A principio de esta semana, el Ministerio de Energía y Minería de la Nación dio a conocer, mediante la Resolución 136/16, el Anexo 6 titulado ‘Contrato de Abastecimiento de Energía Eléctrica Renovable’.

Allí se detallan aspectos contractuales que hacen al Acuerdo de Compra de Energía (PPA, por sus siglas en inglés) entre la empresa administradora del mercado eléctrico mayorista, CAMMESA, como compradora, y la parte vendedora de energía: privado que competirá en licitaciones dentro del plan RenovAr impulsado por Nación.

Para abordar el tema, energiaestrategica.com toma diálogo con Agustín Siboldi, abogado recibido de la Universidad de Buenos Aires, socio del Estudio O‘Farrell en el Departamento de Derecho Público y Regulación Económica.

El gobierno está apuntando a satisfacer lo que demandan las entidades financieras internacionales: permisos, habilitaciones, impacto ambiental, impacto económico; si no se logra darle tranquilidad al sector financiero no puede atraerlos y de ser así podría suceder lo que terminó pasando con el GENREN”, indica el profesional, miembro activo del Instituto Argentino de Petróleo y Gas.

A saber, el GENREN fue un plan de licitaciones de la anterior administración que adjudicó obras por casi 1.000 MW pero sólo se pudieron llevar a cabo menos de un 20 por ciento de ellas. El gran problema que tuvo el kirchnerismo fue la falta de financiamiento. Las pocas obras se motorizaron con capital nacional o de las provincias.

Entre los aspectos que destaca Siboldi se encuentra la obligación de ser Agente del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) antes de la habilitación comercial (el prepliego decía que uno debía estar inscripto antes de entregar las ofertas), plazos de PPA a 20 años (durante la gestión anterior se firmaban a 15 años) y otras cuestiones contractuales “estándar” como claridad en: Atrasos en Hitos de Avance de Obras, multas o Garantía de Cumplimiento del Contrato.

El socio del Estudio O‘Farrell señala que “cuanto más abierto al mercado financiero mundial está un país, los PPAs se parecen un tanto más; así que estamos viendo ahora condiciones que antes no veíamos y que tampoco vimos en licitaciones recientes como en la térmica (generación distribuida con diésel)”. “Esto está basado en una clara necesidad de acceder al mercado financiero internacional, a acercarse a las tasas más competitivas posibles”, remata.

En ese sentido, el Gobierno ya estableció que destinará como garantía 1.700 millones de dólares al FODER, 3 mil millones de dólares en Letras del Tesoro y 500.000 dólares por MW del Banco Mundial.

Algunos sectores no ven de manera positiva que el monto destinado para el fideicomiso de administración y financiero denominado ‘Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables’ (FODER) en esta Ronda pueda llegar a destinar sólo como garantía y no como organismo crediticio. No obstante, Siboldi apunta: “El destino del FODER se inclinará para un lado o para otro de acuerdo a la necesidad del Ejecutivo; lo cual no quiere decir que no se termine destinando una parte a créditos”.