¿Cómo surge la idea de hacer un libro? ¿Cómo fue el proceso?

Como lo ratifican la casi unanimidad de los científicos del mundo se está produciendo un cambio climático causado por la actividad humana que pone en riesgo nuestra supervivencia como civilización e incluso como especie. Para reducir este riesgo climático y al mismo tiempo mantener y mejorar el desarrollo económico logrado la humanidad cuenta una herramienta fundamental, las energías renovables, que junto con el ahorro de la energía y la forestación son las acciones más inteligentes que podemos llevar adelante para evitar tragedias apocalípticas en nuestro hábitat, que afectará a nuestros hijos, nietos y demás descendientes.

A nuestro país le interesa especialmente evitar el calentamiento de la Tierra que, además de nuestra obligación de participar en la solución de un problema colectivo, podría afectar nuestra abundante naturaleza y así la producción primaria  que es la base de la riqueza del país. Amén de que la inversión en estas nuevas energías se podría convertir en un factor principal  del desarrollo del país, en particular de su industria, y de ser una solución para la crisis energética que nos oprime.

Tenemos una responsabilidad especial para desarrollar estas nuevas energías dado que contamos con un recurso gigantesco de las mismas, en uno de los pocos grandes territorios de baja densidad que le quedan al mundo, y una capacidad técnica e industrial excelente para desarrollarlas. Por lo cual, solo con nuestro recurso eólico podríamos, teóricamente, suplir el doble de todo el consumo de electricidad del planeta. Mientras nuestros vecinos, Brasil, Chile y Uruguay, con mucho menos potencial, nos superan varias veces en el desarrollo de la ERNC, así como numerosos países en el mundo.

Por lo tanto, con el nuevo libro queremos resaltar el problema que enfrenta la humanidad, el enorme potencial que tiene nuestro país para contribuir a su solución, la ventaja que las ERNC tienen para nosotros y la inacción que caracteriza nuestro deambular de las últimas dos décadas. Para lo cual buscamos inducir un debate que el país se debe sobre las ERNC y sobre todo proponer una solución muy concreta que se pueda aplicar ya, en el muy corto plazo,  que nos permita rectificar un rumbo que no nos conduce a ninguna parte.

¿Cuáles son las conclusiones más importantes que deja el libro? ¿Cómo evalúan las condiciones del mercado en el país?

Existe un enorme interés de los inversores internacionales, casi obsesivo, para hacer pie en un mercado tan promisorio y tan poco explotado como el nuestro. Por lo tanto parece que el gran desafío no es tanto conseguir inversiones que vendrían masivamente  sino minimizar los valores con que deberemos remunerar las nuevas energías que contratemos, donde podemos distinguir dos extremos: De un lado podemos ubicar la licitación GENREN, que llamó Enarsa en el año 2009, que  adjudicó proyectos a un precio promedio de los US$ 126,9 /MWh para la eólica y de US$ 571,6 / MWh para la solar FV, de los cuales, aún con semejante precio pocos se construyeron. En el otro extremo tenemos el ejemplo de Perú quien recientemente adjudicó a un promedio, de 37 dólares el MWh la energía eólica y  de US$ 48 /MWh la fotovoltaica (Energía Estrategia. Gastón Genés, 16 de marzo, 2016). Esta diferencia representa una riqueza o una carga enorme para el país en términos de competitividad para la producción nacional y en términos de bienestar para los consumidores. Y dado que para cumplir la nueva ley se deberán construir 10.000 MW de ERNC en diez años, esta diferencia se convierte en un costo de miles de millones de dólares entre los dos extremos mencionados. Por ello es que en libro proponemos mecanismos que consideramos muy adecuados para contratar estas nuevas energías en los valores más bajos.

¿Cómo pueden obtener un ejemplar los interesados?

El libro está en venta en el Instituto Argentino de la Energía Gral. Mosconi. (Moreno 943  3er p – 1091 Buenos  Aires  –  de 12 a 18 hs. Teléfono: 4334 7715 / 6751).

Tapa IMPRIMIR_FINAL

Capítulo III del libro:

DESARROLLO MASIVO DE ENERGIAS RENOVABLES NO CONVENCIONALES EN ARGENTINA

El funcionamiento de las viviendas, los edificios y espacios púbicos, la producción, el transporte, las comunicaciones, la salud, la educación, la seguridad, la construcción, los mercados de capitales, el comercio, en fin todo lo que hace a la vida moderna, a la sociedad y a la economía, tienen en común un elemento estratégico por excelencia: la energía.

Sin embargo este sector, y en particular su componente eléctrico, atraviesa en nuestro país una profunda crisis estructural, cuya solución requiere, entre otros, desarrollar urgentemente un recurso energético de  rápida implementación, que en nuestro caso es, por mucho, el que más tenemos, reconocido universalmente como sustentable y que además es cada día el más económico: hablamos de las energías renovables no convencionales (ERNC).

A pesar de tener un amplio consenso en todos los ámbitos de nuestra sociedad sobre la necesidad de estas nuevas energías, de forma inexplicable y quizás por la misma razón que se llegó a la crisis que enfrentamos, el desarrollo de estas nuevas energías ha sido casi nulo en los últimos quince o veinte años en el país.

Revertir esta situación requiere, además del consenso existente señalado, del diseño e implementación de una política pública comprensiva y coherente, como la que han establecido muchos países que han sido tan exitosos en el despliegue de las ERNC.

Por ello, en los próximos años se debe llevar a cabo una acción muy intensa y eficaz para desarrollar las ERNC, de forma que las mismas puedan ser una parte importante de la solución de la crisis energética que sobrellevamos actualmente.

Mientras tanto, para el corto plazo, proponemos aquí unas  ideas, relativamente sencillas, sin ánimo de pretender con ellas definir esa política pública comprensiva y coherente señalada, ya que ello requeriría de un trabajo de largo aliento, que el país deberá acometer lo antes posible, con gran dedicación y esfuerzo, por parte de un equipo multidisciplinario.

Estas ideas de corto plazo consisten en adaptar una empresa pública para que sume a sus actuales responsabilidades la tarea de comprar las ERNC, que garantizaría con su patrimonio y sus ingresos, y con una contragarantía que facilitaría un organismo de crédito internacional.  Sumando a ello la canalización de seguros de diversa índole de los proyectos que den todas las garantías que requieran los mismos.

Así se busca darle seguridad a los inversores y sus financistas de que la energía que generen con los nuevos proyectos de ERNC será debidamente remunerada, con fondos de libre disponibilidad.

Además sugerimos la creación de un fondo especifico en el Banco Central (BCRA) para el financiamiento de las ERNC, el uso de los beneficios fiscales que permite la nueva Ley 27.191 (llamada ley Guinle, por el senador nacional de Chubut que fue el promotor de la misma), sumando a los mismos una estabilidad fiscal de los proyectos de ERNC que hayan sido debidamente aprobados.

La concreción de todas estas ideas podrá ser de gran utilidad para promover el desarrollo masivo en el corto plazo de estas nuevas energías y para el ordenamiento del sector en el largo plazo. Y ello hará posible cumplir con los objetivos que plantea la ley mencionada, que es proveer al 20% del consumo con estas fuentes de energía en el 2025, para lo cual será necesario incorporar más de 10.000 MW de estas tecnologías en los próximos diez años.