El experto, entrevistado por energiaestratégica.com para conocer sobre las condiciones, riesgos y preferencias de China en sus inversiones en Latinoamérica, es también autor del libro «Geopolítica del litio. Industria, ciencia y energía en Argentina» (Descargar).

¿Cómo avanzan los capitales chinos en Sudamérica en lo que respecta al sector energético? 

El sector energético es vital para China por la necesidad paliar su leve reserva fósil, pluralizar las áreas de abastecimiento, globalizar sus corporaciones y crear mercados. No casualmente, entre el 2005 y el 2014, el 45,5% de la inversión exterior del “Gran Dragón” fue destinada a proyectos energéticos. En Sudamérica poseen una posición privilegiada en Venezuela y Ecuador, pero también tienen un lugar destacado en Brasil y Argentina, y en los hechos posee activos en todo el subcontinente.  

 ¿Cuáles inversiones del sector energético Argentina debería aprovechar y en cuales preocuparse o establecer protecciones respecto de China?

En Argentina China poseen una presencia muy significativa en petróleo, financian represas y energía nuclear, en un contexto en el que nuestro país adolece de falta de financiamiento ciertamente. En un punto, deberíamos preocuparnos por todas las inversiones, fundamentalmente porque en la mayoría de los casos atenta contra la capacidad de producción endógena. Las inversiones puede ser loables, pero sí y solo si tiene un clarísimo sentido destinado a fortalecer el desarrollo endógeno bajo control local.    

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 ¿Cómo impactó el ingreso de China a mercados desarrollados? ¿Y cómo podría impactar en el sector de las energías renovables en nuestro país?

El impacto de China en las energías renovables ha sido descomunal. Dada la gran contaminación que padecen en suelo propio, con el objeto de apuntalar el desarrollo energético autónomo, nuevas tecnologías y abrir mercados, han ido consolidando una industria verde de gran tamaño. En muy pocos años, tras concluir la represa hidroeléctrica más grande del planeta, China es hoy el principal generador de energía hidroeléctrica, geotérmica y eólica del mundo, el segundo en energía solar (tras Alemania en el año 2014, pero China creía a una tasa mucho mayor), además de ser el principal productor de paneles solares (y Alemania creció por el bajo  costo de los paneles chinos).

En este sentido, es preciso subrayar que debería prestarse suma atención a la inversión China en energías renovables, ya que se apresta a convertirse en los próximos años en la proveedora privilegiada de una industria verde, socavando la industria local, eólica por ejemplo. No  por casualidad en las últimas conversaciones mantenidas con el gobierno nacional la parte china trajo a colación su deseo de insertarse en el campo de las renovables.

¿Es necesario establecer restricciones al ingreso de capitales y productos terminados chinos?

Obviamente es necesario desplegar una estrategia para lograr desarrollar la industria local, de modo que la participación real de los actores locales debe ser privilegiada. Argentina tiene un potencial industrial y de generación realmente importante, y no se puede perder la oportunidad de que el patrón tecnológico naciente quede en nuestras manos. Además, existe la chance para apuntalar la generación distribuida, desconcentrando y descentralizando el sistema. No debemos olvidar que no solo es importante ir modificando matriz energética sino también el sistema energético, sino tendremos el “Chevron de la energía eólica”,  para decirlo rápidamente, y eso atenta contra la democratización en el campo de la energía.

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¿Cuál es la conclusión del libro?

El libro trabaja en diferentes registros. En primer lugar expone la confrontación geopolítica -con todo lo que ella implica-, entre Estados Unidos y China. Luego da cuenta de la situación de la “Transición energética” en el subcontinente, además procura pensar la interrelación entre recursos naturales estratégicos, industria y ciencia, ilustrado con el caso del litio. Finalmente aborda la historia del pensamiento geopolítico en Sudamérica, realmente muy interesante y nutrida. En este sentido, intenta brindar un panorama general acerca de cómo pensar un modelo de desarrollo renovado, de posdesarrollo, cuya condición es prestar suma atención a las capacidades autónomas, lo cual no parece ser la tónica dominante en la región hoy por hoy.