¿Cuáles fueron los motivos de tu salida?

Tomo la decisión de apartarme del INTI porque siento que se cumplió un ciclo. He dado 10 años de mi vida a la Institución y gran parte de los objetivos que me propuse en el inicio se dieron por cumplidos. Fui al INTI como cliente allá por el 2006. Entre otras cosas que estaba emprendiendo, estaba construyendo un aerogenerador de baja potencia. Fui en ese entonces a realizar una consulta pero me fui muy enojado y desalentado porque no me habían dado las respuestas adecuadas. Sin embargo, ese enojo se transformó en oportunidad.

Al poco tiempo, una persona del INTI me convenció de incorporarme para cambiar aquellas cosas que me molestaron. A partir de allí, en el 2008 junto a mi mentor Alberto Anesini empecé el desafío de armar un Centro dedicado especialmente a las energías renovables para potenciar la acción de la empresa local.

En aquel momento, pensábamos que –y lo sigo sosteniendo– que la generación distribuida es el segmento de mayor oportunidad para las pymes argentinas.

Diez años después, creo que cumplí los objetivos (por su puesto, quedaron algunas cosas pendientes) y llegamos a tener un grupo con miembros directos e indirectos de unas 50 personas dedicados a energías renovables del INTI.

De hecho, en la evaluación de los proyectos de la Ronda 2 el INTI sumó 18 personas. Hemos formado masa crítica de gente que está involucrada con el sector, con alto conocimiento, desarrollamos también varias acciones para la oferta como el Registro de Proveedores y hoy quiero aportar desde otro lugar.

Me ocupé todo este último tiempo en dejar el área lo más ordenada posible para que haya una continuidad de las líneas de trabajo.

¿Cómo impactó en tu salida el conflicto que hubo en el INTI este último tiempo?

Bastante. En el sentido que es una situación no deseada y menos planificada. Para el grupo también fue una situación compleja porque se venía con una tasa de motivación altísima que se vio afectada por condiciones externas que movilizaron.

Si bien el Estado tiene derecho de decidir su número de plantilla de personal, uno hubiese querido que haya mayor precisión en el método. De hecho, un compañero trabajador y comprometido fue despedido y eso afectó moralmente mucho al grupo, porque da la sensación de que aun haciendo todo bien no alcanza. Eso es un injusto.

Esa fragmentación interna baja nuestro rendimiento, hubo que tomar decisiones de mover parte del grupo de lugar para darle unas condiciones de trabajo óptimas. Hoy parte del equipo opera en las oficinas de Vicente Lopez, dónde están más cómodos – tienen baños ahora por ejemplo – y pueden atender a los clientes de otras formas.

¿Podría haber pasado algo, algún apoyo oficial, que te hubiera hecho cambiar de opinión y permanecer en el cargo?  

Uno venía presentando a las autoridades reclamos. Era necesario recomponer los salarios: un profesional del INTI comparado con el sector privado tiene una relación de sueldo de tres a uno. Por otro lado, tener alta rotación en el INTI es de riesgo si se da sobre todo el plantel. Si tenés capacidad de tener backup de personas que vayan a asimilar los conocimientos, la rotación que se produce inevitablemente en el mercado quizás te deja lineas de trabajo invalidadas. El INTI tuvo que aceptar la condición que se impuso a principio de año (se prohibió el ingreso a toda persona a los organismos públicos) en un momento en el que nosotros tenemos que crecer.

Si hubiese existido un régimen diseñado para nuestras necesidades, probablemente hoy tendríamos que ser en vez de 24 de dotación directa ser 36 o 38 y otro tanto en el interior del país. Esa era nuestra curva natural de crecimiento y se detuvo en enero de este año.

¿Cómo fue la relación con las distintas áreas de Gobierno? 

Con el grupo técnico de la Subsecretaría de Energías Renovables hay un nivel de colaboración recíproca absoluta y es un gusto trabajar así. Quizás, a nivel político no se terminó de comprender del todo la relevancia que tiene el rol del INTI, que no es la mera auditoría que debe hacer. En el INTI somos el faro de las empresas para identificar oportunidades que les permitan generar su plataforma de productos y servicios, insertarse en el mercado y potencialmente en otros. Eso lo hacemos a partir del acceso a una cantidad ilimitada de información que nos da la posibilidad de estar cerca de los proyectos auditándolos y controlándolos.

Entonces el rol y el potencial del INTI en algún punto no fue comprendido. Eso sí me debilitó porque tuve que pelear para defender el rol. Nos han cuestionado mucho por cobrar USD$2000 por MWh y tengo toda la justificación del por qué. No es porque son costos operativos meramente: es necesario desarrollar un proyecto de inversión intenso que acompañe el vertiginoso desarrollo del mercado de renovables para desarrollar la plataforma de servicios que va a atender a la oferta del futuro. Mi responsabilidad era dejar sentadas las bases de un grupo de altísima especialización que esté pensando más allá de las relaciones de mercado actuales.

Las renovables, si se acaban las subastas, no se van a acabar, pero si van a desacelerarse muchísimo, y las ofertas de productos y servicios que se van a sostener serán las que sean muy competitivas, aquellas que tengan elementos diferenciales, alguna especialización distintiva.

El INTI es clave para desarrollar industria y conocimiento, donde la única forma de generar empleo genuino es a partir del conocimiento y la innovación; no hay otra forma, todo lo demás es empleo reactivo (dónde yo quito incentivo, baja).

Lo han puesto al INTI en un lugar muy incómodo. Se lo midió con la misma vara que se mide –sin querer ofender a nadie– a la Biblioteca del Congreso, que tiene más dotación que el INTI y no son comparables. El INTI tiene un rol e impacto como Instituto es muy distinto que el impacto de la Biblioteca del Congreso.

¿Cómo quedó el equipo hoy? 

Hubo una taza de reemplazo uno a uno. Se fueron entre cuatro o cinco personas y entraron igual número de otros grupos de biorefinería y de gestión de proyectos. Así que en cantidad el Centro se mantiene, está igual.

¿Quién te reemplazará en el cargo? 

Me reemplazará la Ingeniera Liliana Molina, que es ingeniera química especialista en bioenergía y biorefinerías. Con la ingeniera tengo absoluta confianza y sé que puede darle al grupo la conducción adecuada para asumir la etapa que se viene.

¿Cómo debe ser esta etapa? 

Creo que la etapa que yo me encargué de construir fue la de desarrollo embrionario, donde había diseñar todo. Ahora, ya que hay muchas cosas diseñadas, hay que ejecutar, hay que operar y planificar sobre el operativo, y yo creo que esa etapa Liliana Molina la va a hacer bien.

¿Podrá el equipo del INTI fiscalizar todos los parques de RenovAr?

En rigor los 150 proyectos de RenovAr, no todos tienen la misma tasa de ejecución. Del total hay una porción de ellos que están en condición de demostrar algún avance, eso permite sincronizar un poco la acción.

Lo que sí, va a tener que crecer el grupo de profesionales, pero no en el tamaño de este grupo. El INTI, como tiene delegaciones en todas las provincias, la estrategia es que los grupos estén en cercanía de los proyectos y los atiendan una vez que estén formados y sean homogéneas las capacidades de cada grupo.

Si uno piensa que hay determinados regímenes que se quitaron de la órbita del INTI, ahí también hay potencia y mano de obra para atender. Eso implica un reordenamiento interno que es lo que está haciendo el Instituto.

¿Qué te dejó el INTI de positivo? 

Como positivo, creo que el Doctorado lo he hecho en el INTI. Cuando yo ingresé al INTI en 2008 el desafío fue hermoso y en aquel entonces recuerdo haberle dicho a mi padre que ese trabajo lo haría gratis. Había que armar un grupo de profesionales enfocados en la industria para el sector de renovables. Y creo que en camino hice el doctorado en entender que hay una oportunidad de desarrollar industria en el país aunque algunos crean que estemos condenados a ser primarizados.

Se puede, porque hay capacidad, y muy pocos países tienen organismos como el INTI. Me voy también con la satisfacción de que armé un grupo que es una topadora, que se sube a cualquier desafío y que tiene un alto sentido de valor público.

¿Desde qué lugar aportarás al sector ahora? 

Ahora, yo me voy del INTI a trabajar en el sector privado pero con los mismos principios. Quiero mejorar la industria pero desde otro lugar y hoy tengo más herramientas.

Salgo para trabajar en el concepto que es un propósito, que es bajar los costos de energía a las empresas. Con todos estos años de conocimiento, pude ver variables de que es lo que le falta a la política de eficiencia energética para dar en el clavo y sea una decisión genuina de la empresa de transitar el camino de la eficiencia.

Obviamente hoy hay una condición de coyuntura que va a permanecer en el tiempo que es el costo de la energía. Ese costo hace de catalizador para que hoy sea un momento propicio para trabajar en eficiencia energética y mi propósito será trabajar en bajar el consumo de energía y aprender a tener una relación distinta con la energía: saber comprar la energía, preocuparse por cómo me la cobran y quién me la cobra y en un futuro elegir a quién y cómo quiero comprar la energía.

Estudié por ejemplo mucho el caso de California, que desde mi punto de vista fue un caso muy exitoso en términos de implementación de política de eficiencia energética donde desde un usuario residencial a industrial puede elegir en qué momento horario y a quién comprarle la energía y de qué fuente; eso, en algún momento, debería llegar. Y trabajar sobre la eficiencia es una elección porque insisto en que la distorsión de costos está por la ineficiencia de la generación, transporte, distribución y uso fundamentalmente de la energía.