De acuerdo con Ignacio Rodríguez, presidente de la Asociación Chilena de Energía Solar (ACESOL), una nueva alternativa que se bajara es la posibilidad de «ofrecer bloques de energía mediante el mecanismo de licitaciones públicas para satisfacer la gran demanda eléctrica que requieren plantas desalinizadoras de agua de mar».

Ya hay unas 25 plantas desalinizadoras privadas operativas y se prevé que este año inaugure la primera planta estatal de este tipo. Pero no sólo para cubrir la demanda eléctrica de ésta última se debería convocar a licitación.

“Hay una sequía muy grande en el país. El agua no puede esperar. La cantidad de energía que se requiere para desalinizar agua de mar es enorme. Serán necesarios varios GW de potencia instalada y lo más probable es que esa energía que se necesite sea solar o eólica”, aseguró Ignacio Rodríguez, durante un webinar llevado a cabo ayer (14 de abril de 2020).

Satisfacer la necesidad de agua potable para los distintos consumidores en Chile es prioritario; facilitar su acceso y sostenibilidad también.

Las energías renovables además de garantizar cero emisiones de co2, hacen más económico el proceso y precio final del agua, ya que la baja de los costos de las tecnologías eólica y solar la hacen unas de las más competitivas en el país.

“Es un tema muy importante, especialmente para todos aquellos inversionistas o desarrolladores que estén buscando hacer proyectos de gran escala”, valoró el presidente de ACESOL.

Y reafirmó: “nuestra impresión como gremio es que la gran escala debiese apuntar a satisfacer esa gran demanda de energía para la desalinización de agua”.

Siguiendo el ejemplo de las licitaciones públicas para distribuidoras, estas nuevas convocatorias podrían ser también por bloques de energía, pero de llevarse a cabo en los próximos años, probablemente estas sean de bloques más pequeños que sus predecesoras y por contratos de menor duración.