En Argentina hay entre 60 y 80 plantas en el país, sumando mini-biodigestores o mini-lagunas cubiertas de consumo domiciliario, pero sólo 20 de ellas corresponden a grandes instalaciones. Es una tecnología que promete grandes beneficios en el país, pero que todavía no logra el impulso necesario por parte del Estado.

En mayo de este año, ingresó en diputados un proyecto de ley –  bajo el número de expediente 2525 – que establece prioridad a la generación eléctrica con biomasa, por parte de legisladores del Frente Renovador. No fue tratado en el recinto y tampoco hay demasiadas expectativas para lo que resta del año.

¿Qué características presenta el biogás? Leonardo Genero, especialista en la materia y miembro de la Fundación Proteger explica que “es una herramienta directa de mitigación de gases de efecto invernadero (GEIs)”, siendo que permite “recuperar los gases en los rellenos sanitarios, o generarlos en el tratamiento de efluentes con sistemas anaerobios y aprovecharlos, evitando la liberación de metano a la atmósfera, uno de los gases que más contribuyen al calentamiento global”.

“El biogás no sólo se trata de valor agregado en origen al aprovechar una materia prima desechada. Además mitiga el efecto invernadero en forma directa, recuperando esos gases, procesando en un biodigestor la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos, o tratando con esta tecnología los efluentes agroindustriales”, resalta Genero en contacto con energiaestrategica.com.

Entre las bondades de esta energía renovable, Genero señala que “cuando generamos residuos en nuestras casas, tenemos aquellos secos, particularmente plásticos, vidrios, metales, cartón, etc. (reciclables) y los orgánicos (húmedos, biodegradables). Estos no son más que derivados de vegetales, o residuos cárnicos en su defecto también. Por consiguiente, pertenecientes al ciclo natural del carbono, tanto el biológico (fotosíntesis) como el biogeoquímico. El metano que se da origen en la fermentación anaerobia, presente en el biogás, al aprovecharlo energéticamente (quemándolo), se transforma en CO2, reduciendo así 23 veces el efecto negativo”.

Cierra la idea, planteando que “es una herramienta destinada al saneamiento. Por consiguiente el beneficio es doble respecto del ambiente, no solo desde lo energético a partir de una fuente renovable, sino en el tratamiento de desechos, transformándolos en recursos. Y además, luego del proceso, la consiguiente producción de un estabilizado con características de mejorador de suelos (biofertilizante) que no es menor también”.

La experiencia del biodiesel y bioetanol

Genero reconoce que “Argentina ha demostrado en los últimos años, con altibajos, pero siempre tendiendo a crecer, sus potencialidades respecto de las fuentes de energías no convencionales. En especial las derivadas de la biomasa, a través del desarrollo del sector del biodiesel y el bioetanol. Todos sabemos que queda mucho por delante, pero miremos el medio vaso lleno. No es algo nuevo lo de las potencialidades. Lo nuevo es el demostrar que se puede, como proyección, reglas claras, eficiencia y desarrollo de tecnología. Y siguiendo esa línea, queda pendiente el desarrollo de la Digestión Anaerobia, más conocida como el sector del biogás«.