El directivo de la CADER cuenta a energiaestrategica.com que en diálogo con desarrolladores de biomasa de Alemania, nación pionera en el mundo que ha sabido instalar cerca de 8000 plantas, los expertos reconocen la potencialidad del recurso en nuestro país. “Ellos ven que la Argentina es un país hecho para el aprovechamiento de la biomasa en forma dispersa”, señala Julio Menéndez.

Ya en el país hay proyectos en funcionamiento con tecnología probada en diferentes regiones con distintos requerimientos de adecuación, como el de agitación y calefacción para los biodigestores. Sin embargo, el director ejecutivo considera que es necesario un marco legislativo y de financiamiento que dé “reglas claras de juego para el sector” e incentive el uso de la tecnología.

Nosotros podríamos hacer, desde el recurso, una sustitución total del sistema –energético-. Es decir, no es la biomasa la limitante, sino la logística, el marco tarifario, regulatorio y financiero el que está condicionado”, explica y remata: “El cuello de botella pasa en cómo podemos canalizar estos recursos”.

Según la autoridad, en Argentina hay entre 60 y 80 plantas en el país, sumando mini-biodigestores o mini-lagunas cubiertas de consumo domiciliario. Sólo 20 de ellas corresponden a grandes instalaciones.

De comenzar a regularse y conseguir el impulso necesario para que el tratamiento de la biomasa prolifere en distintos puntos del país, ya sea mediante la procesamiento de residuo sólidos urbanos o componentes orgánicos, Menéndez asegura que se podrían establecer plantas de entre 1 y 2 MW de potencia, capaces de generar energía eléctrica e inyectarla a la red, lo que beneficiaría al sistema satisfaciendo la demanda, evitando distorsiones y reduciendo la pérdida de electricidad con el traslado.

En conclusión, resalta que si se le diera un marco regulatorio y tarifario apropiado, junto a herramientas de financiamiento acordes a las necesidades del sector, se podrían incluir muchas zonas, que hoy están fuera de la competitividad del mercado agropecuario, resolviendo, por un lado el problema energético, y por otro, activando el desarrollo rural de diversas regiones del país; además de federalizar la matriz energética.