¿Compiten Vaca Muerta y renovables?

Hoy por hoy se busca instalar una discusión de si con los recursos financieros y económicos limitados, tendríamos que enfocarnos en Vaca Muerta o en Renovables. Si bien Vaca Muerta puede resultar más contundente y ágil en el impacto inmediato sobre nuestra balanza comercial, mediante la exportación de petróleo y, eventualmente, de gas, lo cierto es que el mundo va para otro lado. Más allá de este argumento, que algunos podrían considerar de tipo filosófico, hay muchas razones económicas, sociales y medioambientales, para promover las energías renovables. Son una solución económica para bajar los costos eléctricos. Hay fuentes de financiamiento en el mundo que sólo se destinan a renovables y nos perderíamos de usarlos. Sería un retroceso en la búsqueda de nuestra eficiencia energética, de nuestra colaboración al cuidado ambiental, y del aprovechamiento de todos nuestros recursos, no avanzar con el desarrollo de renovables.

¿Hay riesgo sobre la continuidad de las energías limpias?

En las energías renovables tuvimos, en estos últimos cuatro años, una de las pocas muestras efectivas de nuestra capacidad para atraer inversiones extranjeras productivas (no especulativas).

Todo ese entusiasmo que despertaron las primeras rondas de Renovar se fue diluyendo a partir del incumplimiento, por parte del Gobierno, de la creación de las condiciones para ampliar las redes de infraestructura y de cumplir con los compromisos contractuales en tiempo y forma. El cambio de Gobierno, si plantea un plan y objetivos claros, puede volver a abrir la expectativa. Al final del camino, la economía, se mueve por la confianza.

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¿Cuáles son las consultas de inversores actualmente?

Las principales consultas de los inversores, en estos últimos meses, se debieron a la sorpresa que ha generado que el gobierno haya congelado los precios de los combustibles, y que no haya cumplido en tiempo y forma con la aplicación de los compromisos en renovables. Y, ahora, ante el posible cambio de gobierno, la incertidumbre gira sobre las políticas futuras. Específicamente en renovables, consultan sobre la intención de pesificación de contratos, aunque descuentan que, tal como están estructurados los PPA, sería muy difícil que cualquier Gobierno, por tan poca incidencia de los precios renovables en la matriz, decida ponerse en contra al Banco Mundial y tener juicios en el CIADI.

¿Qué consecuencias traería dejar de estimular energías renovables?

El mundo está frente a una inminente revolución energética. Cada año más países e industrias transforman el transporte a combustible en eléctrico. Y, cuando el almacenamiento masivo de las energías renovables sea un hecho, se prevé una considerable baja de consumo mundial de petróleo. Es por eso que la mayoría de las petroleras grandes trabaja hoy en un reposicionamiento, incorporando importantes inversiones en renovables. ¿Vamos a desperdiciar, justo nosotros, que tenemos una de las mejores radiaciones solares y recursos eólicos del planeta, ser parte de esa tendencia?  Además, los costos de la energía renovable son, a la larga, inferiores a las que proveen las fuentes fósiles y siguen bajando en forma exponencial.

¿Cómo avanzó el sector de la energía renovable en los últimos años?

Lo bueno, o lo importante, es que se puso en marcha. En 2015 fue votada por unanimidad la ley que impulsó el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con la misión de diversificar nuestra matriz energética, el gobierno actual comenzó a implementarla y, al día de hoy, logramos una curva de aprendizaje con algo más de 1000 MW instalados. Como contrapartida, lo malo, es que no se cumplieron los objetivos planteados, ya que estamos lejos del 12 por ciento de cuota de fuentes renovables que planteaba la ley para esta fecha. Hoy sólo participan las energías renovables con un 5 por ciento del total. De los 206 proyectos adjudicados, sólo 50 están activos.