El metropolitano de la ciudad de Santiago cuenta con cinco líneas entre las que se reparten 100 estaciones y tiene una extensión de 103 km. Cada día dos millones y medio de viajeros se mueven en este sistema de transporte público.

Para proporcionar la electricidad se van a construir dos plantas energéticas en el desierto de Atacama, que destaca por ser una de las zonas más soleadas del planeta y apenas se producen precipitaciones. Una de ellas será una central solar y la otra un parque eólico.

El Pelícano es la planta fotovoltaica, cuya gestión ha sido concedida a la compañía francesa Total Sun Power. Será la responsable de generar el 42% de la energía que abastecerá a la red de Metro, y contará con unas instalaciones de 255.000 paneles solares que tendrán una producción de 111 megavatios de potencia, el equivalente al consumo de 100.000 viviendas.

La construcción y gestión del parque eólico, llamado San Juan de Aceituno, ha sido concedida al consorcio brasileño Latinamerican Power. Esta planta será la encargada de suministrar el 18% de electricidad limpia restante al Metro de Santiago.

La energía obtenida mediante estas dos centrales será inyectada al Sistema Interconectado Central (SINC), que es el que alimenta a gran parte del país. La compañía nacional de electricidad, Chilectra, será quien complemente el suministro de energía con el 40% adicional.

De acuerdo a las estimaciones de los expertos, este proyecto permitirá reducir las emisiones de CO2 en 130.000 toneladas anuales, que casi equivale a las 159.000 toneladas que se generaron en 2015.