Se comenzarán a procesar los residuos orgánicos generan los habitantes del departamento de General Roca, provincia de Córdoba, para producir energía eléctrica montando una planta de biogás en la localidad de Huinca Renancó, uno de los 13 municipios de General Roca.

La fábrica, de una superficie de 2000 m3, ya cuenta con la obra civil finalizada desde hace varios meses y está lista para entrar en operaciones, pero aún se encuentran a la espera de tecnología de punta desde el exterior que no ha podido ingresar por inconvenientes con los proveedores del extranjero.

No obstante, Guido Casanovas, integrante del Grupo IFES, compañía desarrolladora del proyecto, explica a energiaestrategica.com que ya se han autorizado los equipos y que “si sale todo bien, quizá en julio llegue la tecnología de afuera”.

Una vez que ingresen, se hará la puesta a prueba, con el testeo correspondiente de los equipos, y su posterior puesta en marcha, por lo que para septiembre la planta podría entrar en operaciones.

Somos los primero que estamos impacientes para que el proyecto esté terminado, ya están todas las piezas puestas, está todo ordenado, así que ahora simplemente a esperar”, enfatiza el especialista.

Entre la tecnología a importar, se instalará un aparato que permita discriminar los desechos orgánicos de los inorgánicos, para que el biodigestor (sistema que produce biogás) pueda funcionar correctamente y 2 motores de 60 KWh cada uno, capaces de transformar ese gas ecológico en energía eléctrica.

Con la tecnología instalada, la fábrica podrá generar 120 KWh, como perspectivas sobre una primera etapa. Luego, como etapa posterior, se incluirán 3 motores más con la intención de poder producir 300 KWh.

Casanovas reconoce que si bien la energía eléctrica a producir no es cuantiosa, se trata más bien de, en primer lugar, eliminar los desechos urbanos que producen emanaciones que dañan al medioambiente, a partir de un proceso anaeróbico (ver aparte), y, en segundo lugar, concientizar a la población sobre la importancia de este procedimiento.

Observa que en nuestro país no está instalada la costumbre de dividir los residuos, pero asegura que si la ciudadanía empieza ver de manera práctica que a través de sus desechos se puede producir energía y que si empieza a discriminarse la basura orgánica de la inorgánica se obtiene una mayor producción de biogás en los biodigestores, el comportamiento sería tomado en cuenta.

Difícilmente alguien que haya adoptado la conducta de separar los residuos pierda la conciencia de hacerlo en un futuro, se trata de una actitud que es progresiva”, contempla Casanovas y reconoce que ese es el valor agregado que la planta de biogás le aportará a la población: ver de manera práctica cómo los residuos generan energía eléctrica.

Asimismo eso incentivaría a otras provincias a replicar la iniciativa y a inversionistas a animase a financiar proyectos.