En el marco de la Reunión del Grupo de Trabajo del Consejo Consultivo de Electricidad, organizada por la Secretaría de Economía el pasado jueves 12 de septiembre, se convocó a una mesa de Energías Renovables.

Para conocer los pedidos que empresarios del sector realizaron al Gobierno, Energía Estratégica se comunicó con Javier Romero Durand, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Fabricantes de Equipos Fotovoltaicos (AMFEF) y miembro del Consejo Directivo de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES) como Secretario de Asuntos Industriales.

“Creo mucho en las cadenas de valor productivas y en las mesas estamos trabajando para alcanzar un ganar-ganar donde se beneficie a la energía solar fotovoltaica, del vidrio, aluminio y otros componentes eléctricos o plásticos –todo lo que se pueda desarrollar como contenido nacional– y beneficiar en costos a todo México”.

De allí que empresarios mexicanos valoren las mesas de dialogo publico privadas. Ahora bien, este trabajo requeriría de la mayor claridad de ambos sectores para avanzar con medidas concretas de política energética renovable.

“Mientras no se apoye directamente al sector privado para alcanzar mayores volúmenes de solar fotovoltaica no se llegará a precios más competitivos”, consideró el empresario.

En este contexto los fabricantes nacionales requerirían un doble apoyo: invertir en las fábricas y lineas productivas y apoyos para las certificaciones. 

“En México, en lo que son paneles solares fundamentalmente se requieren muchas certificaciones de altos costos económicos y más aún considerando que aún no contamos con laboratorios certificados” 

Si bien existen programas de apoyos para cubrir hasta un 50% de las certificaciones, lo que se sugirió fue generar nuevos incentivos para apoyar a los industriales a reducir los costos que le significan certificaciones nacionales, facilidad de acceso a los mismos y cobertura cercana al 100% considerando la cantidad de dinero exigida en las certificaciones.

“Cuando hablamos de altos precios nos referimos a 100 mil dólares por familia de paneles –con la misma estructura de producto, bill of materials–”, detalló el empresario consultado.

A aquel nivel de costos es preciso agregar que si bien existen las NMX para certificación, estas se tratan de normas voluntarias, por lo que algunos empresarios sortearían realizarlas hasta que se resuelva su obligatoriedad.

“Que nunca se haya exigido la obligatoriedad a través de una norma de certificación nacional para paneles solares e inversores perjudica al sector. Inclusive si estos corren únicamente para los productos nacionales”, advirtió Javier Romero Durand.

Y agregó “por una parte, tenemos que competir con paneles importados, fundamentalmente chinos que están subsidiados por su Gobierno y, por otro lado, nuestro Gobierno nos pide que certifiquemos a nivel local además del internacional”.

Este escenario actual que desfavorece a la industria fotovoltaica dependería de las indefiniciones del marco legal y normativo.

“El Gobierno quiere aumentar el contenido nacional y que este se compruebe a través de certificados nacionales pero mientras no logren el camino adecuado difícilmente se va a lograr”.

“Los empresarios creemos posible una NMX obligatoria pero que no sólo sea obligatoria para los nacionales, sino también para todos los paneles que se comercialicen y se instalen en México. Ahora bien, de avanzarse en una nueva normativa llegamos a la famosa 2×1”.

La pregunta ahora es ¿se deben quitar otras normas que llevaron a la industria a estar donde está hoy?, ¿cómo y qué norma nueva se debe incorporar en el corto plazo? Es de prever que para esto serán necesarias varias mesas de dialogo y coordinación entre las distintas secretarías de Gobierno para que determinar qué privilegiar para que no se torne imposible regular el sector.