Los ex Secretarios de Energía salieron con las tapones de punta contra la megacontratación de US$ 1.000 millones de usinas delivery que acordaron llevar adelante el ministro de Economía, Axel Kicillof y el titular de Planificación, Julio De Vido en los últimos cuatro meses de la administración kirchnerista.

Los especialistas energéticos advirtieron que se “resulta inadmisible a pocas semanas del cambio de gobierno se adopten decisiones contractuales que comprometerán a la próxima gestión” y que tal como se perfila la licitación se estaría otra vez ante un sospechoso caso de “capitalismo de amigos” para favorecer a empresarios afines.

Los sectores “devidista y camporista” que comparten la conducción bifronte de la estatal ENARSA pusieron en marcha un nuevo llamado licitatorio del plan de “Generación de Energía Eléctrica Distribuida (GEED)”.

Se trata del GEED VIII que había quedado en las gateras hace dos meses por los cortorcircuitos internos y con el cual ahora se busca reforzar la oferta de generación eléctrica para el invierno de 2016 con pequeñas y medianas usinas. Lo que está en juego en la provisión de unos 1.000 MW de potencia para cubrir entre 20 y 25 puntos críticos de abastecimiento eléctrico que fueron identificados en la región metropolitana, el interior bonaerense, Santa Fe, Córdoba y el NEA.

Ante esta movida, los ex secretarios de Energía reforzaron sus críticas a los ministros y alertaron a los posibles oferentes como empresas Energyst, APR Energy, So Energy, Sullair, Aggreko, Elektrogen, Secco y UENSA que todas las adjudicaciones deberán ser revisadas por las próximas autoridades.

Los plazos exiguos entre el llamado y las adjudicaciones hace sospechar la existencia, una vez más, de capitalistas amigos.

Por medio de un documento suscripto por Alberto Devoto, Jorge Lapeña, Daniel Montamat, Julio Araóz, Emilio Apud, Roberto Echarte, Alieto Guadagni y Raúl Olocco, el grupo de expertos energéticos puso sobre el tapete los siguientes cuestionamientos:

– El uso de estas modalidades de emergencias pone de relieve la carencia de planes del gobierno y la total falta de visión a mediano y largo plazo.

– Los equipos requeridos son máquinas térmicas que puedan funcionar con gas natural, pero como no es segura su provisión deberán ser duales, capaces de operar con gas oil.

– Teniendo en cuenta el tiempo necesario para instalar estas unidades, sorprende que se sigan privilegiando tecnologías térmicas de emergencia y bajo rendimiento, cuando se podría haber resuelto la autorización de ofertas para parques eólicos, que oportunamente la propia ENARSA había convocado.

– Los plazos exiguos entre el llamado y las adjudicaciones hace sospechar la existencia, una vez más, de capitalistas “amigos”.

– Resulta inadmisible que, a menos de cuatro meses de un cambio de gobierno, se tomen decisiones que se harán efectivas a mediados del año que viene, asumiendo compromisos contractuales que comprometerán la futura gestión, cualquiera sea el ganador de las elecciones.

Según el pliego licitatorio en juego, los nuevos contratos por el “servicio de generación de energía eléctrica” tendrán una duración de tres años y las usinas que se traigan del exterior van a ingresar de manera definitiva y no como una importación temporaria.

ENARSA prevé abonar por la potencia disponible un precio del orden de los US$ 30.000 por MW/mes y el plazo de habilitación de los equipos generadores será de 180 días a partir de las adjudicaciones de los contratos que se estarían concretando en octubre.

Los oferentes deberán cotizar la instalación y operación de pequeñas y medianas usinas térmicas que puedan funcionar tanto con gas, como con gasoil común y mezclado con biodiesel. Esta exigencia de máquinas duales está anticipando que en los próximos tres años, la producción local de gas natural no será suficiente para atender la demanda de las centrales de generación y que se deberá recurrir a los combustibles líquidos que son más caros y contaminantes.

Fuente: La Política Online.