Albardón Bio es una de las empresas dedicadas a la producción de biodiesel para el abastecimiento del mercado local, pero también está incursionando en otras áreas de las energías renovables, como en el segmento solar fotovoltaico.

Juan Facciano, director de la empresa, forma parte de la Liga Bioenergética, conformada por las principales provincias productoras de biocombustible del país. En estos momentos la Liga está trabajando en un proyecto para extender la Ley 26.093, que caducará a mediados del 2021.

En una entrevista para Energía Estratégica, Facciano da precisiones sobre el proyecto de Ley y analiza el mercado.

¿Están trabajando en una Ley de biocombustibles que le dé continuidad a la N°26.093?

Efectivamente. En el ámbito de La Liga de Provincias Bioenergéticas se está trabajando en el proyecto de la nueva ley de biocombustibles.

¿La presentarán el año que viene?

El objetivo de La Liga es poder presentar el proyecto este mismo año, para lo cual se está elaborando en un proyecto superador con respecto a la ley actual, pensando en los próximos 20 años, que surja del consenso de toda la industria y los gobiernos donde se producen los biocombustibles.

¿Qué cambios contemplará?

Buscamos que contemple las diferentes realidades y necesidades de todos los actores de la cadena de valor, de manera de maximizar el potencial que tiene el país en la materia, y así poder lograr que la demanda de los combustibles se vea beneficiada, tanto por la oferta de los biocombustibles originados en producción primaria de origen nacional, como por la diversificación de la oferta.

El proyecto buscará maximizar la contribución de la industria de los biocombustibles para la diversificación de la matriz energética, el desarrollo de las economías regionales, el agrado de valor en origen, la preservación del medio ambiente y la sustitución de importaciones.

El proyecto está concebido para trascender cuestiones políticas y/o partidarias, y tiene que ver con un modelo de producción nacional y federal, que, en definitiva, tiene que ver con un modelo de país.

¿Cómo está operando hoy el sector del biodiesel para el consumo interno?

Si bien el sector se encuentra trabajando, lo está haciendo bajo el mismo contexto de incertidumbre con el que viene operando desde el pasado mes de marzo.

Como ha sido de público conocimiento, desde marzo, toda la industria de los biocombustibles (no solo nuestro sector) viene trabajando en un marco de imprevisibilidad a partir de la decisión del gobierno nacional de modificar, de manera discrecional, unilateral, intempestiva y arbitraria, el mecanismo para la determinación del precio mensual de los biocombustibles.

Esta situación ha generado que durante varios meses el sector tuviese que vender el biodiesel por debajo de sus costos de producción.

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¿Qué expectativas tiene Albardon para lo que resta del año?

Nuestra expectativa, al igual que la de toda la industria, es poder trabajar en un marco de previsibilidad, certidumbre y reglas claras, y no estar pendientes a la decisión discrecional del funcionario de turno, sea quien fuere éste.

La industria de los biocombustibles requiere no solo un marco normativo, sino una política de estado de alcance nacional y federal, que promueva el agrado de valor en origen y el desarrollo de las economías regionales.

Esta ausencia de política de estado nacional genera, además de lo indicado anteriormente, que no se esté aprovechando todo el potencial de la industria.

¿Están diversificando el negocio hacia otras áreas de las energías renovables?

Nuestra empresa permanentemente se encuentra investigando, analizando e invirtiendo para mejorar los procesos, ser más eficientes, buscar nuevas alternativas de materias primas “no” convencionales y/o nuevas tecnologías tanto para los biocombustibles como para otras alternativas de energías renovables, tales como fotovoltaica.

¿Qué expectativas tienen sobre la subasta de energías renovables de Santa Fe?

Considero que la decisión política de la provincia de Santa Fe de llevar adelante la licitación para la compra de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, al igual que los programas Prosumidores, Bio Bus, el uso de biodiesel para el transporte público de pasajeros a nivel provincial, y recientemente la adquisición de la Pila de Biocombustibles, entre otros, ha sido algo totalmente disruptivo, rompiendo con el paradigma de tener que depender del gobierno nacional en materia energética.

Santa Fe ha hecho lo que justamente debería hacer el Gobierno nacional, es decir, implementar una política de estado en materia de promoción y producción de las energías renovables para distintos usos, aprovechando, de esta manera, todo el potencial que tiene la provincia en la materia.

Por otra parte, lo positivo de estos programas ha sido también el efecto «contagio» que ha generado en otras provincias, las cuales han comenzado a replicarlos para sus territorios (caso de Bio Bus en Tucumán, Córdoba, Salta, etc.)