El parque eléctrico nacional creció a un paso menor que el consumo de energía en los últimos años, situación que llevó al sistema al límite, por la falta de planificación por parte del Estado en la materia. El cuello de botella no es sólo en distribución, ya en generación hay serios inconvenientes, a diferencia de años anteriores.

Las centrales hidroeléctricas y térmicas que están en carpeta está previsto que entren en operaciones en un plazo de hasta 8 años. Se destacan las presas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en Santa Cruz, que sumarán 1.740 MW al Sistema Interconectado Nacional (SIN). Empezarían a generar recién en 2023.

Las obras de ampliación de potencia que se agregará en 2016 están concentradas en centrales de ciclo combinado (Guillermo Brown con 550 MW y Brigadier López 80 MW). Aportarán en conjunto apenas 630 MW, un 30 por ciento menos de lo que se necesita el sistema eléctrico de acuerdo a las proyecciones de los expertos.

En 2018, Central Nuclear Embalse retomaría actividades,  agregando 648 MW. Para reelaborar el diseño de la planta, el Ministerio de Planificación Federal de la Nación estima una inversión de 1.600 millones de dólares. En 2019, entraría en operaciones Loma de la Lata II (CC Abierto), adicionando  550 MW.

Se estima que el país requiere de instalar 1.500 MW de potencia por año al menos hasta 2022, no sólo para abastecer la expansión de la demanda, sino también para recuperar las reservas perdidas en los últimos años. De acuerdo al cronograma de inversiones y obras, no se podrá alcanzar este objetivo.

Por todo concepto, incluyendo hidrocarburos y combustibles fósiles, desde 2010 a la fecha se gastaron 50.000 millones de dólares en importaciones energéticas. En 2014 se fugaron 11 mil millones.

Considerando los subsidios a la oferta y demanda local de gas, energía eléctrica e hidrocarburos, este año los expertos calculan que las subvenciones llegarán a ser de 16.000 millones de dólares.

Matriz petrolera

La matriz energética argentina es fuertemente dependiente de los hidrocarburos. En 2013, sobre un total de 81 millones de toneladas equivalentes de petróleo utilizadas en el año, el gas natural representó el 52,8%, el petróleo el 32,9%, y el resto del 14,3% fue cubierto por las fuentes renovables (9,2%), la energía nuclear (2,3%), y el carbón (1,5%)6.