Al igual que lo hicieron otras firmas, Renault y Nissan se asociaron para explotar uno de los negocios que promete grandes beneficios para mediados de este siglo y el que viene: la comercialización de vehículos híbridos y eléctricos, propulsados a partir de energía eléctrica.

Ya elaboraron modelos en Europa – Kangoo, Fluence, Twizy y Zoe – que se supone que van a ser probados en flotas de dependencias del Estado Nacional. Para ello rubricaron convenios con la Empresa Distribuidora de Energía Sur Sociedad Anónima (EDESUR), encargada de abastecer a las zonas sur y sudoeste del Gran Buenos Aires. Con estos avances, su puesta en marcha en el mercado no se hará esperar demasiado.

Más allá de que hasta el momento no existe legislación específica para este segmento de la industria automotriz, el arquitecto Miguel Ángel Bravo, titular y creador de la Compañía Argentina de Automóviles, la empresa que desarrolló el City Car 100 por ciento eléctrico, advierte que para una masificación en la plaza es imprescindible contar con una fábrica de baterías de litio.

“Hasta que Argentina no elabore las baterías para los usuarios será carísimo utilizar vehículos eléctrico”, plantea. Mencionó que estos dispositivos de acumulación de gran duración – que también se utilizan en ordenadores portátiles, teléfonos móviles, iPods, PDA – cuestan entre 10 y 20 mil dólares, pero agregando impuestos y otros costos se tornaría inaccesible. “Es imposible”, sentencia Bravo, al tiempo que aclara que “la argentina es un país interesante para los autos eléctricos”.

De acuerdo a estudios realizados por consultoras nuestro país se ubica como el principal de occidente interesado en incorporar estos rodados. En parte, por esta tendencia la compañía Argentina de Automóviles presentó a las autoridades iniciativas para colocar plantas de fabricación en Jujuy, provincia que al igual que Salta, presenta grandes reservas de mineral que está siendo explotado por empresas.

«Nuestra estrategia es traer la tecnología e instalar inmediatamente fábricas de baterías asociados al Estado Nacional o de las provincias«, señaló Bravo en exclusiva para Energía Estratégica.

«La única posibilidad es impulsando inversiones; nosotros proponemos aportar el 70 por ciento del capital y lo más importante, que es la tecnología que no existe en argentina, sólo se necesitaba el 30 por ciento«, explica. Pero así y todo no se hizo realidad.

Las grandes marcas también están poniendo el ojo en esta industria. Un ejemplo reciente es la decisión de Toyota de poner en marcha el yacimiento Sales de Jujuy, en alianza con la minera Orocobre.

Renault también apunta a hacerse de este recurso natural en la Argentina, en asociación con las compañías francesas Bolloré y Eramet (bajo la denominación comercial Bolera Minera), en el salar Chancarí.

Otro punto que Bravo plantea tener en cuenta es el de los puntos de abastecimiento, inexistentes en la plaza. Diferencia dos modelos de carga: en el hogar, a través transformadores conectados a los enchufes; y por medio de estaciones de carga en el interior de las ciudades y rutas. Así funciona en otras partes del mundo.