El Ministerio Público Federal presentó una cautelar contra el Instituto Brasilero de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) y las Centrales Eléctricas Brasileras (Eletrobrás) alegando que la construcción de la hidroeléctrica, en los proyectos establecidos, anegará cerca de de 60 hectáreas de la unidad de conservación y de protección integral.

Destacó además que el parque es patrimonio cultural y ambiental y considerado zona núcleo de la Reserva de la Biósfera del Bosque Atlántico.

El juez Rafael Lago Salapata, puntualizó que el tema discutido es “tormentoso”, principalmente en el escenario de posible crisis energética en Brasil y que “la conciliación entre protección ambiental y desenvolvimiento económico raramente es tarea sencilla”.

Según el magistrado, de acuerdo a los documentos presentados durante la elaboración del inventario hidroeléctrico en la región, fueron estudiadas cinco posibilidades de aprovechamiento energético, “siento que la alternativa considerada más ventajosa fue, justamente, la que envuelve la mayor cota de anegamiento del reservorio natural, con la Unidad Hidroeléctrica Panambí (en cota 130 metros), lo que obliga a la relocalización de cuatro núcleos urbanos – Garruchos (en Argentina), Garruchos (en Brasil), Alba Posse (Argentina ) y Porto Mauá (Brasil)”.

Fuentes oficiales del lado argentino consideraron “desacertado” el fallo judicial, ya que paralizará el avance de los estudios de impacto, sin los cuáles “no se puede precisar” la zona anegada ni los municipios afectados. “Sin los estudios, todo lo que se diga es falso. Esto complica el avance de los estudios. Pero se va a apelar para poder continuar”, explicó uno de los ejecutivos de la consultora que se encarga de realizar el censo ambiental.

El juez destacó que la reglamentación de las unidades de conservación de la naturaleza, ademite apenas un uso indirecto de los recursos naturales en las áreas de protección integral, como es el Parque Estadual do Turvo. De acuerdo con el dispositivo legal, la desafectación o reducción de los límites de este tipo de área preservada solo puede ser hecha mediante una ley específica, lo que no hay en este caso.

Salapata afirmó que el Ibama fue alertado por los órganos estatales de protección ambiental al respecto de la ilegalidad del emprendimiento hidroeléctrico. El juez resaltó que hay soluciones menos dañinas apuntadas en el inventario hidroeléctrico, una de las cuañes es realizar una cota de anegamiento de 120,5 metros, que mantendrá intacta la unidad de conservación natural y evitará la relocalización de Porto Mauá y Alba Posse.
Entiendo que los estudios ambientales y los procesos de licencia no pueden ser vistos como mera formalidad o una barrera a ser superada a cualquier costo”.

Por eso juzgó parcialmente procedente el pedido de prohibir el otorgamiento de la licencia previa para la Usina Hidroeléctrica Panambí a cota de 130 metros o cualquier otra que tenga impacto en el Parque Estadual do Turvo.
El magistrado también suspendió el proceso de licencia ambiental para la cota de 130 metros, incluyendo la realización del estudio Impacto Ambiental y su respectivo informe. La decisión puede ser apelada en el Tribunal Federal.

El parque do Turvo fue creado en 1947 como Reserva Forestal y fue transformado en parque estatal siete años después. Integra una zona núcleo de Reserva de Biósfera del Bosque Atlántico, reconocida por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura, (UNESCO), considerada área prioritaria de conservación de biodiversidad.

El parque es el último remanente de bosque del Alto Uruguay en Río Grande do Sul, con presencia de especies de flora raras, endémicas y amenazadas de extinción, como la grápia y algunas especies de orquídeas. La única población remanente de bromélia Dyckia distachya en Brasil está en esta unidad. En el parque se encuentran además los saltos del Moconá -en la frontera argentina-, uno de los mayores saltos longitudinales del mundo con 1800 metros de extensión.