En la localidad de Malagueño, provincia de Córdoba, se encuentra ubicado el clásico mercado frutihortícola San Miguel. Allí, los comerciantes encontraron un verdadero problema cuando por orden provincial se vieron obligados a transportar sus desechos a la ciudad de Córdoba, lo que implicaba un gasto en transporte de 7 camiones por día que debían hacer un recorrido aproximado de 25 Kms. Además, los residuos, al descomponerse a la luz del día, producían emanaciones dañinas al ecosistema.

Como el 85 por ciento de los desechos se conforman por material orgánico compuesto por restos de frutas y verduras, los referentes de la cooperativa frutihortícola, en contacto con el ingeniero agrónomo Gerardo Sucani y el ingeniero químico Juan Carlos Iacono, decidieron resolver su problema de basura a partir del montado de biodigestores tubulares.

En diálogo con energiaestrategica.com, Juan Carlos Iacono, recuerda que un 21 de septiembre del 2010 firmaron un contrato y emprendieron un proyecto que no sólo sirvió para demostrar que este tipo de tecnología funciona, sino que los instruyó personalmente para perfeccionar su técnica, sobre la que tuvieron asesoramiento del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), quienes les brindaron apoyo.

Antes hacíamos solo controles de PH y temperatura y después empezamos a hacer controles de alcalinidad y de sólidos volátiles para ver cómo se da la degradación”, rememora el profesional.

Actualmente, de forma semanal los ingenieros se encargan de la puesta en marcha, funcionamiento, control y optimización del proyecto que consta de 6 biodigestores tubulares capaces de generar 500 m3 de biogás y 12.000 litros de biofertilizante diarios.

Además, el procedimiento permite reducir las emanaciones de los residuos y permite que la cooperativa frutihortícola solo realice un viaje diario para transportar sus desechos, compuesto por materiales que no pueden ser procesados como vidrios, alambres y madera.

Para graficar la dimensión de la potencialidad del biogás, Iacono asegura que los 500 m3 de biogás generados diariamente “son equivalente a unos 300 m3 de gas natural, es decir, a 20 garrafas por día”. “Si con gas natural vos demorás 10 minutos en hervir un litro de agua, con el biogás se demoran 15, el resultado es el mismo”, ejemplifica.

Cuenta que la energía generada es utilizada para el auto-abastecimiento de la gente del lugar, para calefaccionarse y cocinar alimentos y, asimismo, provee a una caldera para mantener el propio proceso de biodigestión en los 30 grados requeridos para su óptimo funcionamiento.

En cuanto a mantenimientos, el ingeniero químico destaca que el procedimiento es sumamente económico, por lo que los gastos en conservaciones son nulos, y la recepción en el mercado es positiva. “Lo único que requiere mantenimiento es un molino que muele el material y una bomba que hace una recirculación”, explica.

Sin embargo, admite que si bien han tenido “muchas visitas de escuelas y distintas instituciones”, no han logrado replicar la experiencia con la intensidad deseada.