Está claro que el Gobierno Nacional pone todas sus fichas para recuperar el autoabastecimiento energético en extraer los recursos no convencionales que presenta el mega-yacimiento Vaca Muerta, instalado sobre la cuenca neuquina. Para ello expropió el 51 por ciento de las acciones de Repsol en YPF, tal como se puede observar en el plan estratégico que diseñó Miguel Galuccio, CEO de la petrolera estatal, en agosto de 2012.

El oficialismo sólo promueve inversiones en este área y en la construcción de represas hidroeléctricas (aunque con capitales privados y extranjeros), dejando en un segundo plano a otras fuentes limpias y renovables. Poco se sabe del proyecto de ley que elaboró el senador Marcelo Guinle, del Frente para la Victoria, que propone metas de mediano y corto plazo para estimular inversiones en el sector.

De acuerdo a un informe de la Administración de Información Energética de los Estados Unidos Vaca Muerta tiene un potencial para la obtención de gas de 802 TCF y 27 mil millones de barriles de petróleo, cifras que representan diez veces las actuales reservas de la Argentina, sumando todas las cuencas.

Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE) asegura que en Argentina el 70 por ciento del territorio es apto para el aprovechamiento del recurso eólico. En diálogo con Energía Estratégica, el referente local comparó esta fuente con la obtención de crudo y gas a partir de la técnica de fractura.

Sin tener en cuenta los costos ambientales, legales, operativos, mantenimiento, impositivos y energéticos de un pozo de fracking, que son muy superiores a los de un parque eólico, la entrega de energía es clara: Parque eólico 252.000 MWh – Pozo de Fracking 62.445 MWh”, explica.

El experto resalta que la relación es cuatro veces superior en favor de la potencia que producen las turbinas. “Esto es durante la vida útil del pozo, seis años como máximo, mientras que el parque eólico tiene una vida útil media de 30 años, por lo que la entrega de energía es de 20 veces superior”, agrega Spinadel.

Respecto del Fracking el especialista cuestiona que “hay que hacer una gran cantidad de perforaciones en la tierra a costos muy altos para obtener el gas. La declinación de la extracción es muy rápida, lo cual es otra manera de decir que los pozos del gas de esquisto, se agotan rápidamente”.

Spinadel retomó una frase del Geo-científico e Industrial del gas J. Dave Hughes “puede haber 100 años de gas en los apretados esquistos, pero probablemente tomará 800 años para extraerlo”.

Incluso Spinadel plantea que “el gas será caro”, por lo que no es rentable producirlo a precios corrientes. “Intentamos demostrar que no solo ambientalmente es insostenible, sino que energéticamente no compite con otras energías mucho más limpias como la eólica”, resume.