La baja en los costos de la energía eólica a nivel mundial despierta cada vez mayor interés en América Central.

De acuerdo a un informe de BloombergNEF, la energía eólica on-shore ha caído un 9% desde la segunda mitad del 2019. “Los mejores proyectos de energía eólica en tierra pueden alcanzar un LCOE (costo nivelado de energía) de 24 dólares por MWh”, destaca el documento.

Atento a la competitividad que está alcanzando la energía eólica, en particular, y las renovables, en general, el Gobierno de República Dominicana, a través de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), comenzó a trabajan en la primera subasta a largo plazo de energías renovables no convencionales de ese país.

El objetivo fijado consistía en subastar 250 MW en cinco bloques de 50 MW cada uno: 2 proyectos eólicos y 3 solares fotovoltaicos, tal como refleja el Primer Informe Concluyente Plan de Desarrollo Energía Renovable en el SENI: Periodo Corto Plazo 2018-2020 (DESCARGAR).

La iniciativa estaba prevista para el segundo semestre de este año, pero las medidas de seguridad sanitarias adoptadas por el país frente a la aparición del Coronavirus COVID-19 obligaron a postergar plazos.

A este escenario se le suma el cambio de Gobierno. Es decir, ahora la continuidad de esta convocatoria dependerá de la nueva gestión de Luis Abinader, quien fue electo presidente de República Dominicana el pasado 5 de julio y asumirá el próximo 16 de agosto.

Abinader, líder del Partido Revolucionario Moderno, ya anunció que el Ingeniero Antonio Almonte lo acompañará en su Gabinete como Secretario de Energía.

Almonte, especialista en ingeniería nuclear y consultor privado en proyectos eléctricos convencionales y de energías renovables, será el encargado de hacer cumplir la agenda energética propuesta en los Lineamientos Generales del Programa de Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), para el período 2020-2024.

El plan fue bien recibido por el sector de las renovables. Uno de sus ejes propone “elaborar el plan indicativo de expansión del sistema de generación de mínimo costo, con el objetivo estratégico de alcanzar en el año 2030, como mínimo, el 25% de la producción nacional de energía eléctrica de fuentes renovables y una matriz (mix eléctrico) equilibrada de combustibles fósiles”.

Otra arista promete “propiciar la inversión privada en los nuevos proyectos de gran escala de generación hidráulica, eólica, fotovoltaica y de otras fuentes renovables de energía, con primas e incentivos específicos, mediante procesos transparentes y competitivos para la adquisición de energía con las distribuidoras, con el objetivo estratégico de lograr el 25% de fuentes renovables en la matriz de producción de electricidad para el año 2030”.

Del mismo modo, el plan enfatiza sobre la restauración del nivel del crédito fiscal (75%) para las inversiones en equipamiento de fuentes renovables establecido en la Ley 57-07, que fue modificado y reducido al 40% en la reforma tributaria de la Ley 253-12.

Entre otros ejes, la propuesta que encabeza Abinader apunta a modificar el artículo 110 de la Ley General de Electricidad, a fin de que las empresas distribuidoras puedan contratar hasta el 100% de sus respectivas demandas mediante procesos de licitación pública y precios competitivos, supervisados por la Superintendencia de Electricidad. Un mínimo del 20% de los contratos deberá ser a corto plazo.

Juan Carlos Pizarro, Socio del estudio A Legal Group, opina que República Dominicana no debería esperar al año siguiente a lanzar la subasta de renovables. “La convocatoria podría salir este año por la necesidad de nueva potencia que tiene ese país y la baja en los precios de energía renovable”, indica el consultor.

Si bien Pizarro observa que en toda Centroamérica ha habido una caída en el consumo eléctrico por las medidas de aislamiento social frente al COVID-19, considera que la proyección de una subasta este año contribuirá a reforzar el sistema eléctrico dominicano en los años venideros.

República Dominicana cuenta con una potencia eléctrica instalada que gira en torno a los 4.500 MW. Está conformada en un 76% por fuentes convencionales de generación – carbón, gas natural, diésel y fuel oil –. El 24% restante representa unos 1.000 MW y es generado por energía renovable no convencional: eólica, solar, biomasa y mini-hidroeléctrica.

La convocatoria panameña

El otro país de Centroamérica que está preparando una subasta de energías renovables a largo plazo es Panamá.

Según adelantó el Secretario de Energía de ese país, Jorge Rivera Staff, la convocatoria apuntará a contratar un volumen de potencia proporcional a la demanda actual de todas las instituciones estatales (un 10% del consumo panameño). Es decir, unos 200 MW.

No obstante, Rivera Staff anticipóque de ese objetivo de irá desarrollando en etapas, por lo que para este semestre podrían licitarse entre 30 y 40 MW. “Va a depender de estudios que estamos haciendo”, indicó.

“Me parece sumamente interesante esta licitación, donde sean las entidades de Gobierno el consumidor y no el mercado spot. Con esta subasta se podrían conseguir tarifas más convenientes para las instituciones estatales, con el eventual ahorro de los fondos públicos”, destacó al respecto el consultor Juan Carlos Pizarro, Socio del estudio A Legal Group.

Cabe resaltar que Panamá es uno de los países de centroamérica con mayor penetración de renovables. Al cierre del año 2019 la generación de electricidad provino en un 58% de fuentes hidroeléctricas, eólicas y solares; el resto de fuentes fósiles.

Matriz eléctrica de Panamá. Fuente: Gaceta Oficial Digital

Según la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP), el país cuenta con una capacidad instalada de 270 MW de eólica, 194 MW solar fotovoltaica y 35 MW Generación Distribuida solar fotovoltaica.

Cabe señalar que a partir de la Resolución No. 4747 de junio del 2020, el Gobierno puso a consulta los “Lineamientos Estratégicos para la Transición Energética, 2020-2030”, que pretenden profundizar sobre la diversificación de la matriz energética.