Cuando se estudiaba el lanzamiento de una nueva licitación de energías renovables, en el marco del Programa RenovAr, funcionarios del entonces Ministerio de Energía de la Nación analizaban incorporar a la supuesta Ronda 3 el proyecto geotérmico Copahue.

Es el único con factibilidad técnica en la Argentina, por lo tanto, el más avanzado en su desarrollo. Sin embargo, por distintos motivos, no se logró avanzar con el emprendimiento, a cargo del ADI NQN.

No obstante, hace pocas horas, el Director Nacional de Promoción de las Energías Renovables en Argentina, Maximiliano Morrone, sorprendió con un mensaje en las redes sociales, en el que anticipó que el Gobierno está trabajando en un programa que permita el desarrollo de la geotermia como fuente de energía limpia.

“Argentina tiene gran potencial geotérmico Con esta baja sustanciosa en costos, seguramente se convierta en una buena opción de porencia firme renovable”, dejó entrever en su cuenta de twitter.

Y agregó que “por eso estamos trabajando en un plan/roadmap geotermico para Argentina”.

Sobre Copahue

El emprendimiento geotérmico “Copahue”, situado al norte de Neuquén sobre una pequeña localidad de 600 habitantes, es el único de todo el país que cuenta con estudios de factibilidad técnica.

De acuerdo a la información relevada por dichos exámenes, se llegó a la conclusión que allí podría instalarse una central de 30 MW. Pero la intención de las autoridades es licitar sólo 10 MW, debido a la capacidad de despacho actual de redes. Es que para aprovechar la capacidad total se requeriría una línea eléctrica de 100 kilómetros de 132 kV que vaya de Copahue a Chos Malal.

Un proyecto con historia

La génesis del Proyecto Geotérmico Copahue se remonta al 1973, cuando el gobierno neuquino realizó los primeros estudios exploratorios sobre los recursos geotérmicos existentes en la zona cercana al volcán.

Entre 1975 y 1981, se perforó un primer pozo de exploración de 1.100 metros de profundidad, identificado como COP I. Posteriormente, se hizo el segundo pozo (COP II). Con esas perforaciones, se confirmó la presencia de un campo geotérmico de vapores secos, denominados “vapores dominantes”, valorados mundialmente por su calidad.

En 1988, la provincia habilitó una central piloto de 0,6 MW, que funcionó hasta 1997 con el vapor que producía el COP I. También firmó en la misma época un acuerdo de cooperación con la agencia japonesa JICA para estudiar la factibilidad de instalar una planta geotérmica de generación eléctrica. Ese análisis, que requirió un tercer pozo de exploración, concluyó con resultados favorables.

En 1998, se perforó un cuarto pozo (COP IV) de aproximadamente 1200 metros de profundidad, que se usó para un sistema de calefacción con vapor de las calles de la localidad de Copahue.

Sin embargo, pese a esos ensayos exitosos, no se avanzó entonces con el proyecto de aprovechamiento eléctrico. Recién en 2009, el gobernador Jorge Sapag, a propuesta de las autoridades de la Adi-Nqn, decidió reanudar la idea de explotación del recurso geotérmico.

Lo primero que hicieron las autoridades de la agencia fue gestionar la propiedad del yacimiento Las Mellizas. Luego, cerraron el pozo COP I (deteriorado por el paso de los años) para evitar un derroche del vapor y, finalmente, convocaron a una licitación pública.

El 31 de marzo de 2010, se realizó una presentación del proyecto recuperado en el Salón Cultural de Caviahue ante pobladores de la zona. Y el 9 de agosto de 2010, al concluir la licitación, Jorge Sapag firmó el decreto de adjudicación del Proyecto Geotérmico Copahue a la empresa canadiense Geothermal One.