 2,35 MMBTU.

La subasta finalizada ayer 26 de marzo, para el suministro del mes de Abril 2020 mostró resultados muy a la baja, influenciados por la caída de la demanda eléctrica fruto de la cuarentena impuesta a raíz del COVID-19. Y por la caída en la demanda de gas por parte de la industria, el comercio y el GNC. Caída de demanda, caída de precios: El precio de corte rondó los 1,35 USD/MMBTU, asumiendo que se tomará un promedio de 40 millones de m3/día. Como muestra el gráfico, la mayor parte del gas se ofertó desde la Cuenca Neuquina, seguida por Tierra del Fuego, Noa, Chubut y Santa Cruz.

Las conclusiones que se pueden extraer de la subasta, a priori son varias:

– El resultado está fuertemente influenciado por las condiciones de la subasta. Licitar una compra por un período mensual, con bajo compromiso de entrega real, y en el marco de una baja de demanda fruto de la recesión, y agravada por la cuarentena decretada a partir del COVID-19, naturalmente tiende a mostrar precios artificialmente bajos.

– Estos precios no son, a nuestro ver, adecuadamente representativos de un precio competitivo de gas en Argentina, que sea adecuado para asegurar el suministro estable y sustentable, a los usuarios actuales y futuros. Es un precio de coyuntura en un marco extraordinario, que dificilmente ayude a desarrollar inversiones adecuadas.

– Es bastante evidente la conveniencia de que las licitaciones o contrataciones de los principales demandantes del mercado de gas, se organicen tomando en consideración la naturaleza de la industria. Sería más representativo de un precio real contar con licitaciones anuales, o incluso, para mejor reflejar la realidad de las inversiones necesarias para asegurar el sistema, plurianuales.

Aclaro que SAESA decidió no participar en estas últimas subastas de CAMMESA, por lo que podemos opinar con libertad. Dentro de nuestra plataforma de trading, contamos con información histórica de los precios de gas pactados a lo largo de los últimos años. Desde ese conocimiento es que entendemos que son otras las pautas necesarias para encontrar un precio de equilibrio y sustentabilidad para el gas en Argentina.

¿Cómo está evolucionando la demanda eléctrica tras la cuarentena?

La demanda se redujo sensiblemente. Comparada con semanas previas de temperaturas que fueron levemente inferiores se advierte un descenso del orden del 15% que podría profundizarse y llegar a un 20% con el correr de los días. La cuarentena parece llevar a un aplanamiento del consumo eléctrico, fundamentalmente por la gran cantidad de industrias, comercios y pymes que permanecen cerradas y sin operación.

¿Cómo impactará en la generación?

Esta menor demanda impacta directamente en la generación, que se ve también reducida. La energía renovable no debería sufrir impacto por esta reducción de la demanda, ya que cuenta con prioridad de despacho en virtud de la Ley 27.191. Se mantiene también la generación nuclear y la hidroeléctrica. El ajuste parece por el momento focalizado en la reducción de la generación térmica.

¿Qué cambios tendrá el mercado eléctrico este año en el actual contexto?

El mercado eléctrico está a la espera de algunas definiciones por parte del Gobierno nacional que asumió en diciembre 2019. Es natural que el estado de estupefacción en que el COVID-19 sumió a la sociedad toda, haya dejado a un lado estas cuestiones, pero una vez que pasen estas primeras semanas de shock, quienes trabajamos en el sector energético debemos preguntarnos, y preguntarle a los funcionarios competentes en cada rubro, cuál es la visión, apuesta y reglas de juego que regirán para el sector de la energía.

Hoy tenemos muy buenas leyes en la industria energética, sería bueno definir los ajustes necesarios (en los casos que se requieran) para que todos los actores puedan tomar decisiones rápidas en el marco de reglas conocidas. El actual shock paralizó importantísimas decisiones e inversiones, a la espera de estas definiciones. El gravísimo impacto económico que esta pandemia causará en Argentina aconsejan, hoy más que nunca, que se vuelvan a establecer reglas de juego, sencillas, estables y claras para poner en marcha el sector.

La demora en estas definiciones sólo puede traer más daño, más destrucción de valor, menores inversiones y pérdidas de puesto de trabajo y de oportunidades de desarrollo para nuestro país, muy especialmente, para el interior.

¿Se podrá avanzar con energías renovables este año? 

Argentina es un país que cuenta con notables recursos energéticos, tanto renovables como no renovables, convencionales y no convencionales. El desarrollo de todos los recursos energéticos es clave para sostener la economía y las fuentes de trabajo en este tan delicado momento para el país – era ya muy delicado antes del estallido del COVID-19.

Es bastante evidente que la pandemia ha sacudido al mundo, y que los jugadores financieros adoptan actitudes conservadoras que no ayudan a los países emergentes, al refugiarse en los lugares considerados más seguros. No obstante, Argentina, con sus excelentes recursos y la riquísima experiencia lograda en los planes RENOVAR, MATER y energía distribuida, tiene una enorme oportunidad.

Para intentar capturar estas posibilidades, es clave que las áreas técnicas del Gobierno definan sus planes de acción, las reglas que regirán para atraer proyectos e inversiones y pongan nuevamente en marcha el sector. Hoy estamos a la espera de esas definiciones.

¿Cómo impacta la caída del precio del petróleo en el desarrollo de Vaca Muerta y de las energías renovables? 

La caída en el precio de los commodities hidrocarburíferos es un enorme desafío para el desarrollo de los recursos energéticos argentinos. Sin dudas, deberemos agudizar el ingenio y proponer esquemas de trato a la inversión razonablemente atractivas para que estos desarrollos puedan avanzar.

Vaca Muerta y la renovables son un activo que Argentina no puede permitirse el lujo de no desarrollar. Transformar estos recursos en valor agregado, en fuentes de industria, de trabajo, de ingresos vía exportación de energéticos en el marco de una mayor integración energética, es una necesidad acuciante para que Argentina pueda superar la dificil coyuntura económica en que se encuentra.

Confiamos en que los equipos técnicos del Gobierno ya estarán trabajando en las propuestas para que este desarrollo sea posible, y las daran a conocer muy pronto.

Juan Bosch, Presidente de Saesa.