Dado que la crisis del coronavirus plantea un desafío sin precedentes a la economía y la sociedad europeas, nuestra prioridad es trabajar juntos para mitigar sus efectos y planificar una recuperación rápida y firme. Dado que Europa se recuperará inevitablemente de este difícil período, debemos mantenernos centrados en lo que consideramos la vía más eficaz y sostenible para el crecimiento: la transición energética.

En los últimos años, la transición energética ha cobrado impulso como fenómeno mundial que afecta, por un lado, a las actuales estructuras de suministro de energía y, por otro, a las funciones que pueden desempeñar los ciudadanos y las empresas para fomentar la descarbonización.

Un factor que contribuye a la consecución de una economía verdaderamente neutra en cuanto al carbono es el impresionante aumento de la energía solar. Gracias a la ardua labor de SolarPower Europe y sus miembros, esta tecnología de energía limpia y sostenible ha pasado rápidamente de ser un prometedor nuevo participante a una opción de generación de energía corriente y eficaz en función de los costos.

De hecho, la energía solar proporciona hoy en día más del 14% del consumo de electricidad renovable de Europa, y es ahora la tecnología de energía renovable más rentable y fácil de implementar.

En un futuro próximo, la energía solar liberará todo su potencial para convertirse en la tecnología de generación de energía dominante en Europa. Pero para lograrlo es imperativo que nosotros, como líderes empresariales, sigamos impulsando esta trayectoria de crecimiento, y que permanezcamos unidos en nuestros esfuerzos por proporcionar una orientación clara a los encargados de la formulación de políticas.

De hecho, un marco normativo favorable a la energía solar será la piedra angular para estimular su enorme potencial de crecimiento y ayudarnos a todos a alcanzar los objetivos europeos de descarbonización de la manera más rentable, sostenible y segura posible.

A fin de crear un marco favorable, los gobiernos europeos deben aplicar las políticas adecuadas para garantizar que las inversiones pasen del concepto a la realidad. La primera gran área de intervención es una reforma integral del proceso de concesión de permisos, que hoy en día representa un cuello de botella normativo que dificulta el desarrollo de los proyectos solares.

Otra esfera que debe abordarse con urgencia es la revisión del mercado de la energía y sus estructuras operacionales, a fin de mejorar la integración de las fuentes renovables y los nuevos enfoques de flexibilidad, incluida la agregación e hibridación con los sistemas de almacenamiento.

Otro factor crítico para garantizar la seguridad del suministro de energía a largo plazo y el liderazgo tecnológico de Europa es la elaboración de una política industrial integral para las energías renovables.

Europa ya es un centro mundial de innovación y sus empresas de vanguardia son un activo decisivo para mantener su papel de proveedor de tecnologías energéticas sostenibles. Un sector estratégico en el que Europa no ha alcanzado todo su potencial es la fabricación de energía solar fotovoltaica.

Sin embargo, nuestros conocimientos técnicos innovadores dan a los fabricantes europeos una ventaja competitiva, siempre que el proceso de industrialización se acelere mediante políticas coherentes.

Para ello, las tecnologías de energía renovable deben reconocerse como una cadena de valor estratégico clave, que complementa las cadenas de valor identificadas hasta ahora. Para impulsar aún más la transición energética y alcanzar los objetivos de descarbonización de Europa, una estrategia de electrificación clara y coherente tendrá que basarse en las energías renovables y estructurarse de manera que acompañe su crecimiento.

Para alcanzar la neutralidad climática, el enfoque más eficaz en función de los costos se basa en la electrificación directa, que requiere cambiar la mayor parte de los usos de la industria y el transporte de las fuentes de energía tradicionales a las renovables.

Las energías renovables son particularmente útiles en este caso, ya que pueden aprovecharse para generar combustibles neutros en cuanto a la emisión de carbono, como el hidrógeno, que es fundamental para reducir las emisiones de carbono en las actividades que no tienen alternativas para la reducción de las emisiones.

Una vez más, este es un momento crítico para nuestro sector y para la transición energética en Europa. El debate y el desarrollo del Acuerdo Verde representan una oportunidad única para promover el papel de la energía solar en el mercado energético europeo.

Mirando más allá de Europa, África tiene la oportunidad única de salvar su brecha de acceso a la energía de una manera mucho más sostenible, rentable y menos intensiva en carbono. Con el 48% de su población sin acceso a la electricidad, existe una tremenda oportunidad de aprovechar el potencial del continente en materia de energía renovable para construir un sistema de energía verdaderamente sostenible, dando un salto de las tecnologías de combustibles fósiles contaminantes y costosas a favor de fuentes de electricidad limpias y baratas.

La movilización de las inversiones necesarias para esta transición también es una oportunidad para Europa, y haré participar a todos los miembros de la asociación para lograr este resultado.

Mis compañeros y amigos, nadie debe quedar al margen en este esfuerzo común por llevar la energía solar al centro de las políticas e iniciativas europeas. Con su ayuda, estoy convencido de que lograremos llevar a SolarPower Europe y al sector solar en su conjunto hacia un futuro brillante y soleado.