La Central Nuclear Embalse se encuentra en un proceso de extensión de su vida útil de diseño, por lo que en poco tiempo dejará de estar en actividad. Tiene una potencia instalada de 648 Megavatios, lo que permite abastecer entre 3 y 4 millones de personas del Noroeste Argentina, Cuyo, Centro, Gran Buenos Aires y Litoral. El Ministerio de Planificación Federal de la Nación ha estimado en 1.600 millones de dólares la inversión.

Una de las firmas encargada de realizar las tareas de renovación las instalaciones y equipos es IMPSA.  En contacto con energiaestratégica.com, Jerónimo Majorel, Gerente Comercial de la empresa, cuenta que “Nucleoeléctrica de Argentina S.A. (NA-SA) ha estimado el plazo del proyecto de extensión de vida en 18 meses desde la parada de planta, la cual tienen la expectativa de hacerlo después de mediados de este año”.

De todas maneras, el ejecutivo aclara “que NA-SA ha venido contratando el suministro de bienes y servicios desde el año 2009. Esto es así para poder contar con todo la provisión necesaria y comenzar con los trabajos en el sitio una vez se produzca la parada de planta”.

¿Cuál es el potencial de IMPSA en lo que respecta a energía nuclear? Según Jadur, la firma de capitales nacionales trabaja en forma constante para adaptarse “a cualquier tipo de tecnología y a todas las innovaciones que están produciendo y desarrollando los tecnólogos en materia de energía nuclear”.

En la actualidad, las empresas del sector están lanzando reactores de generación III+ y desarrollando los de generación IV. Como dueños de la tecnología se puede mencionar a CANDU, ATMEA, WESTINGHOUSE, ROSATOM. “IMPSA cuenta con certificación ASME N, lo que permite fabricar componentes pesados para centrales nucleares con responsabilidad por el diseño de los mismos” destaca Jadur.

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