En el marco del evento internacional North America Smart Energy Week 2018, organizado por Solar Power International, se llevó a cabo un nuevo encuentro del Global Solar Council (GSC), entidad que nuclea a 50 asociaciones de energía solar del mundo.

Allí, empresarios expusieron sobre la actualidad del sector, analizaron marcos regulatorios y acordaron concentrar las principales conclusiones en un position paper para la COP26.

Respecto de la diferencia de modelos de generación distribuida se analizaron los caso de Argentina y Brasil. Mientras que en Brasil las asociaciones solares mantienen una guerra abierta con las distribuidoras, en Argentina la pelea pareciera haber finalizado con definiciones del, en aquel entonces, Ministerio de Energía.

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El lobby de las distribuidoras en el caso brasileño apoyaría el net metering y lo opuesto ocurriría por el lado de las distribuidoras argentinas. En este sentido, la principal diferencia entre uno y otro radicaría en la recuperación de la inversión. En una, la amortización es más lenta porque el excedente de energía se vende más barato, entonces afectaría menos el flujo de fondo de las distribuidoras pero generando que la recuperación de la inversión sea más lenta para el prosumidor.

«Al no estimular poner el mayor sistema posible en función de la superficie disponible en el techo, se subutiliza la superficie potencial de las ciudades para poder generar. Ya no se instala el sistema más grande posible, sino aquel que optimiza el autoconsumo sin buscar vender el excedente porque lo pagan poco», indicó Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), socia-fundadora del GSC y participante activa de su mesa Directiva.

Lo más interesante en este aspecto es que México y España coincidieron con Brasil en la presentación de temas en torno a las discusiones entre las distribuidoras y los desarrolladores de sistemas de energía solar distribuida en techos solares en áreas urbanas.

Al respecto, desde la Comisión Directiva se dejó en claro cuál es el lugar dentro del modelo de negocio que proyectan para las distribuidoras.

“Las asociaciones solares aspiramos a que las distribuidoras estén dentro del modelo remuneradas justamente pero no monopolizando el negocio. Tampoco queremos que estas sean una barrera argumentando temas que en Europa se discutieron hace 15 años, ya se superaron, y que en Latinoamérica todavía se tratan como si fueran una novedad”, explicó Marcelo Álvarez.

En esta asamblea anual, empresarios latinoamericanos acordaron que el tema de incentivos y el modelo de estímulo de net billing versus el net metering se continuarán discutiendo en el Foro Iberoamericano de su organización, que es un espacio virtual en la web dónde todos los miembros hispanoamericanos del GSC debaten sobre los marcos regulatorios y las barreras a remover.

Por otro lado, en términos de la Comisión Directiva se empezó a definir la estrategia institucional. De ese modo, se propusieron indicar donde están los procesos de mayor incidencia, los mecanismos financieros necesarios para impulsar el mercado, las políticas necesarias y la participación de los actores multilaterales clave, las instituciones como la Convención de Cambio Climático, Naciones Unidas e IRENA.

Miembros de la Comisión Directiva del Global Solar Council 

A partir de allí, se acordó concentrar la estrategia del GSC en un Position Paper para la COP26, que estaría listo para el encuentro dentro de dos años que será «el sucedáneo de Kioto y París», y en el que se definen las metas mensurables a cumplir.

“Ahí queremos establecer a solar en general y fotovoltaica en particular como elemento clave para la diversificación de la matriz, la baja de carbono y para estructurar la mitigación de los efectos del cambio climático”, indicó Álvarez.