La V Reunión Ministerial de la Alianza de Energía y Clima de las Américas (ECPA), reunió a referentes de 33 delegaciones del continente bajo el lema “Transiciones justas e inclusivas”. 

Allí, estuvo presente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con aportes concretos que indicaron la necesidad de acelerar la apuesta por las energías renovables en el sector eléctrico y la reducción de los combustibles fósiles en el sector del transporte. 

Rocío Medina Bolívar, representante del BID en Panamá resaltó que la transición energética plantea varias oportunidades para apoyar a los países en su reactivación económica y las renovables tendrían un rol central. 

“Las inversiones en energías renovables tienen el potencial de generar millones de nuevos empleos de calidad en la región apoyando y ayudando la necesaria reactivación económica postpandemia”, introdujo la especialista ante ministros de toda la región.  

Según precisó, el BID y la OIT (Organización Internacional del Trabajo) estiman que para el 2030 la descarbonización podría crear 15 millones de nuevos empleos netos en América Latina y el Caribe, que serán parte de una economía digital que incluye la creación de cadenas de valor locales. 

Siguiendo con la exposición de las cifras que motivan a apostar por una mayor incorporación de energías renovables, señaló que existen aún cerca de 18 millones de personas en la región que aún no cuentan con acceso a electricidad y que la transición energética no puede dejarlos de lado: 

“Las energías renovables pueden ser parte de la solución para lograr el acceso universal de la energía al 2030 con sistemas solares y microrredes renovables, con una participación sobre todo de las comunidades locales”. 

En tal sentido, durante su disertación puso el acento en que el acceso al financiamiento en condiciones adecuadas seguirá siendo un aspecto clave de la transición energética. 

Citando a la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) afirmó que para garantizar un futuro de climático global seguro, la inversión anual de energías renovables tendría que casi triplicarse de un promedio de 300 mil millones por año en el período 2013 al 2018 hacia 800 mil millones por año hasta el 2050. 

Y amplió: “América Latina como región necesitará invertir alrededor de 1.5 billones de dólares en infraestructura energética para el 2030 incluidos casi 600 mil millones de dólares sólo para el subsector de energía eléctrica”.

De allí que advirtió que todos los esfuerzos financieros posibles de los organismos multilaterales, del sector privado y demás donantes deberán estar alineados con esos objetivos de inversión así como en la necesidad de reducir los riesgos en inversiones de energías renovables en la región.

Y se comprometió: “a partir del 2023, todas nuestras operaciones estarán alineadas con el Acuerdo de París y quiero enfatizar que creemos que esta transición no solo es una necesidad sino una gran oportunidad para potenciar la recuperación económica en la región”. 

Ahora bien, explicó que los fondos no serán exclusivamente para renovables ya que la descarbonización que exigiría el mundo no sólo se refiere al uso de estas alternativas de generación sino también a la reducción del uso de combustibles fósiles en el transporte -sector que mayores emisiones genera en varios países del globo-. 

“La electrificación del transporte plantea también la posibilidad de diseñar políticas públicas para una movilidad más inclusiva con transporte público de calidad y de sostenibilidad”. 

Finalizando, la representante del BID en Panamá exhortó a los líderes de las carteras energéticas en la región a involucrarse con la transición: “para ser compatibles con un camino de cero emisiones netas en la región necesitamos hacer mucho más en términos de compromisos políticos e inversiones”. 

En ese sentido la iniciativa de la red regional mencionada por John Kerry en la apertura de la Reunión Ministerial podría convertirse en una plataforma clave para coordinar esfuerzos de las agencias internacionales, gobiernos y fondos verdes para acelerar el proceso de transición hacia energías limpias.