La Secretaría de Energía de la Nación está trabajando en el diseño de la licitación Ronda 4 del Programa RenovAr que, de lanzarse, tendría lugar antes de las elecciones presidenciales de octubre.

Una particularidad respecto a las anteriores ‘rondas’, es que ésta exigirá a los inversores no sólo propuestas por proyectos sino también por líneas de transmisión eléctrica. Esto se debe a la falta de disponibilidad del sistema actual.

Según anticipó Maximiliano Morrone, Director Nacional de Energías Renovables, en diálogo con Energía Estratégica Argentina, la ampliación de los puntos de conexión no estará librada al criterio de los privados sino que será regulada por el propio Estado.

Para Paulo Farina, las expansiones que el Gobierno tendrá en cuenta serán las que la Secretaría de Energía ya fijó en el Anexo 3 de la Ronda 2. Pero considera que no todas las líneas serán admitidas.

“Hay algunas que son muy largas y no veo que se puedan incorporar. Probablemente se seleccione un subconjunto de estas líneas donde la inversión sea posible con respecto a los precios que puedan ofertarse”, analiza el ex Subsecretario de Energía Eléctrica.

En efecto, Farina observa que podrían incluirse la ampliación de líneas en sitios como Bahía Blanca, Neuquén, La Rioja, Salta, Jujuy, entre otros. “O sea, puntos de inyección donde la inversión no sea desproporcional”, resume.

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Para el especialista, el nuevo esquema planteado por el Gobierno es audaz, ya que daría respuesta al límite de capacidad de transporte del sistema argentino. Pero encuentra cierta complejidad, por ejemplo, en cómo será el armado de estas ofertas integradas.

Explica que una de estas líneas, considerando su envergadura, podría despachar entre 300 y 500 MW. En tal caso, es probable que para el mismo proyecto se deban presentar dos o tres grandes centrales de energías renovables para justificar la inversión en el transporte. En tal caso, debiera pensarse en una suerte de asociación entre partes.

Otro punto tendrá que ver con el take or pay; es decir, quién asumirá el riesgo de haber atrasos en la construcción de la línea mientras la central de energía renovable esté dispuesta a entregar energía y, por ende a facturar. Antes lo hacía el Estado, ahora es posible que los privados asuman cualquier tipo de contratiempo, analiza el consultor.

Por lo expresado, Farina señala que “es muy posible que en la Ronda 4 veamos proyectos más grandes que lo que vimos en licitaciones pasadas”.