El año pasado se pagó de subsidios en energía solamente 120.000 millones de pesos y eso va en incremento”, señala a este medio Apud, quien asegura: “es inevitable que gane quien gane tenga que buscar un acercamiento tarifario”.

El próximo gobierno va a tener que recordarle o aclararle a la gente lo que cuesta la energía; o nosotros somos muy vivos o nuestros vecinos son muy zonzos porque nuestros vecinos pagan precios muchos más altos que acá”, propone.

Según la consultora Federico Muñoz y Asociados, en 2014, usuarios particulares pagaron en nuestro país cerca de u$s 7 los 100 KWh, dos veces menos que en Chile y cerca del triple por debajo de Brasil y Uruguay. Lo mismo ocurre con el gas, donde en Argentina se pagó un promedio de u$s 0,20 por m3 y en Chile u$s 1,17, en Uruguay u$s 1,46 y en Brasil u$s 1,7.

Ese desfasaje, para Apud, provoca un consumo ineficiente de energía del usuario particular que por percibir un costo “irrisorio” en sus tarifas provoca uno de los índices de consumo de electricidad y gas más altos de Sudamérica, el cual, según calcula el ex funcionario, ronda en un 20 por ciento mayor al que debería consumirse. A saber, el año pasado, el costo por MWh generado rondó los 550 pesos y el precio que se les cobró a las distribuidoras fue menor a los 100 pesos por MWh, aquella diferencia fue contenida por el estado.

Sincerar esa tarifa implicaría aumentar la tarifa eléctrica por más de 5 veces, y si le sumamos gastos en mantenimientos e infraestructura, el valor real debería multiplicarse por 7 a lo abonado durante 2014.

No veo ninguna razón técnica ni económica para congelar de ese modo la tarifa teniendo en cuenta el superávit económico que hubo, sobre todo desde 2003 a 2007”, critica Apud sobre la decisión tomada por el actual gobierno.

Consultado acerca del revuelo social provocado cuando el kirchnerismo quiso aumentar los precios del gas, y buena parte de las provincias no acataron, el especialista se esperanza con que el próximo gobierno pueda instalar un aumento mediante el criterio común: “Yo apelo a la razonabilidad de la gente que no puede pretender que el consumo de 2 meses de gas le cueste la mitad de una entrada de cine”.

Por otra parte, dice que existe una necesidad de mantener los subsidios para los sectores carenciados, pero que al estado no le significaría un gran costo porque  “sólo un 10 por ciento de la población es la que realmente necesita de las subvenciones”. Además, propone que a los más desprotegidos se les podría aplicar un esquema de gasto sobre el cual no debieran excederse para recibir el apoyo estatal, de esa manera también se aplicaría una política de eficiencia energética.