El cimbronazo macroeconómico del 2018 atravesó duramente a muchos negocios y acuerdos de empresas operativas en Argentina. Entre ellas, destacamos las que se adjudicaron contratos de abastecimiento con proyectos de energías renovables en el marco del programa RenovAr.

Si bien es una situación que se repite –con particularidades especiales– para los distintos emprendimientos, los ganadores de la ronda 2 son quizás los que tuvieron más complicaciones para asegurar el cierre financiero de sus proyectos o cumplir hitos claves para avanzar con obras en tiempo y forma.

$ 250 mil dólares por cada megavatio (MW) de potencia contratada perteneciente a cada proyecto en cuestión se definieron para conformar el monto de la Garantía de Cumplimiento del Contrato, si es que sus titulares incurriesen en incumplimiento a los términos del PPA. 

La preocupación asciende al acercarse la definición de la ejecución o no de garantías, puesto que esto representará unos cuantos millones de dólares, repercutiendo negativamente en algunas compañías que brindaron soluciones en seguros de caución para uno o varios de estos proyectos. 

«A nadie conviene el escenario en que se ejecuten garantías por incumplimientos de un PPA en un contexto de crisis financiera nacional marcada, que perdurará al menos hasta tanto se renegocie la deuda soberana y se lo haga en forma exitosa», consideró en conversación con este medio Agustín Siboldi, socio del área de Derecho Público y Regulación Económica del estudio O’Farrell donde es especialista en Defensa de la Competencia, Energía y Recursos Naturales.

Y agregó, «no estaría bien visto por inversores que el Estado argentino lo haga en ese contexto; lo que –además- limitaría fuertemente la posibilidad de financiar otras inversiones de largo plazo en el país, como pueden ser Vaca Muerta o la infraestructura necesaria para la evacuación de su producción; así como la ampliación de oferta de electricidad a partir de fuentes renovables, que también demanda una fuerte inversión de largo plazo en nuevas líneas de transmisión eléctrica. Nadie gana».

Por su parte, Agustin Del Torchio, gerente comercial de Afianzadora Latinoamericana, compañía especialista en Seguros de Caución con clientes que avanzan con proyectos en RenovAr, observó que hay varios proyectos dónde entendemos que la definición a tomar, sería una rescisión de mutuo acuerdo del contrato PPA (…) creo que a ese acuerdo podrán entrar fundamentalmente parques de RenovAr ronda 2  en adelante, que son mayoritariamente los proyectos que estaban en proceso de adjudicación cuando comenzó la crisis”.

Por lo pronto, los PPA facultan a las autoridades de energía a instruir a CAMMESA para que lleve adelante el proceso de terminación, que involucra distintas incidencias que podrían superar tranquilamente los 180 días.

“En tal procedimiento, las Sociedades de Propósito Específico intimadas tienen la opción de subsanar el incumplimiento que se les impute; opción con la que también cuentan sus acreedores financieros, de existir; o bien pueden cuestionar la configuración del incumplimiento objeto de intimación, por ejemplo, aduciendo que la crisis por la que atraviesa nuestro país desde algún momento de 2018 constituyó un supuesto de “fuerza mayor” que imposibilita la consecución del “cierre financiero”; situación que sólo se verá superada cuando finalmente se renegocie la deuda soberana en forma exitosa”, agregó Agustín Siboldi.

Con eso también se notificará a los acreedores –si es que hay acreedores informados para el proyecto en cuestión–. Punto importante, porque esos acreedores tendrán el derecho a intervenir en el proyecto, apropiárselo y subsanar el incumplimiento de la Sociedad de Propósito Específico (SPE).

Ahora bien, según pudo saber Energía Estratégica, hay muchas SPE que han alegado supuestos de fuerza mayor. 

Especialistas coinciden en que vistos distintos motivos, muchos de estos relacionados a complicaciones a nivel país, se deberá tratar cada caso en particular y eventualmente negociar en el mejor de los casos ya sea para mantener los contratos –cuando haya pruebas de compromiso con el proyecto– o detener otros pocos contratos pero sin ejecutar la garantía.

No son pocos los titulares de proyectos convencidos de que lograrán sacar a flote sus proyectos tan pronto como la crisis financiera local se vea superada.

Pero, ¿qué podrá ocurrir si se ejecutan las garantías? Uno de los temores es si es que los bienes ejecutados serán o no los suficientes para cubrir el monto garantizado.

«Hay bienes que se han depreciado con motivo de la crisis financiera ya mencionada, de modo que pueden darse situaciones en las que la cobertura inicial de contragarantía ya no tenga la valía que tuvo en un comienzo», advirtió Agustín Siboldi, socio en el estudio O’Farrell.

De ejecutarse todas las garantías de proyectos que incumplan con la fecha límite, se enciende otra alarma y es aquella que indica que, si son demasiados, incluso pueden llegar a correr peligro de solvencia algunas de las compañías aseguradoras que otorgaron las garantías.

Fue desmentido que estas puedan quebrar porque, según indicaron fuentes consultadas por Energía Estratégica “esos contratos están reasegurados en su gran mayoría con reaseguradoras del  exterior (…) las aseguradoras locales solo retienen una pequeña parte”.

En todos los procesos ya firmados con CAMMESA y ya garantizados, las aseguradoras no tendrían porqué dar de baja la garantía. No obstante, hay muchísimas incidencias que no se conocen, por lo que compañías hoy complicadas podrían evitar su ocaso.

En nuevos procesos aún no garantizados, la situación inestable a nivel país estaría generando incertidumbres a las aseguradoras para definir si brindar sus soluciones o no a distintos jugadores, incrementando sustancialmente los costos de las pólizas de seguro necesarias para acceder a nuevas prórrogas de plazos o nuevos proyectos.

Para Agustin Del Torchio, gerente comercial de Afianzadora Latinoamericana, “desde el lado de las aseguradoras prima la cautela sobre el desarrollo de estos contratos, teniendo en cuenta que aún grandes jugadores del mercado de energías renovables han tenido inconvenientes para conseguir el cierre financiero y viabilizar así el inicio de obras”.

“Igualmente, entendemos que en un escenario como el actual, aún hay buenos negocios por desarrollarse, generalmente proyectos pequeños (Biomasa, Biogás o Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos), privilegiando siempre la seriedad de los proponentes y la factibilidad de los proyectos”.