El viernes pasado, Antuko precisó en su último reporte que la generación fotovoltaica en Chile, durante la semana del 18 al 24 de octubre, fue un 4% superior respecto al lapso pasado, alcanzando 267 GWh y el 17,2% del mix de generación total.

Esto se debió a un coctel integrado a un aumento general de la demanda de energía, sumado a una menor generación eólica (21% menos) y menores volúmenes de gas inflexible. En efecto, “los precios de venta de las centrales fotovoltaicas fueron significativamente más altos que la semana pasada, mostrando variaciones de 74% en Charrúa a 132% en Polpaico”, remata el informe.

En contacto con Energía Estratégica, David Rau, Director de la Asociación Chilena de Energía Solar (ACESOL), analiza el tema y comenta la situación en la que se encuentra la industria, sobre todo ante la suba de precios de los paneles y de la logística.

¿A qué se debe la baja de demanda del gas inflexible? ¿Tiene que ver con menores compras por precios internacionales muy altos?

El aumento en precio de venta para plantas solares se explica únicamente por el mercado marginalista que tenemos en Chile.

Mayor demanda y menor generación por fuentes de generación económicas hace que cada vez más plantas caras entran al despacho.

Lo lamentable de esto tiene que ver con dos cuestiones: generalmente las plantas de nuestra matriz que son más caras también son más contaminantes y, además, aumenta el precio de la energía.

Es importante destacar que la energía solar tiene dos misiones: bajar precios de la electricidad sin producir emisiones de CO2 por ser una fuente de energía limpia.

Estos meses de mayor generación vamos a ver una participación cada vez más altas de las plantas solares, y por lo tanto mayor generación limpia y económica.

¿Cómo ve el futuro de la industria fotovoltaica, en esta coyuntura de precios altos?

A nivel de inversiones la señal es clara. Necesitamos más plantas renovables para garantizar una participación importante durante todo el día y necesitamos hacer mayores inversiones a nivel sistemas de almacenamiento y gestión de demanda.

Nuestra dependencia de combustibles fósiles sigue exponiéndonos a estas fluctuaciones importantes y además pone en peligro nuestras metas bajo el Acuerdo de París.

El impacto de precios altos para el futuro también es claro ya que las fluctuaciones demuestran la falta de resiliencia de nuestro sistema frente a eventos como la sequía constante y precios en aumento de los combustibles fósiles.

Evidencia la necesidad y la factibilidad de la incorporación de proyectos renovables y sistemas de flexibilidad e inteligencia y, en paralelo, el ajuste de la política pública hacia una gestión más inteligente y flexible de la red con nuevas reglas para la seguridad y suficiencia de la red.

Los proyectos de ley en este aspecto siguen en desarrollo, pero no parecen poder ver la luz en un plazo corto.

En el mismo aspecto, cabe destacar los problemas significativos a nivel del supply chain de paneles solares, dadas las complicaciones a nivel de la fabricación y logística de dichos paneles.

Nos vemos frente a un alza de precios que pone en peligro una gran cantidad de proyectos solares, especialmente a nivel de generación distribuida. Si no queremos perder estos proyectos necesitamos que se recoge la complejidad actual para estos proyectos a nivel de flexibilidad durante la declaración en construcción específicamente.