Luego de que se reactivaron las exportaciones a nuevos mercados con corte obligatorio de abastecimiento, en mayo y junio de este año, cuando el Gobierno redujo los derechos de exportación primero del 21,75 por ciento a 11,07, más tarde al 9,36 por ciento, el mes de julio sorprendió con un leve aumento en la alícuota de las retenciones móviles, medida que generó incertidumbre de cara al futuro.

A partir del beneficio impositivo las empresas grandes mostraron cambios positivos, tanto desde el punto de vista productivo como comercial, debido a que pudieron duplicar las colocaciones de volumen en el exterior.

Sin embargo, el panorama se enrarece con los nuevos porcentajes, siendo que afectan a las negociaciones futuras. Cabe destacar que en las operaciones al exterior las productoras de biodiesel pautan las condiciones entre 60 y 90 días antes de la realización del embarque, pero la alícuota que se computa es al momento de ubicar la mercadería en puerto.

Consultado sobre el tema, Víctor Castro, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), sostuvo que «la movilidad en la alícuota hace que se compliquen las transacciones, esperamos que se pueda solucionar cambiando la manera, que haya algún registro u otro sistema para el momento de cerrar el contrato«.

Mientras en la industria esperan que se instrumente un esquema que brinde mayor previsibilidad al negocio, las firmas grandes miran de reojo otras alternativas que permitan mitigar las complicaciones del cierre del mercado europeo para la exportación de biodiesel.

Biocombustible para electricidad

El sector recibió con buen ánimo la sanción de la ley para eximir del 41 por ciento de impuestos internos al biocombustible a base de soja para la generación de electricidad, medida que impulsó el Ejecutivo para nivelarlo en costos respecto del diesel importado, que goza de exenciones impositivas.

Si bien se especulaba con la posibilidad de cubrir una pequeña parte de las necesidades de las centrales termoeléctricas, los tiempos cortos impidieron que se pueda desarrollar la entrega de 150.000 toneladas que se proyectó en su momento.

«Lamentablemente no se ha podido poner en marcha todavía la provisión a las compañías eléctricas este año, ya que algunas tenían tomadas posiciones, además la puesta en marcha y la logística estan demoradas«, explicó Castro, aunque agregó que «hay esperanzas de hacer algo con las eléctricas y sustituir importaciones«.