DNV mostró sus proyecciones para el hidrógeno en uso marítimo

Desde la empresa analizan el futuro del vector renovable en la descarbonización del transporte pesado. Además señalan una serie de dificultades a superar en términos de infraestructura y seguridad.


Dentro de la hoja de ruta del hidrógeno renovable, aprobada por el Gobierno de España hace dos años, está planeada una inserción de esta tecnología en la industria energética mediante la generación de demanda.

En la tercera fase de este plan, que comprende el periodo 2030-2050, se espera que el vector alcance una madurez y pueda desplegarse a gran escala. 

Uno de los sectores que se marcan en la hoja de ruta donde el hidrógeno deberá insertarse, es el de transporte pesado, que comprende el marítimo, terrestre, aéreo y ferrocarriles.

Sobre este tema, José Allona, Business Development Manager de la entidad de certificación DNV, comenta que esta tecnología “es atractiva como reemplazo del combustible, porque es abundante y no contaminante, pero tiene algunos inconvenientes con la aplicación naval”.

El primer desafío que describe es acerca de la producción de hidrógeno verde a gran escala, sobre todo teniendo en cuenta el consumo que se prevé para 2050 de este recurso.

“El transporte marítimo está altamente regulado por la IMO y otras entidades internacionales, y la falta de reglas amigables puede ser un freno para las nuevas tecnologías”, subrayó como otra barrera a sobrepasar.

Otro punto a trabajar trata el almacenamiento a bordo de este recurso, ya que debe se transporta a congelado a -253°, también se lo comprime entre 350-700 bares. Es necesario desarrollar tanques espaciales que ocuparían seis o 10 veces más espacio que con el combustible convencional.

Asimismo, recalca que durante el proceso donde se pasa el hidrógeno a estado líquido se consume cerca de la tercera parte de la energía intrínseca contenida.

“Este vector energético puede ser la base del transporte marítimo en el futuro, pero la tecnología está en desarrollo”, comenta el ingeniero.

En esta línea, destaca que para el hidrógeno y el amoniaco prevén que los primeros proyectos puedan estar disponibles en el 2025, y con una utilidad comercial en un plazo posterior de cinco a siete años.

“Otras tecnologías como el metanol están más maduras, ya cuentan con sus primeros emprendimientos comerciales, de hecho hay bastantes barcos hoy en día que navegan con esa energía”, asegura Allona.

Además, remarcó que las pilas de combustibles se encuentran avanzando rápidamente, aunque se encuentran en una fase de desarrollo más atrasada.

Próximos proyectos 

Uno de los emprendimientos en los que trabaja NVD es el desarrollo de dos buques ro-ro llamados “Topeka”. Estos serán impulsados por hidrógeno líquido a partir de celdas especializadas, también contarán con baterías de 1.000 kWh de potencia.

Estos proyectos, que se espera estén operativos para el año 2024, cuentan con ocho millones de euros provenientes del programa Horizonte 2020, de la Unión Europea.

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