El Dr. Ing. Santiago María Reyna, Profesor titular del plenario Ing. Ambiental y Obras Hidráulicas del  Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) contó una interesante historia en el marco del Seminario “Aplicaciones sociales de la energía”, realizado el pasado 26 de noviembre en la sede del CIECS-CONICET y UNC, por el Comité de Energías Córdoba, para graficar las bondades de la utilización de micro-turbinas como herramienta para el acceso a la energía en comunidades rurales aisladas.

Así comenzaba la disertación del ingeniero Reyna: “en general, hay que destacar que, a pesar de los excelentes resultados de las políticas de acceso a la energía eléctrica en comunidades rurales, existen lugares en los cuales las posibilidades de interconexión con la red son muy bajas, y son en consecuencia sectores en los cuales los sistemas de generación descentralizados pueden aparecer como protagonistas válidos”.

Y luego de hacer una comparación entre las distintas fuentes de generación que podrían colaborar en la solución del problema, haciendo un repaso por la solar, biomasa y eólica, mencionó el caso de una comunidad rural en Salta, en la zona de las Yungas, absolutamente aislada de la red, que resolvió el abastecimiento a partir de una micro-turbina.

El relato de Reyna

En este caso, era de importancia para la comunidad el poder acceder a potencias que les permitiera tener heladeras y especialmente “freezers” para poder conservar los alimentos y la faena.

Además, tener potencia disponible les garantizaría proveer de energía a máquinas y herramientas que requieren para poder hacer algunas tareas de manufactura menores en madera, abundantes en el lugar (y, por supuesto, las ventajas de la iluminación). 

En este caso, los generadores a combustibles líquidos son la alternativa, pero son muy onerosos si se los utiliza permanentemente y muy grandes si se pretende proveer potencias ya no tan pequeñas; además de la complicación que para esta comunidad implicaba el proveer del combustible.

Se había realizado una obra de infraestructura lineal de gran relevancia que había causado impactos ambientales de importancia y desasosiego en las comunidades. Dentro del plan social de la empresa y, como medida compensatoria, se identificó esta necesidad de energía y la posibilidad de proveer a ella con microturbina hidroeléctrica.

La comunidad colaboró con la ejecución de las obras de conducción (canal a cielo abierto y pasos de agua de distintos tipos) con un entusiasmo indescriptible.

Se eligió una turbina Michell-Banki. Estas turbinas se adaptan muy bien para la generación en mini y micro centrales hidroeléctricas, son sencillas, tienen bajos costos de fabricación, de instalación y de mantenimiento y pueden ser utilizadas en amplios intervalos de caudal y altura sin disminuir de manera apreciable su eficiencia. Esta turbina fue construida en un taller metalúrgico estándar en Salta (es sencilla no solo de construir sino para mantener).

Se realizaron también las instalaciones de las casas, siguiendo los estándares de calidad exigibles en cualquier vivienda de ciudad, con protecciones, cableado en conductos según norma, con tomas a tierra, etc.; se colocaron medidores (no para cobrar, pero sí para garantizar un uso equitativo y eficiente).

El día que empezó a generar hubo una gran fiesta. La vida de Los Naranjos ya no sería la misma. Casos como éste podrían reproducirse en nuestra serranía cordobesa en cantidad de lugares.