5 de noviembre 2015

El futuro de la bioenergía y el posicionamiento de este combustible en argentina para 2030

El martes se llevó a cabo la “Sesión de Bioenergía” del World Congresss on Oils and Fats and 31st ISF Lectureship Series. “Evolución, Innovación y Desafíos hacia un futuro sustentable”, congreso anual de ASAGA que se lleva adelante en Rosario, tuvo lugar la Keynote, con dos temáticas bien precisas. Una fue “Futuro de la bioenergía […]

El martes se llevó a cabo la “Sesión de Bioenergía” del World Congresss on Oils and Fats and 31st ISF Lectureship Series. “Evolución, Innovación y Desafíos hacia un futuro sustentable”, congreso anual de ASAGA que se lleva adelante en Rosario, tuvo lugar la Keynote, con dos temáticas bien precisas.

Una fue “Futuro de la bioenergía y Análisis de la demanda mundial”, charla a cargo de Víctor Castro, referente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), y la otra, “Uso de distintas materias primas para la elaboración de biodiesel. Impacto el proceso y su calidad”, que desplegó Carlos Querini, del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE) y del CONICET, entre otras instituciones.

Castro mencionó, en relación a la evolución en la producción de biodiesel en Argentina, que desde 2010 se evidenció un crecimiento sostenido, pero que este año se interrumpió “como consecuencia de la caída en el precio del petróleo y el gas oil”.

Se estima que la producción mundial de biodiesel se reducirá durante 2015 con respecto a 2014 por la baja en la producción en Estados Unidos, Argentina e Indonesia por estos motivos”, agregó.

El titular de CARBIO aseguró que Estados Unidos y Brasil ocupan los primeros lugares a nivel mundial en cuanto a producción durante este 2015 con un 85 por ciento del total. En este ránking Argentina se ubica en el séptimo lugar.

En un balance sobre el crecimiento en la producción de biocombustibles, opinó: “Somos muy dependientes de la economía del petróleo y vamos a tener que dejarla. Hay variables que nos muestran beneficios en inversión en bioenergía, y una de ellas es el precio del carbón, costos de tecnologías de conversión, el costo y disponibilidad de la materia prima y las políticas públicas”.

Nuestra meta es reducir nuestra dependencia del petróleo, que actualmente es del 99 por ciento,y pasar a un  75 por ciento; para 2030 apostamos a convertirnos en país con una economía verde y así mitigar el calentamiento global”, concluyó.

Por otra parte, en su presentación Carlos Querini se refirió al uso de distintas materias primas para la elaboración de biodiesel, el impacto en el proceso y su calidad. Dio detalles de “nuevos procesos en la purificación del biodiesel” para disminuir su contaminación en los residuos que quedan en depósitos y tanques de vehículos, y propuso pasar de “plantas en las que se produce biodiesel con metanol, a la producción con etanol”, para así mejorar dicho proceso.

1 Comentario

  1. ricardo berizzo

    Biocombustibles” como fuente de energías renovables: me voy a referir exclusivamente a bioetanol y biodiesel.
    Si bien es cierto que en la definición corriente de energía renovables, esto es, “a la que se obtiene de fuentes naturales virtualmente inagotables, ya sea por la inmensa cantidad de energía que contienen, o porque son capaces de regenerarse por medios naturales” incorpora a los biocombustibles como tal, estoy convencido que es porque se sigue una conveniencia o tendencia sin analizar a fondo de que hablamos cuando nos referimos a los mismos.
    Cuando analizamos las diferentes alternativas de energía, vemos que algunas son màs renovables que otras y no ocasiona ningún perjuicio. El sol hace eones de años que baña la superficie terrestre generando entre muchas otras cosas, vientos. El ser humano aprendió y sigue desarrollando metodología para obtener energía de ese sol y de esos vientos. Con o sin la tecnología desarrollada para tales fines, el sol y los vientos existirán, con o sin intervención del humano.
    Lo mismo no ocurre con los biocombustibles. Se los define como una fuente de energía renovable, pues su producción es mucho más rápida que la formación de los combustibles fósiles.
    Entre los cultivos posibles para la elaboración de biocombustibles, están los de alto tenor de carbohidratos (caña de azúcar, maíz, trigo, cebada, mandioca), las oleaginosas (soja, girasol, palmas) y las esencias forestales (eucalipto, pinos).
    Aquí comenzamos con las singularidades de esta obtención de “combustible”. Como primera medida podemos decir sin lugar a error que estamos hablando de elementos comestibles.
    Lo cual ya, desde el vamos, nos presenta un dilema ético interesante, la comida en vez de paliar el hambre en todo el mundo, sirve para hacer funcionar un motor de combustión obsoleto e ineficiente. (al cual mas abajo me referiré)
    Según un resumen realizado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que es la organización de ayuda humanitaria más grande del mundo que lucha contra el hambre en todo el planeta.
    Ellos han compilado una serie de datos y cifras importantes sobre el hambre en el mundo.
    – Alrededor de 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Eso es casi uno de cada nueve personas en la tierra.
    -La gran mayoría de personas que padecen hambre en el mundo viven en países en desarrollo, donde el 13.5% de la población presenta desnutrición.
    -La nutrición deficiente es la causa de casi la mitad (45%) de las muertes en niños menores de cinco – 3,1 millones de niños cada año.
    -Uno de cada seis niños – aproximadamente 100 millones – en los países en desarrollo presentan peso inferior al normal.
    -Uno de cada cuatro de los niños del mundo padecen de retraso en el crecimiento. En los países en desarrollo la proporción puede elevarse a uno de cada tres.
    -66 millones de niños en edad escolar primaria asisten a clases con hambre en los países en desarrollo. Sólo en África hay 23 millones.

    Si no se quiere considerarla posibilidad de paliar el hambre, por lo menos saber que el trigo, el maíz, la cebada, la mandioca es en muchas regiones de nuestro planeta la base de la dieta diaria de muchas poblaciones desde siglos atrás. Ocasionando con la utilización en otros menesteres distorsiones en los precios al consumidor.
    Por ejemplo, Gran Crisis de la Tortilla Mexicana. El uso de maíz para hacer combustibles en lugar de harina, y el consiguiente aumento de los precios de la harina, pusieron a las tortillas fuera del alcance de los sectores más postergados de México.
    Por otro lado, también hay que tener en cuenta como se produce ese “combustible”. En principio hay que utilizar parcelas de tierra, sembrar, agregar agroquímicos, cosechar e industrializar y a todo esto agregar “agua”. Muy diferente a la generación de energía solar, eólica o de gas a través de la biomasa. El proceso quizás será renovable, como se define, lo que no es renovable es la tierra a quien recurrentemente se la exprime hasta agotarla. Algunos de los problemas frecuentes son la degradación de la vegetación, la erosión causada por el agua y por el viento, la salinización, la compactación y el encostramiento del suelo y el agotamiento de los nutrientes presentes en él.
    Por último, su utilización ¿en què? El motor de combustión interna. Sistema que desde hace un siglo viene transportándonos a todos y que seguramente lo seguirá haciendo por un tiempo mas. Pero que es ineficiente en su concepción misma. Un motor de combustión según sea naftero o diesel, tiene un rendimiento de entre 30 y 40% respectivamente.
    Es decir, por cada unidad de energía que le aplicamos para funcionar, sòlo la tercera parte se traduce en movimiento en el eje del mismo. Aún utilizando el biodiesel y el bioetanol.
    El resto de la energía se disipa en el medio ambiente contribuyendo al calentamiento de manera artificial.
    Y con ello al calentamiento global al cual se suman otras fuentes. Si tenemos en cuenta que en nuestro mundo hay aproximadamente mil millones de vehículos y que son responsables del consumo de un tercio de los combustibles, las cifras son en verdad alarmantes.
    Por suerte, la tecnología actual nos acerca una solución bastante aproximada a nuestros problemas. Esta en nosotros incorporarlas o no. En el caso de transporte y la utilización de motores de combustión, la problemática se mitiga/soluciona con la utilización de motores eléctricos, es decir vehículos eléctricos autónomos o no. Los motores eléctricos tienen un rendimiento, en números redondos, del 90%.
    Y justamente son las energías renovables, eólica, biomasa, solar, las que cierran el cìrculo virtuoso de la energía aplicada al transporte eléctrico.

    Ciertamente hay muchos intereses, legítimos y de los otros, a los cuales no les interesa aumentar la seguridad energética, desarrollar la industria nacional, ahorrar divisas, etc.
    Es por ello que en el mundo se presentan los biocombustibles (diesel, bioetanol) como una alternativa válida de utilización.
    En verdad, por todo lo ante expuesto, no lo es.
    Aunque se quiera disfrazar de válido a través de políticas de estado, leyes “ad-oc”, etc.
    Pero es muy difícil que las voces que plantean lo antes escrito sean, al menos, escuchadas cuando las ganancias por la utilización de los combustibles líquidos son gigantes, nublando las mentes que solo abren el bolsillo y no se quiere ver que el negocio de la energía debe y va a seguir, pero con un cambio de paradigma.

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