El ambiente en el mercado mexicano se tornó nebuloso en los últimos días antes la decisión del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) de limitar la generación de centrales interconectas en el sistema eléctrico nacional y prohibir el ingreso a la red a nuevos proyectos de generación renovables temporalmente.

Aquel hecho se suma a otros como la cancelación de subastas, el proyecto de modificación a los lineamientos que otorgan Certificados de Energías Limpias (CEL) y otros petitorios que se elevaron durante el sexenio de la actual administración federal.

Hay quienes consideran que frente a todo esto es el momento para que las empresas privadas de energía se fortalezcan como sector y ofrezcan respuestas concretas a la situación que se atraviesa para poder continuar con los negocios en el mercado mexicano.

“Tenemos que apoyar con nuestras inversiones a una CFE y un CENACE que tienen que mantener la estabilidad de la red para todos. Nuestras propuestas las podemos alinear a que realmente con nuestras inversiones aportemos estabilidad a la red”, planteó Hans Kohlsdorf, socio director de Energy to Market (E2M), durante su participación en un webinar de Conexión MIREC el día de ayer.

Ante la negativa de retomar las subastas –que significaron un gran impulso para el sector–, se le consultó en el marco de aquel evento al experto: ¿qué margen tiene la iniciativa privada para desarrollar proyectos de generación renovable a gran escala?

«La subasta fue excelente para detonar varios proyectos grandes de generación (…) su impacto más grande lo vimos en el precio”, respondió Kohlsdorf.

Ante la competencia que se genera, el empresario valoró como más oportuna a la alternativa de subastas, más que los proyectos legados que dos o tres empresas consumidoras pueden llegar a adquirir a través de un acuerdo con una empresa generadora y donde se crea –según el empresario– un «subóptimo» donde no hay suficientes participantes para que realmente entre a operar oferta y demanda.

Mientras que con la subasta los precios se fueron al orden de los USD$20 dentro de un mecanismo claro de mercado, los contratos viejos legados distan de aquellos mecanismos y se dan otros «que realmente no son de mercado».

Pero no son los únicos mecanismos en el mercado. Por lo que, advirtió: «no le pidamos al Gobierno cosas que el sector privado no haría».

”Hay muchas empresas privadas de energía en el mundo, también en México, y no las he visto comprar energía a su competencia”, justificó.

«Sí creo que nos tenemos que adaptar. Y ver si el futuro del país está en grandes generaciones en sitios donde nadie necesita energía o grandes inversiones aglomeradas en una zona donde se fuerza demasiado al sistema mismo u otras. Tenemos que aprovechar las tecnologías nuevas que nos van a abrir las perspectivas y que van a poder lograr corregir y apoyar al CENACE y la CFE en mantener la estabilidad”, insistió.

Del mismo modo ocurriría en el caso de las redes de transmisión que requerirían ser reforzadas para que ingresen nuevos proyectos.

«Mientras que los empresarios no ayudemos a solucionar los problemas de la red, con soluciones que integren tanto a los que consumen energía con la generación, siempre vamos a estar dependiendo de un tercero que trate de rescatar la red en el sitio más crítico”, dijo el socio director de E2M.

Y cerró: “como sector privado juntémonos y solucionamos los problemas de la red”.