Sin dudas, la hidroeléctrica será una de las energías renovables que más crecerá en los próximos años. No sólo porque sólo se aprovecha en nuestro país el 30 por ciento de su potencialidad, es el propio Gobierno Nacional quién tomó en carne propia esta decisión, buscando financiamiento en Rusia y China.

En parte, fue el objetivo de la visita de Cristina Fernández de Kirchner a los principales mandatarios de estos países. También lo hizo para conseguir dólares por fuera de los clásicos mercados y para seducir inversores a Vaca Muerta, el yacimiento de hidrocarburos no convencionales, ubicado sobre la cuenca neuquina.

De acuerdo a Enrique Blasco, el presidente del Comité Argentino de Presas (CAP) aun haciendo un cálculo modesto, en los próximos años la industria creará no menos de 12.000 empleos directos. “Se está moviendo la actividad”, destaca en contacto con energiaestratégica.com.

El dirigente hace la cuenta en base a cuatro obras de envergadura. Dos de ellas se destacan. Son las presas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz, que permitirán adicionar al Sistema Interconectado Nacional una potencia instalada de 1.740 MW y una energía media anual de 5.246 GWH.

De acuerdo a las estimaciones implicará un ahorro anual de más de 1.000 millones de dólares en importación de combustibles y generarán más de 6.000 empleos directos y 10.000 indirectos.

También Blasco resaltó la obra hidroeléctrica “Los Blancos”, en Mendoza, que demandará 3.500 personas para la construcción. Será administrada por el Estado pero el financiamiento será mixto (610 millones de dólares de Cartellone-OAS y 964 de la Nación).

Se agregan viejos proyectos que están en carpeta: Chihuido I y II en Neuquén, y la repotenciación de Salto Grande en Entre Ríos. También Punta Negra, en San Juan, que está en un 83 por ciento de grado de avance y se espera que concluya este año.

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Compre Nacional

La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) solicitó al Gobierno Nacional que garantice la utilización de mano de obra local. Es que según explica Blasco “con los préstamos extranjeros es habitual que los proveedores sean también de empresas de la nacionalidad que aporta el capital”. Es una exigencia que ponen antes de firmar el crédito.

Desde el Gobierno aseguran que los contratos tienen cláusulas que impiden que eso así”, aclara. Pero por lo que se sabe hasta el momento, en Chuhuido, las turbinas serían de origen Ruso.