Si bien la nueva alícuota se encuentra en un nivel lejano al presente a comienzos de este año –que hizo económicamente inviable la exportación de biodiesel– el hecho de volver a incrementar las retenciones sobre el biodiesel, en pleno derrumbe del precio internacional del aceite de soja, indica que el biocombustible no es prioritario para la política económica diseñada por el ministro de economía y presidente de la Unidad Ejecutiva de Monitoreo, Axel Kicillof

El mes pasado asumió como secretaria de Energía Mariana Matranga –quien responde a Kicillof– en reemplazo de Daniel Cameron (un hombre ligado al ministro de Planificación Julio de Vido). Una de las primeras medidas de la funcionaria fue incrementar las retenciones al biodiesel.

Entre diciembre de 2013 y el 14 de marzo de este año la retención efectiva vigente sobre el biodiesel fue de 20,91 por ciento. El 17 de marzo se aplicó una rebaja para llevarla al 18,53 por ciento. Pero duró poco: a partir del 26 de marzo pasado el derecho efectivo volvió a aumentar para ubicarse en 21,75 por ciento.

El 21 de mayo el gobierno decidió reducir la retención efectiva del biodiesel al 11,07 por ciento. Y el 19 de junio la volvió a bajar para ubicarla en el 9,36 por ciento. Tal reducción generó un incremento sustancial de las ventas externas de biodiesel.

En lo que va del presente año (al 12/08/14) se declararon 1,60 millones de toneladas de ventas externas argentinas de biodiesel por 1315,9 millones de dólares, de los cuales 849,3 millones de dólares (68por ciento) se registraron a partir del 21 de mayo. El mes pasado se registraron, por primera vez, una colocación de 12.000 toneladas de biodiesel argentino en China.

En cuanto al biodiesel destinado al corte interno con gasoil, el gobierno nacional redujo en agosto el precio oficial para las empresas medianas a 7363 $/tonelada versus 7517 $/tonelada vigente en julio pasado. La relación biodiesel/aceite de soja pasó en ese lapso de 0,63 a 0,65.

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