Tanto las políticas energéticas de importantes países desarrollados (y en desarrollo) como la estrategia de multinacionales energéticas muestran un persistente desarrollo de energías renovables y un incremento de la participación de la electricidad en el balance energético global.

Estas tendencias, relacionadas con las estrategias de mitigación del cambio climático, pero también, procesos deliberados para redefinir la estrategia competitiva de los mismos, se han convertido en un vector de transformaciones estructurales que traccionan -en los países que así lo buscan- el desarrollo industrial, tecnológico y científico.

Dichas estrategias, que se pueden definir de manera global como de transición energética, y describe la gestión de un conjunto de cambios en las esferas política (metas, interesas, instituciones y capacidades), sociotécnica (sistemas de innovación, regímenes y nichos, difusión tecnológica) y tecno-económica (recursos, demanda, infraestructura).

La misma puede constituir para un país como el nuestro una importante oportunidad de desarrollo, tal como lo ha sido el pasaje del carbón al petróleo para otros países, pero esto a condición de desarrollar un conjunto articulado de políticas basadas en las capacidades nacionales en el campo de la industria, la tecnología y la ciencia.

En este contexto, en nuestro país se asiste a una incipiente expansión de la capacidad de generación eléctrica de fuentes renovables no convencionales, proceso que no parece guiarse por un imperativo de desarrollo nacional, sino más bien por la agenda derivada del cambio climático y los grandes hacedores de política en el tema de los países centrales.

Quizás el hecho que más ilustra la situación es la ausencia total de herramientas para el desarrollo de la industria nacional, cuando el país cuenta con un hecho inédito en el hemisferio sur: tecnología eólica propia.

Esto, sumado a la desarticulación de la política energética, el abandono del sendero de desarrollo tecnológica en energía nuclear y una errática trayectoria en energía hidroeléctrica, prefiguran un sendero de política que augura mayores pérdidas de capacidades industriales, tecnológicas y científicas en un campo estratégico, y en un momento que es punto de inflexión para el desarrollo de los próximos cincuenta años del país.

En este contexto, y teniendo en cuenta que históricamente el sector energético ha sido un freno al proceso de desarrollo del país, hechos que se suman a la urgente necesidad de pensar y desarrollar alternativas de fondo para un futuro sostenible e inclusivo para el país, se propone desarrollar una instancia de debate y construcción de ideas para el desarrollo energético del país.

Esto implica explorar lo que ofrecen los recursos naturales y las capacidades industriales, tecnológicas y científicas nacionales de cara a una alternativa superadora de la actual realidad, pero también, empezar a construir una visión común que articule tras de sí, un proyecto energético para todos los argentinos. Partiendo de ello, la jornada busca contribuir a:

– Discutir visiones para el desarrollo energético del país.

– Aportar a la construcción de acuerdos sobre una política energética para un desarrollo sostenible e inclusivo.

– Sumar a la industria, al sector tecnológico y al de ciencia y tecnología a la discusión sobre la política energética.

– Explorar las necesidades de herramientas de política pública para la construcción de una agenda energética para el desarrollo y la inclusión.

VER EL CRONOGRAMA

Para inscripciones: http://www.fundacioncredicoop.com.ar/formulario-de-inscripcion-transicion-energetica