¿Qué particularidades está teniendo el proceso de expansión de la energía solar en España?

Tras muchos años de paralización, el sector fotovoltaico ha entrado en una nueva etapa de expansión, impulsado por la creciente competitividad económica de la tecnología y el nuevo entorno político. Por fin contamos con un Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que establece como objetivo a 2030 que el 42% de la energía sea de origen renovable, un objetivo coherente con los compromisos de lucha contra la crisis climática. Además, y gracias al nuevo Real Decreto-Ley 15/2018, las facilidades a la hora de lanzarse al autoconsumo han aumentado considerablemente. En energía eléctrica se ha establecido un objetivo del 74% de energía renovable para esa misma fecha. La potencia fotovoltaica nueva que se desea que se conecte a la red es de 28,5 GW.

¿Cómo se traduce en proyectos?

Los datos de la nueva potencia instalada en 2018 ponen de manifiesto esta tendencia de crecimiento (se instalaron 262 MW nuevos, de los cuales el 90% se corresponden a instalaciones de autoconsumo) y para 2019 se espera un salto cualitativo importante. Este año prevemos que se instalarán unos 3-4 GW de nueva potencia para proyectos fotovoltaicos a gran escala y unos 300-400 MW de autoconsumo fotovoltaicos.

Un dato que es importante destacar es la cantidad de proyectos fotovoltaicos que han solicitado el acceso y la conexión a la red eléctrica: según REE, a finales de julio se habían autorizado 46,1 GW y había más de 57 GW en proceso de tramitación. Este dato demuestra que el sector se ha reactivado de forma importante.

Uno de los factores más novedosos de este renacer de la fotovoltaica en España es el deseo por parte del sector de no esperar a la convocatoria de subastas por parte del Gobierno y buscar directamente la contratación de PPAs o incluso acudir directamente al mercado.

¿Se percibe en el mercado?

En el mercado fotovoltaico español, los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA) son una opción cada vez más popular: entre 2018 y 2019 calculamos se han firmado más de 4 GW de PPAs para proyectos fotovoltaicos.

En estos contratos de PPAs estamos viendo más diseños de producto muy a la medida de cada vendedor y tomador. El periodo de vigencia de los contratos va de 7 a 15 años. Las condiciones económicas pueden ser un precio fijo o un descuento sobre el precio de mercado con un suelo y un techo.

¿Cambió el perfil de los actores que están participando en el negocio fotovoltaico?

Desde el punto de vista de las instalaciones de autoconsumo, a raíz de la eliminación del llamado “impuesto al sol” y de la definición de un marco normativo de libre mercado que elimina las anteriores barreras económicas y administrativas, hemos visto que cada vez más ciudadanos, empresas y administraciones locales están apostando por esta solución para generar su propia energía limpia.

Por lo que se refiere a las grandes plantas fotovoltaicas, la reactivación del mercado nacional ha supuesto que muchas de las empresas españolas que en los años anteriores tuvieron que internacionalizarse para sobrevivir, puedan volver a invertir en el mercado doméstico. Además, las empresas extranjeras y los fondos de inversión han vuelto a centrar su interés en el mercado fotovoltaico nacional.

¿Cómo ha ido evolucionando la energía solar en el mercado de los contratos bilaterales en España?

Las subastas y los PPAs son dos mecanismos que impulsan el desarrollo de los proyectos fotovoltaicos. En los últimos meses, los PPAs se han convertido en una opción cada vez más popular para las plantas fotovoltaicas y los números lo demuestran: entre 2018 y 2019 se han firmado más de 4 GW de PPAs en este sentido.

Las subastas son uno de los mecanismos que permiten fomentar el desarrollo de las energías renovables y, para que sean eficaces, tienen que contar con un diseño adecuado. Un diseño de subasta homologable internacionalmente garantizaría la definición de precios competitivos que, en última instancia, beneficiarían a todos los consumidores.

El modelo a adoptar tiene que basarse en los estándares internacionales, diseñados en función del precio ofertado por MWh, donde gana el ofertante que presenta el precio más bajo. Asimismo, la fórmula marginalista que ha caracterizado las subastas celebradas en 2017 en España premia la ineficiencia y puede dar lugar a ofertas temerarias.

Creemos que es positiva la competencia entre las subastas y los PPAs. Cada actor puede optar en función de sus estrategias empresariales y sus posibilidades de acceso a la financiación.

Creemos que las subastas seguirán siendo necesarias, sobre todo para dar una señal para la introducción de proyectos híbridos y con almacenamiento y para fomentar la introducción de renovables en territorios como las islas.

¿Cuáles son las claves regulatorias y de mercado para que funcione con éxito la generación distribuida? 

Un marco regulatorio adecuado para el desarrollo del autoconsumo es el que prevé lo siguiente: reconoce el derecho a autoconsumir energía sin cargos, prohíbe la introducción de medidas retroactivas, asegurando la seguridad jurídica, y no prevé cargos al uso de baterías y con unas tramitaciones administrativas simplificadas.

De cara a la regulación específica sobre las baterías para la generación distribuida, es importante evitar que se produzcan dobles cargos a través de impuesto: según la normativa vigente a nivel europeo, el almacenamiento no está definido como una actividad separada del sector eléctrico, por lo tanto, puede ser identificado como “generador” y “consumidor” de electricidad, lo que hace que pueda ser sujeto a doble imposición tributaria.

Para las circunstancias del mercado español, nos sentimos cómodos con un modelo de libre mercado, en el que no existen barreras económicas y administrativas para los ciudadanos que quieren apostar por él.

También es importante que el diseño de la tarifa eléctrica acompañe el proceso de transición ecológica, con un reflejo de los costes reales del sistema, excepto para tarifas sociales, y un elevado peso del componente variable sobre el fijo.

¿Cómo se observa este crecimiento del sector en la vida institucional UNEF?

En esta nueva etapa de crecimiento del sector, en UNEF hemos visto un crecimiento notable en las empresas asociadas. El número total de socios se ha incrementado en un 45% desde 2017 y ahora representamos a unas 400 empresas.

La toma de decisiones en UNEF se lleva a cabo a través de un proceso participativo mediante grupos de trabajo abiertos a todos los asociados. Al contar con un mayor número de empresas que participan en estos grupos nos garantizamos una mayor representatividad y calidad en las conclusiones de los mismos.