El Departamento de La Guajira está llamado a ser el territorio con mayor volumen de potencia instalada eólica y solar de Colombia. Es que sus recursos renovables son extraordinarios, muy por encima de la media mundial.

En 2019, el Gobierno adjudicó un total de nueve proyectos eólicos, por 1.584 MW, durante la segunda subasta de energías renovables y la de Cargo por Confiabilidad. Todos ubicados en distintos municipios de ese departamento.

Sin embargo, para que los proyectos hagan el salto, de los planos al territorio, las dificultades no son pocas. El desafío más complejo pasa por acordar con las comunidades que viven en la zona. Se debe pactar no sólo por el uso del terreno donde se emplazarán los proyectos, sino también el paso de las líneas de transmisión que hagan posible su despacho de energía.

La pandemia ha complejizado los tiempos para arribar a acuerdos, pero, según dicen las empresas, ya están logrando entendimientos con las comunidades.

Sin embargo, una obra neurálgica es la línea en 500 kV ‘Colectora I’, que conecta cerca de 1.500 MW de energía eólica hacia el centro del país. Sin ella, muchos de los emprendimientos adjudicados en 2019 no podrán evacuar su energía.

Según pudo saber Energía Estratégica, hay proyecciones que indican que la línea ingresaría en operaciones durante el segundo semestre del 2023. Pero algunos empresarios consideran que los plazos podrían dilatarse, hacia principios del 2024.

Puertos y carreteras, el otro desafío

Pero justamente para poder acelerar plazos y resolver distintos retos, muchas de las empresas con proyectos eólicos en La Guajira crearon en la Mesa de Sponsors, espacio donde se discuten mejoras y se planean estrategias conjuntas con el Gobierno nacional y los distintos municipios para avanzar en diversos temas.

Además de consultas previas, otro tema de alto interés es la logística para el ingreso y traslado de equipos.

Aportando recursos propios, las empresas realizaron estudios de carreteras desde los puertos hacia las centrales eólicas. Una de las conclusiones a las que se arribó es que, a medida que las vías se acercan a los parques, son cada vez más precarias.

Por ende, las generadoras llegaron a un acuerdo con los municipios donde ellas financian los costos para mejorar las vías de accesos. Por su parte, las alcaldías son las responsables de obtener todos los permisos viales y de ordenamiento territorial.

La Mesa de Sponsors, además, está analizando cuáles son los puertos más idóneos para la importación de equipos. De acuerdo a una fuente que forma parte de este espacio, el Departamento de La Guiajira tiene dos puertos habilitados, ambos privados.

Por un lado, Puerto Brisa, ubicado en el municipio de Dibulla, al centro del departamento, por el cual ingresaron componentes para el parque eólico de Isagen, Guajira I.

Si bien es una terminal pequeña, las empresas generadoras con proyectos en la región están trabajando de manera mancomunada para realizar adaptaciones necesarias y que este puerto sea central en la logística.

El segundo puerto es el Bolívar, propiedad de la empresa carbonífera Cerrejón. Este muelle es más estratégico que Brisa por dos razones: Se encuentra más cerca de los parques eólicos y cuenta con una mejor infraestructura. Pero la propietaria ha manifestado que requerirá su utilización de manera exclusiva, echando por tierra la posibilidad de su utilización inmediata.

Sin embargo, continúan diálogos entre las generadoras, Cerrejón y el Gobierno para que en algún momento pueda utilizarse parte de Bolívar para el ingreso de equipos para los parques eólicos.

Por otra parte, también se está analizando la utilización de otros puertos tradicionales de la Costa Caribe, como los de Santa Marta, Cartagena y Barranquilla. Pero allí no se podrían ingresar equipos ‘extradimensionados’. Es decir, sólo cables, equipos eléctricos y otros elementos que se requieran, pero no grandes piezas como palas o torres.